Pictet recomienda salir de liquidez: bancos y tecnológicas para invertir en la segunda mitad de 2026

La gestora suiza ve margen en sectores con momentum de beneficios y eleva su apuesta por deuda emergente. La liquidez pierde peso en las carteras de cara a una segunda mitad de año con tipos altos.

La gestora suiza Pictet AM ha puesto sobre la mesa una recomendación que rompe con el conservadurismo dominante: salir de la liquidez y rotar con decisión hacia dos sectores que, según su análisis, concentrarán el impulso de beneficios en la segunda mitad de 2026. Arun Sai, estratega de multiactivos de la firma, defiende que los tipos altos han llegado para quedarse y que permanecer en efectivo o depósitos es perder el tren de la rentabilidad.

Banca y tecnología: los dos pilares de la estrategia

El sector bancario europeo ofrece hoy márgenes de interés que no se veían desde antes de la gran crisis financiera. La reactivación de las OPVs y el aumento de las comisiones por fusiones y asesoramiento refuerzan una dinámica de beneficios que Pictet considera sostenida. «Los bancos ya no son solo un trade de tipos: están devolviendo capital al accionista y mostrando una eficiencia operativa que no existía hace una década», explica Sai.

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En tecnología, el argumento es estructural. La inteligencia artificial sigue siendo el motor, disparando la demanda de semiconductores avanzados y de potencia. ASML, con su monopolio en litografía extrema, e Infineon, líder en chips para automoción y renovables, se benefician directamente. A ello se suma la fortaleza de las cadenas de suministro asiáticas, donde Taiwán y Corea del Sur concentran una cuota de mercado difícil de replicar.

Ambos sectores, cíclico y secular, se complementan. Los bancos capturan el momento de tipos altos; las tecnológicas, la transición energética y digital. Juntos ofrecen una cartera equilibrada frente a los vaivenes de la inflación y el crecimiento.

Rotación geográfica: Wall Street en punto muerto, emergentes aceleran

Pictet reduce la exposición a Estados Unidos hasta neutral. La decisión refleja un ciclo económico que madura: la liquidez se drena, los tipos restrictivos frenan la inversión y el consumo muestra signos de fatiga. Aunque el S&P 500 ha corregido, sus valoraciones siguen por encima de la media histórica, mientras que en los mercados emergentes los múltiplos son mucho más atractivos.

Los emergentes, excluida China, acumulan una revalorización superior al 23% en dólares en el primer semestre. No se trata solo de rebote: reformas de gobierno corporativo en Corea del Sur, India, Brasil y México están elevando la retribución al accionista vía dividendos y recompras. Además, estas economías dependen menos del petróleo, lo que las hace más resilientes a los vaivenes energéticos.

El 23% de revalorización de los emergentes en seis meses no es un espejismo. Es la confirmación de que las reformas estructurales premian al inversor paciente.

Japón se mantiene atractivo gracias a los estímulos fiscales, pero el riesgo de intervención cambiaria por la debilidad del yen introduce volatilidad. China, en cambio, permanece en neutral: el sector inmobiliario sigue lastrando el consumo, y los estímulos no terminan de cuajar.

Renta fija: la deuda local emergente gana la partida

En renta fija, Pictet mejora su recomendación hasta neutral, valorando que los rendimientos actuales de la deuda pública de calidad sirven de cobertura ante una desaceleración repentina. Pero la gestora va más allá con la deuda en moneda local de países emergentes, que califica como «una de las clases de activos más baratas».

El contexto global lo explica: la dependencia del dólar se reduce a medida que crece el comercio en divisas locales, y varios bancos centrales emergentes han comenzado a recortar tipos mientras la Fed se mantiene firme. Este diferencial, sumado a la posible apreciación de las monedas, convierte a estos bonos en una opción poco habitual: renta fija con potencial de ganancia cambiaria.

Análisis: el coste de no hacer nada

Reducir la liquidez en el momento actual no es una apuesta agresiva. Es, más bien, una lectura pragmática del mercado. Con el BCE en el 2,75% y la Fed por encima del 4%, el efectivo apenas supera la inflación, y en muchos casos pierde poder adquisitivo. Los activos de riesgo, en cambio, ofrecen primas que no se veían en una década.

La historia nos recuerda que los ciclos de tipos altos castigan a los inversores que esperan a que todo esté claro. En 2006, quien se quedó en liquidez perdió el último gran tramo alcista. Pictet está diciendo algo que muchos intuyen pero no ejecutan: que el miedo a la volatilidad sale caro.

El riesgo existe, por supuesto. Una inflación subyacente resistente en Estados Unidos o una escalada comercial que rompa las cadenas de suministro alterarían el escenario. Pero la conclusión de Sai es clara: «los mercados recompensan a quienes toman decisiones informadas, no a quienes esperan a que despejen todas las nubes». En 2026, la liquidez es segura, pero el coste de permanecer en ella puede ser la decisión más cara.


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