El FMI recorta crecimiento de Francia y Alemania y eleva inflación al 4,7%

Las tensiones en Oriente Próximo encarecen la energía y los alimentos. Esto frena la desinflación global y podría obligar al BCE a mantener los tipos altos más tiempo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado este miércoles al alza su previsión de inflación mundial para 2026 hasta el 4,7% —tres décimas más de lo esperado en abril— y ha recortado sus estimaciones de crecimiento para Francia y Alemania. La actualización del World Economic Outlook (WEO) atribuye el repunte inflacionista al encarecimiento de la energía y las materias primas, así como al riesgo que representan las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.

Italia y España mantienen sus proyecciones sin cambios, pero el FMI rebaja las dos mayores economías de la eurozona. He analizado las cifras y el mensaje de fondo: la tendencia desinflacionista que arrancó a principios de 2024 se ha detenido. La inflación del 4,7 % para este año supone un freno en seco a la senda bajista que venía registrándose desde el 4,1 % de 2025.

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Las cifras clave del WEO de julio

  • Italia: crecimiento del 0,5 % tanto en 2026 como en 2027. “Modesto pero esperado”, en palabras de Petya Koeva Brooks, subdirectora de investigación del FMI.
  • España: 2,1 % en 2026 y 1,8 % en 2027, confirmando una senda sólida por encima de la media de la eurozona.
  • Francia: solo un 0,6 % este año, tres décimas menos de lo anticipado en abril, y un 0,9 % en 2027.
  • Alemania: 0,7 % en 2026 y 1,0 % el próximo año, revisado a la baja.
  • China: 4,6 % en 2026, con una desaceleración hasta el 4,1 % en 2027, perdiendo el umbral del 5 % que Pekín consideraba crítico.
  • Brasil: 2,4 % en 2026, pero se contraería dos puntos porcentuales al año siguiente.
  • África: un rango del 4,3 % al 5,2 %, con Nigeria avanzando al 4,3 % y Sudáfrica estancada en el 1,3 %.

En paralelo, el coste de la cesta de la compra y la energía sigue presionando las economías avanzadas. El FMI prevé que los precios de los fertilizantes se disparen un 26 % y los de los alimentos un 8 % en 2026, arrastrados por los mayores costes del transporte y la energía.

“Las inversiones previstas en el NRRP siguen apoyando la actividad económica. Al mismo tiempo, los elevados precios de la energía y los alimentos y la incertidumbre están lastrando el consumo de los hogares.” — Petya Koeva Brooks, subdirectora de investigación del FMI, rueda de prensa del WEO, julio de 2026

El informe identifica la evolución de Oriente Próximo como el riesgo más inmediato. “Una escalada de las tensiones geopolíticas dañaría el crecimiento y agravaría las presiones inflacionistas”, advierte. Sin embargo, si la reapertura del estrecho de Ormuz se produjera con menos fricciones de lo previsto, los precios de las materias primas podrían caer y la inflación sería menor.

Análisis: ¿se ha detenido la desinflación?

Lo que veo en este WEO no es simplemente un empeoramiento coyuntural. El FMI declara explícitamente que “la tendencia desinflacionista en marcha desde principios de 2024 se ha detenido”. Es un giro relevante: la inflación global no solo repunta, sino que se espera que baje lentamente hasta el 3,9 % en 2027, muy por encima de los objetivos del 2 % de los grandes bancos centrales.

La dependencia energética de Europa agrava el problema. Mientras España se beneficia del turismo y de una demanda interna robusta, Francia y Alemania sufren la debilidad industrial y el coste de la energía importada. Esto obliga al Banco Central Europeo a moverse con cautela: recortar tipos demasiado pronto podría reavivar las presiones sobre los precios. La comunicación del BCE, que hasta hace unos meses era dovish, está girando hacia un tono más hawkish, lo que mantendrá el euríbor en niveles cercanos al 3,5 % o superiores durante más tiempo del previsto.

Las recomendaciones finales del FMI insisten en restaurar la estabilidad de precios “respaldada por una comunicación clara, la independencia de los bancos centrales y una supervisión financiera sólida”, al tiempo que reclaman reformas estructurales para garantizar la seguridad energética y preparar a las economías para la inteligencia artificial. El margen de maniobra se estrecha.

🌍 El impacto en España y Europa

España sale bien parada en este informe: un crecimiento del 2,1 % este año la mantiene como motor de la eurozona. Pero la alegría tiene un reverso. Una inflación global pegajosa y la postura más hawkish del BCE mantendrán el euríbor en niveles elevados, encareciendo las hipotecas variables de miles de hogares españoles y la financiación de las pymes exportadoras.

Además, el encarecimiento de los fertilizantes y los alimentos impacta directamente en la cesta de la compra europea. Las empresas del IBEX con fuerte exposición al coste energético —como las acereras o las químicas— verán sus márgenes presionados si el crudo y el gas se mantienen altos por las tensiones en Ormuz. La recomendación del FMI de que los gobiernos reconstruyan colchones fiscales y usen “con moderación” las herramientas de política fiscal llega justo cuando varios países de la eurozona discuten sus presupuestos para 2027. La hoja de ruta pasa por la prudencia y eso significa menos estímulos públicos justo cuando el ciclo pierde fuerza.


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