Samsung controla el 93% del mercado de móviles plegables en España

El fabricante surcoreano mantiene un dominio casi absoluto en la categoría siete años después del primer Galaxy Fold. La entrada de OPPO, Motorola o Google no ha erosionado su ventaja, pero la llegada de Apple podría cambiar el tablero por completo.

El mercado español de móviles plegables sigue siendo un fortín para Samsung. La compañía surcoreana acapara el 93% de las ventas de esta categoría, según ha confirmado David Alonso, vicepresidente de Mobile Experience de Samsung Electronics Iberia, en una entrevista publicada por Xataka. La cifra, correspondiente al cierre del primer trimestre de 2026, no muestra erosión alguna pese a la proliferación de alternativas de fabricantes como OPPO, Motorola o Google. Samsung ha construido un foso competitivo basado en la confianza de marca y en siete generaciones de dispositivos que cubren desde la productividad del Galaxy Z Fold hasta el formato compacto del Galaxy Z Flip.

Claves de la operación

  • El dominio de Samsung en plegables roza el monopolio en España. Con un 93% de cuota de mercado, la compañía no solo lidera la categoría, sino que la define. El dato sirve como punto de partida para entender su estrategia futura.
  • La confianza del usuario premium se ha ganado generación tras generación. Samsung ha pasado de explicar por qué doblar una pantalla puede tener sentido a defender su territorio frente a competidores que ya ven oportunidad en el segmento.
  • La llegada de rivales es leída como una señal de madurez, no como una amenaza inmediata. Para Samsung, tener más actores en el terreno valida la apuesta original y obliga a la compañía a moverse.

La trampa de una cuota del 93%:¿punto de partida o techo?

La cifra del 93% es, sin duda, un dato de dominio que pocas marcas pueden exhibir en cualquier segmento tecnológico. Pero conviene leerla con prudencia. No describe el futuro de la categoría, sino el presente de un mercado que Samsung ayudó a crear desde 2019. La compañía ha invertido siete generaciones de producto en construir una familia reconocible, con caminos diferenciados para distintos perfiles de usuario. El Fold apunta a la productividad; el Flip, a un formato compacto con usos más sociales. Esa amplitud de catálogo le da una ventaja competitiva difícil de replicar a corto plazo.

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Sin embargo, el riesgo de una cuota tan concentrada es doble. Por un lado, cualquier enfriamiento del mercado de plegables afectará a Samsung de forma desproporcionada. Por otro, la llegada de alternativas de calidad —con precios que empiezan a situarse por debajo de los 1.500 euros— puede erosionar la base de usuarios que la compañía ha cultivado. Samsung ya no compite solo contra la duda inicial del usuario, sino contra alternativas que intentan apropiarse de parte del relato, como reconoció el propio Alonso en la entrevista.

Hablar de plegables en España es hablar de Samsung, pero sostener ese dominio en un mercado que madura exigirá algo más que inercia de marca.

El directivo de Samsung lo planteó como un desafío bienvenido: «Para nosotros, el siguiente hito es seguir manteniéndonos como referente… la competencia ha llegado, que para nosotros es importantísimo». La lectura del fabricante es que tener más marcas en el mismo terreno indica que hay oportunidad real. Es una tesis razonable, aunque implica que Samsung deberá acelerar la evolución de sus plegables para no ceder terreno.

El factor confianza y la presión del precio

Samsung ha construido su discurso sobre la idea de que la confianza no estaba dada, había que ganarla. Es un argumento sólido: hablamos de una categoría de producto cara, con una pantalla flexible como elemento diferencial, cuyo historial inicial estuvo marcado por dudas muy concretas sobre durabilidad y utilidad. Alonso recordó que el aprendizaje ha sido acumulativo durante siete generaciones. La confianza del consumidor se traduce en decisión de compra en un segmento donde el precio supera los 1.500 euros, precisamente el rango que más crece, según los datos internos de la compañía.

No obstante, esa confianza es un activo frágil. Los teasers que Samsung ha empezado a publicar en redes sociales apuntan a un próximo movimiento en el terreno del formato, con un posible cambio de diseño para los Galaxy Z Fold8. La incógnita está en si esa evolución será suficiente para mantener la distancia con fabricantes chinos que han demostrado capacidad de innovación rápida en pantallas, batería y relación calidad-precio. Mientras Samsung sigue anclada a los 1.500 euros como punto de entrada, rivales como OPPO o HONOR ofrecen propuestas plegables por debajo de esa barrera psicológica.

La confianza es el verdadero foso competitivo de Samsung, pero mantenerla exige seguir invirtiendo hasta que el resto del mercado se canse de esperar.

El contexto español añade otra capa de análisis. España ha sido históricamente un mercado fiel a Samsung, con una cuota general en smartphones que ronda el 30%. El dato del 93% en plegables sugiere que los usuarios que dan el salto a esta categoría premium se quedan en el ecosistema de la marca. Pero también revela que el mercado de plegables en España es aún pequeño: si la base fuera amplia, la cuota sería más difícil de sostener frente a la presión competitiva.

El gigante surcoreano y el espejo de Apple en el IBEX 35

Conviene situar a Samsung en el tablero español más amplio. Aunque la compañía no cotiza en el IBEX 35, su presencia en el mercado de consumo español es comparable a la de pesos pesados como Inditex o Telefónica en sus respectivos sectores. Samsung es un actor central en la vida digital de millones de españoles, y su apuesta por los plegables funciona como un termómetro de hacia dónde se dirige la gama alta del móvil. En este sentido, la competencia no es solo contra OPPO o Motorola, sino contra la capacidad de Apple para entrar en la categoría —algo que los analistas llevan años anticipando y que, de materializarse, cambiaría el tablero de forma radical.

Desde esta redacción entendemos que Samsung está jugando bien sus cartas, pero su posición de dominio casi absoluto es más vulnerable de lo que sugiere la cifra del 93%. La compañía se ha beneficiado de un periodo de monopolio de facto gracias a su apuesta temprana y a la lentitud de sus rivales. Ahora que esos rivales empiezan a desplegar catálogos competitivos, Samsung necesita demostrar que su ventaja no era solo temporal, sino estructural. La próxima generación de Galaxy Z Fold y Flip, que todo apunta a que se presentará en verano de 2026, será la prueba de fuego para ver si la inercia de marca es suficiente o si el mercado empieza a fragmentarse.

La reflexión que dejamos abierta es si Samsung podrá mantener un porcentaje tan abrumador ahora que la categoría ha sido validada por más actores. El aterrizaje de Apple en plegables —si llega— sería el verdadero test de estrés para esa cuota del 93%. Mientras tanto, Samsung tiene la palabra y el mercado, pero también el peso de ser el referente que todos los demás persiguen.


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