Juan Ramón Rallo desmonta los datos falsos de elDiario.es sobre el alquiler vivienda

Los fondos solo acaparan el 12% de los ingresos por alquiler en España y más de la mitad de los inquilinos son extranjeros, según el propio diario que desmonta los mitos progresistas.

De tanto en tanto, los datos hacen un agujero en el relato. Y cuando la fuente es un medio de izquierdas que se dirige a una audiencia progresista, el efecto es devastador. El economista Juan Ramón Rallo, en su último vídeo, analiza un reportaje de elDiario.es que, según él, pulveriza todas las tesis habituales sobre la vivienda. La paradoja es sabrosa: el mismo periódico que alimenta la indignación contra los fondos buitre ha publicado unas estadísticas que dejan al desnudo la verdadera anatomía del mercado del alquiler.

Los fondos buitre y el mito del 12%

Rallo arranca con un dato que dinamita una de las consignas más repetidas. En 2025, los inquilinos españoles pagaron 28.000 millones de euros en alquileres, un 1,7% del PIB. La narrativa de la izquierda sostiene que los fondos y grandes tenedores acaparan ese pastel y por eso suben los precios. Pero el gráfico del propio elDiario.es muestra otra cosa: apenas el 12% de ese dinero fue a parar a empresas y sociedades. ‘¿Cómo va el 12% del mercado a encarecer el 100%?’, se pregunta Rallo. Una pregunta que él mismo contesta: no tiene sentido señalar a los fondos como causa de una crisis generalizada.

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La realidad de los pequeños caseros

El análisis baja al detalle y lo confirma: el 44,5% de las rentas por alquiler las cobraron personas físicas con un solo inmueble. Si añadimos a los propietarios con dos o tres viviendas, la cifra supera el 70%. Para Rallo, la imagen del mercado está dominada por pequeños ahorradores que, quizá por herencia o inversión modesta, pusieron un piso en arrendamiento. ‘Los grandes tenedores ni están ni se les espera’, subraya en su canal. El gráfico, dice, desmonta la idea de una tarta acaparada por poderes financieros.

Ser rico en España: con un piso en alquiler basta

Otro dato que la izquierda ha aplaudido en redes es que el 45% de los ingresos por alquiler recae en el 10% de los hogares más ricos. Rallo no lo niega, pero le da una vuelta demoledora: si ese 10% más rico está compuesto en buena medida por quienes tienen una, dos o tres propiedades, el umbral de riqueza es bajísimo. En un país como España, explica, tener un piso alquilado te coloca en la cima estadística. No hay lucha de clases entre desposeídos y grandes capitalistas; hay pequeños patrimonios que, vistos con la lente de la renta, parecen fortunas.

El propio reportaje muestra también que los pagadores de alquiler se reparten de forma equilibrada entre todos los deciles de renta: el 10% de los hogares más pobres aporta lo mismo que el 10% más rico. Así que la foto es mucho más compleja que la del explotador y el explotado, apunta el economista.

“¿Cómo va el 12% del mercado a encarecer el 100%?”

— Juan Ramón Rallo

Inmigración y demanda: el gráfico que la izquierda no quiere ver

El dato que Rallo considera más revelador va de paisanaje y presión demográfica. El 56% de todos los pagos por alquiler en 2025 los abonaron inquilinos nacidos en el extranjero. Más de la mitad. Rallo lo vincula directamente con el fuerte incremento de la inmigración durante los últimos años del Gobierno de Pedro Sánchez. Mientras la oferta de vivienda apenas ha crecido, la demanda se ha disparado por la vía de los recién llegados. Así, la subida de los alquileres se explica por un desequilibrio elemental entre oferta y demanda, no por la codicia de unos pocos fondos.

Oferta y demanda: la única variable que explica las subidas

Para Rallo, el reportaje de elDiario.es vuelve una y otra vez a lo mismo sin pretenderlo: hay una escasez estructural de vivienda, y meter más habitantes sin construir más es inflar precios automáticamente. Si el 56% de los contratos los firman extranjeros, la presión sobre el parque de alquiler es obvia. Y si además el 70% de los caseros son pequeños propietarios, culpar a grandes tenedores es un atajo ideológico inútil. Con todo, admite que el diario no saca conclusiones políticas, pero los números están ahí.

El vídeo también insinúa que el propio periódico, con sus titulares, contribuye a alimentar la ira contra los fondos mientras sus propias infografías desmienten esa ira. Una contradicción que Rallo subraya con ironía, como quien señala a un ilusionista explicando su propio truco sin darse cuenta.

Las implicaciones son profundas. Si el problema de fondo es un exceso de demanda en relación con una oferta rígida, medidas como el control de rentas o la penalización de los fondos no solo no resolverán nada, sino que podrían empeorar la situación al desincentivar la puesta de viviendas en alquiler. Rallo, fiel a su enfoque liberal, sugiere que la prioridad debería ser acelerar la construcción y liberalizar el suelo, en lugar de estigmatizar a quienes arriendan una o dos propiedades.

El debate sobre la vivienda está demasiado intoxicado de eslóganes. Quizá el mayor servicio de este reportaje, como bien apunta Rallo, sea recordarnos que los datos tienen la mala costumbre de no respetar las trincheras políticas. Quién lo iba a decir: un medio progresista desmontando, sin pretenderlo, la propaganda de sus propios lectores.

Puedes ver el análisis completo a continuación:

Youtube video

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