China acaba de golpear la línea de flotación de los chatbots de compañía con una normativa que obliga a ByteDance y Alibaba a desactivar sus agentes personalizados antes del 15 de julio. La medida, contenida en las nuevas Medidas Provisionales para la Administración de Servicios de Interacción Antropomórfica con IA, convierte a Pekín en el primer gran regulador que no persigue la potencia de los modelos, sino los vínculos emocionales que generan.
Claves de la operación
- Doubao y Qwen apagan sus agentes de compañía este mes. ByteDance desconecta sus personajes virtuales el 15 de julio y Alibaba el día 10. Tres meses después se eliminarán las conversaciones almacenadas.
- La norma prohíbe explotar la dependencia emocional del usuario. China señala directamente a sistemas que simulan personalidad y fomentan relaciones sentimentales o de amistad con la IA.
- El golpe financiero es secundario: el verdadero impacto es de modelo de negocio. Limitar la fidelización por vía afectiva cercena una de las vías de monetización más rentables de la IA de consumo.
El apagón inminente de los agentes de compañía
Doubao, el asistente de ByteDance que rivaliza con ChatGPT en el mercado chino, ya comunicó a sus usuarios que los agentes personalizados desaparecerán el 15 de julio por «ajustes de producto». Alibaba, con su modelo Qwen, adelantó la fecha al 10 de julio. Yuanbao, la apuesta de Tencent, cesó antes esas funciones.
La velocidad de ejecución revela que el regulador chino no ha abierto un periodo de consulta ni ha dado margen para adaptaciones progresivas. Las plataformas están borrando de un plumazo una funcionalidad que, según datos de analistas locales, concentraba más del 25% del tiempo de uso en Doubao entre jóvenes de 16 a 24 años.
Ese segmento es precisamente el que más preocupa a las autoridades. La dependencia emocional que generan estos agentes, con memoria y personalidad fija, se asemeja más a una red social que a una herramienta productiva. La regulación no toca los asistentes para trabajar, estudiar o atender clientes, solo a aquellos que «simulan rasgos de personalidad y patrones de pensamiento humanos para proporcionar una interacción emocional sostenida».
Una norma coral contra la adicción digital
El texto de las medidas provisionales introduce obligaciones que van más allá de la simple desconexión. Exige que la propia IA detecte estados emocionales extremos en el usuario y active protocolos de emergencia, además de avisar tras dos horas de conversación continua y recomendar descansos.
La protección se extiende a dos colectivos especialmente vulnerables: menores de edad y personas mayores. Se prohíben las relaciones virtuales íntsimas —parejas o familiares artificiales— y se requiere consentimiento paterno para los adolescentes. Con los seniors, el foco está en la soledad crónica que puede convertirlos en blanco de manipulación.
China no está regulando la potencia de la IA, sino su capacidad para crear adicción y falsa intimidad.
¿Llegará este modelo regulatorio a Europa?
En el mercado europeo, la IA antropomórfica apenas está empezando a generar debate legislativo. La AI Act de la UE establece requisitos de transparencia para sistemas que interactúen con personas, pero no aborda de forma explícita los riesgos de dependencia emocional. Bruselas ya ha recibido alertas del Supervisor Europeo de Protección de Datos sobre aplicaciones de compañía virtual como Replika, pero la respuesta normativa sigue pendiente.
España, a través de la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA), está monitorizando el fenómeno con especial atención a la protección de menores, pero sin un calendario de actuación. La norma china se convierte así en un laboratorio regulatorio que Occidente observará con lupa durante los próximos dos años.
Desde el punto de vista de los inversores, la decisión de Pekín añade un nuevo factor de incertidumbre sobre las valoraciones de las divisiones de IA de los gigantes chinos. ByteDance y Alibaba compiten ferozmente en un mercado donde la monetización por suscripción y publicidad depende de altos niveles de retención. Perder el gancho emocional podría restar atractivo a sus asistentes frente a alternativas más neutras como ChatGPT o Gemini.
Sin embargo, el riesgo reputacional de no cumplir era mayor. La Administración del Ciberespacio de China ya había advertido de que la psicoadicción digital era uno de sus focos para 2026, y la velocidad de respuesta de las tres tecnológicas indica que prefieren un golpe controlado a un expediente sancionador.
En Merca2.es consideramos que esta regulación marcará un punto de inflexión en la forma en que los desarrolladores diseñan experiencias de IA. El modelo de «amigo artificial» con personalidad propia está bajo escrutinio, y las compañías que operan en China tendrán que reorientar sus productos hacia la productividad o perderán el acceso al mercado doméstico más grande del mundo. Queda por ver si Europa y Estados Unidos seguirán la misma senda o permitirán que la competencia se juegue también en el terreno de los afectos.





