Maniobras navales de China y Rusia en el Pacífico: las primas de seguro marítimo se disparan

La opacidad sobre la escala de la movilización y la expansión hacia el Pacífico abierto añaden incertidumbre a las rutas comerciales que abastecen a Europa. Las primas de seguro de guerra para buques en el Mar de China Meridional ya se han duplicado en episodios previos similares

He leído el comunicado del Ministerio de Defensa de Pekín al menos tres veces y hay un detalle que no consigo despejar: la opacidad deliberada sobre la escala de la movilización. Los ejercicios navales conjuntos Joint Sea-2026, que China y Rusia llevarán a cabo a lo largo de este mes de julio, arrancarán en aguas y espacio aéreo frente a Qingdao —un importante puerto militar y turístico del este chino— y después se prolongarán con patrullas en «áreas relevantes del océano Pacífico». La fórmula, calcada de ediciones anteriores, deja un vacío de información que los mercados de seguros ya están interpretando como un multiplicador de riesgo.

No es la primera vez que Pekín y Moscú sincronizan sus armadas. Las maniobras Joint Sea se celebran anualmente desde 2012, y el año pasado la edición cerca de Vladivostok ya incluyó patrullas conjuntas en el Pacífico. Pero esta vez la señal geopolítica es más densa. La guerra de Rusia en Ucrania sigue erosionando la confianza occidental, y la asociación «inquebrantable» que Xi Jinping reivindicó durante la visita de Vladímir Putin en mayo otorga a estos ejercicios un aire de demostración de fuerza en un momento en que la tensión en el estrecho de Taiwán está en niveles máximos.

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Joint Sea-2026: opacidad y expansión hacia el Pacífico abierto

El Ministerio de Defensa chino se limitó a confirmar que «algunas fuerzas de ambos bandos» participarán en el ejercicio y la patrulla posterior, pero no desglosó el número de buques, aeronaves ni el área exacta de las patrullas. La declaración oficial encuadra la operación en la voluntad de «responder conjuntamente a los desafíos de seguridad y salvaguardar la paz y estabilidad regionales». Sin embargo, la elección de Qingdao como punto de partida y la extensión hacia el Pacífico abierto —más allá de las aguas próximas al mar de China Meridional— sugieren un salto cualitativo en la interoperabilidad de las dos flotas.

Los analistas de riesgos con los que he contrastado el anuncio coinciden en que la verdadera prueba de estrés para las cadenas de suministro no está en las maniobras en sí, sino en el efecto disuasorio sobre las rutas comerciales durante los días que dure la patrulla en el Pacífico. Cuando Pekín y Moscú despliegan destructores y fragatas en zonas por las que transita un tercio del tráfico marítimo mundial, los armadores y las aseguradoras toman nota.

«Este acuerdo está destinado a responder conjuntamente a los desafíos de seguridad y salvaguardar la paz y estabilidad regionales». — Ministerio de Defensa de la República Popular China, 6 de julio de 2026

Un precedente que dispara las primas de guerra

La memoria del mercado es implacable. En septiembre de 2022, unas maniobras chinas de menor envergadura en el estrecho de Taiwán duplicaron en cuestión de horas las primas de seguro de guerra para los buques que transitaban la zona. Ahora, con la participación rusa y la proyección hacia el Pacífico, el comité de riesgos de guerra del Lloyd’s Market Association probablemente revisará las áreas de peligro añadiendo una franja más amplia alrededor de las rutas que conectan Shanghái, Busan y Yokohama con el canal de Panamá. Cualquier barco que necesite cobertura adicional para travesías en esas aguas se enfrentará a un recargo que puede oscilar entre el 0,05 % y el 0,2 % del valor del casco y la carga, según los rangos que manejaban los corredores en episodios previos similares. Para un portacontenedores de 200 millones de euros, eso implica un coste adicional de entre 100.000 y 400.000 euros por travesía.

Lo que más inquieta a las aseguradoras no es el ejercicio en sí, sino la ambigüedad deliberada de Pekín sobre su duración exacta y la posibilidad de que las patrullas se conviertan en un elemento semipermanente de la presencia naval chino-rusa en el Pacífico. Si Moscú y Pekín normalizan este tipo de despliegues, la prima de riesgo geopolítico dejará de ser un pico coyuntural para incrustarse en los costes logísticos de forma estructural. Eso sería una pésima noticia para el comercio internacional en un momento en que los fletes ya están castigados por la incertidumbre arancelaria.

🌐 El efecto dominó en Occidente

El impacto directo de estas maniobras en la economía española es modesto, pero la cadena de transmisión es nítida. Un encarecimiento sostenido de los seguros de guerra en el Pacífico se traduce en fletes más altos para los bienes que Europa importa de China, Japón y Corea del Sur —desde componentes electrónicos hasta maquinaria industrial—, lo que añade décimas a la inflación subyacente en la eurozona en un plazo de tres a seis meses. Para el BCE, que sigue evaluando el ritmo de los recortes de tipos, un repunte de los costes logísticos vinculado a la geopolítica asiática complica la ecuación: si la inflación de bienes importados se frena menos de lo previsto, Fráncfort podría verse forzado a modular su calendario de bajadas. Las empresas españolas con cadenas de suministro muy expuestas al sudeste asiático, como las del sector del automóvil o la distribución textil, harían bien en revisar sus coberturas de seguro y sus rutas alternativas porque la temporada de ejercicios navales en el Pacífico no ha hecho más que empezar.


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