La cadena de distribución vasca Eroski presentó sus resultados del primer trimestre de 2026, y desde Merca2 hemos querido ir más allá de lo que son sus ventas crecientes, y centrarnos realmente en el comportamiento financiero de la compañía. Uno de los datos que más preocupa de sus resultados es la tensión oculta entre el buen desempeño comercial del grupo vasco y la gestión estratégica de su estructura de liquidez.
En este sentido, mientras que el EBITDA mantiene una trayectoria positiva, Eroski se enfrenta a un doble desafío técnico: una fuerte contracción en la generación de caja operativa y una drástica reconfiguración de sus líneas de financiación con proveedores. Dos factores que, lejos de ser aislados, exponen una transformación interna en la manera en que el grupo financia su operativa diaria frente a la volatilidad del mercado.
«La evolución registrada durante el primer trimestre refleja la solidez de nuestro modelo de negocio y la buena respuesta de las personas consumidoras a una propuesta basada en el equilibrio entre ahorro, calidad y cercanía. Operamos en un entorno exigente, marcado por la incertidumbre y por la presión sobre determinados costes de actividad, pero seguimos avanzando en nuestro plan estratégico«, afirma la CEO de Eroski, Rosa Carabel.

La caída del flujo operativo de Eroski
En este contexto, a primera vista, la cuenta de resultados de la cadena de distribución vasca para el primer trimestre de 2026 mostraba un negocio en crecimiento, con un aumento en las ventas del 3%. No obstante, no todo es tan bonito ni positivo para Eroski, ya que existe una divergencia que preocupa a los expertos entre el beneficio contable y la generación de efectivo real.
Sin ir más lejos, en primer lugar, el dato crítico es que la capacidad de Eroski para generar efectivo a través de sus distintas operaciones diarias se ha contraído de manera significativa en comparación con el dato interanual. Mientras que en el primer trimestre de 2025 la cadena vasca generó 138 millones de euros de lujo operativo neto, en el mismo periodo de 2026 la cifra se ha reducido hasta los 17 millones de euros.
El resultado positivo del grupo se ha elevado hasta los 17,8 millones de euros, un 35% superior al primer trimestre del año anterior.
No obstante, para entender el momento crítico en las cuentas de Eroski, hay que saber llegar a la causa técnica. Concretamente, este desplome en el flujo operativo no se debe necesariamente a una mala marcha del negocio, sino a una salida masiva de efectivo destinada a financiar el capital circulante, que absorbió 97 millones de euros en este trimestre, frente a la inyección de 27 millones que supuso en el mismo periodo de 2025.
La caída era evidente que tendría implicación para los ‘inversores’. El dato indica que, aunque el negocio de Eroski es rentable gracias a un EBITDA ajustado que creció un 2,4% hasta los 115 millones de euros, la estructura de capital de la cadena de distribución ha tenido que soportar una carga de tesorería puntual bastante elevada que ha terminado por agotar la caja operativa en el corto plazo.

La transformación del modelo de financiación
Uno de los temas más opacos es cómo las empresas financian su circulante. Las cifras presentadas por Eroski en el primer trimestre de 2026 revelan una corrección estructural en su estrategia de financiación con proveedores, un movimiento que suele pasar desapercibido, pero que altera la composición del balance. Es muy probable que la modalidad de financiación impulsada por la empresa compradora termine desapareciendo.
La cadena de distribución vasca ha recortado drásticamente su dependencia de las líneas de ‘reverse factoring‘, es decir, la modalidad de financiación impulsada por la compradora. Si en el primer trimestre de 2024 y 2025 la compañía contaba con un límite comprometido de 178 millones de euros para estas operaciones, a cierre del primer trimestre de 2026 esta línea se ha reducido a apenas 25 millones de euros.

Los datos facilitados por la cadena incluyen un ‘puente’ que permite distinguir entre las variaciones contables del circulante y las variaciones «ajustadas». Al limpiar el efecto de estas líneas de financiación y otros pagos ‘en tránsito’, se observa que la salida de efectivo real para inventarios y cuentas a cobrar fue distinta a lo que sugieren las cifras brutas de la compañía.
Asimismo, la reducción de este modelo de financiación sugiere un cambio estratégico para la cadena de distribución. Eroski está optando por pagar a sus proveedores mediante otros mecanismos o reduciendo así el plazo del crédito comercial, lo que le permite reducir riesgos financieros a largo plazo, aunque a costa de un mayor estrés en la tesorería inmediata durante este primer trimestre de 2026.




