La cadena de distribución vasca Eroski cerró las cuentas del ejercicio fiscal de 2025, con una facturación de 6.081 millones de euros, consolidando la evolución de su actividad en el ejercicio. Concretamente, en términos operativos, el supermercado mantiene una evolución positiva, con un beneficio operativo de 252 millones de euros, un 3,1% superior a 2024.
En este sentido, aunque el beneficio neto de la cadena de distribución vasca haya bajado en un 33,1% respecto a 2024, el dato crucial es el por qué de dicha caída. Eroski ha decidido priorizar el cierre definitivo de su ciclo de des apalancamiento, asumiendo un gasto financiero no recurrente masivo para reordenar su deuda.
«2025 marca un punto de inflexión en la trayectoria de Eroski, Cerramos un ciclo exigente y lo hacemos con un negocio sólido, una base financiera normalizada y la confianza para abordar una nueva etapa de crecimiento, siempre fieles a nuestro modelo cooperativo y nuestro compromiso con las personas», expresa Rosa Carabel, CEO de Eroski.

EL ‘SACRIFICIO FINANCIERO’ DE EROSKI DURANTE 2025
En este contexto, los resultados antes de impuestos ascienden a 85 millones de euros. Tras aplicar un gasto de 38 millones en concepto de Impuesto sobre Sociedades, el resultado neto positivo se sitúa en 47 millones, un 33,1% inferior al ejercicio anterior, como consecuencia del gasto financiero no recurrente asociado al proceso de reordenación financiera acometida durante todo 2025.
Siguiendo esta línea, este proceso ha supuesto la normalización definitiva de la estructura financiera de la cadena de distribución vasca, permitiendo así simplificar la deuda, mejorar el perfil de vencimientos y reducir su coste, lo que llevaría a generar ahorro y estabilidad a corto, medio y largo plazo.
EROSKI APUESTa POR LA LIBERTAD TOTAL DE SU MODELO DE NEGOCIO
No obstante, hay que entender que no es una caída de una cifra por mala gestión, sino que se trata de el coste de ‘comprar’ su autonomía futura, logrando una estructura financiera que sea normalizada y que le permitirá así ahorrar costes de forma sostenida a partir del cierre del ejercicio fiscal de 2025.
Asimismo, aunque el beneficio final de Eroski fue lastrado por la refinanciación, el motor real de la cadena de distribución vasca, es decir, el Ebitda, ha alcanzado los 340 millones de euros. Una de las cifras más altas de los últimos diez años, que llevan a indicar que la eficiencia operativa de Eroski está en su mejor momento, logrando absorber la inflación y la contención de precios sin perder musculatura.

Por otro lado, la culminación de la ordenación de la estructura financiera ha marcado el inicio de una nueva etapa para Eroski, que deja atrás un ciclo de transformación financiera para centrarse en el crecimiento y la mejora de su competitividad. Si bien, el punto diferencial de este ejercicio es la entrada del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en la financiación del Grupo.
No es solo dinero; es un sello de aprobación institucional a largo plazo que se suma al apoyo del ICO y el Instituto Vasco de Finanzas. Esta diversificación, que incluye a gigantes como Rabobank, Intesa Sanpaolo o Deutsche Bank, demuestra que EROSKI ha pasado de ser una empresa en reestructuración a un proyecto con respaldo financiero internacional de primer nivel.
El director financiero de Grupo Eroski, Josu Mugarra ha querido remarcar que, «el proceso de refinanciación culminado en 2025 ha permitido simplificar nuestra estructura financiera, mejorar el perfil de vencimientos y reducir el coste de la deuda, reforzando la estabilidad del Grupo vasco a largo plazo. Este avance se enmarca en la estrategia de disciplina financiera que venimos desarrollando en los últimos años, y nos sitúa en una posición más sólida para afrontar el futuro«.
UNA ESTRATEGIA COMERCIAL Y DE AHORRO
El Grupo vasco ha logrado navegar un entorno de consumo caracterizado por la prudencia y la alta sensibilidad al precio mediante una estrategia centrada en el ahorro y la proximidad. Para mantener su evolución positiva, la compañía ha aplicado una política activa de contención de precios y ha impulsado su marca propia como una herramienta clave de competitividad.
Sin ir más lejos, gracias a este crecimiento selectivo y a su apuesta por la omnicanalidad, la red del grupo ya supera los 1.500 establecimientos entre puntos de venta físicos y plataformas online. Además, el factor humano se mantiene como el eje central de su estructura operativa y cooperativa. Con una plantilla que supera las 28.200 personas, de las cuales 8.336 tienen la condición de socias trabajadoras, Eroski ha invertido más de 298.000 horas en la formación y desarrollo profesional de sus equipos.

«En un contexto todavía complejo para muchas familias, hemos reforzado nuestro papel como agente de ahorro, trasladando más de 435 millones de euros a nuestros clientes, lo que refleja nuestra vocación de acompañarles con una propuesta cercana, competitiva y de confianza», expresa la CEO de Eroski.
Según Rosa Carabel, CEO de Eroski, estos resultados son el reflejo de un modelo de empresa que busca equilibrar la eficiencia comercial con la responsabilidad social, la promoción de una alimentación saludable y la sostenibilidad a largo plazo.





