Los fondos cotizados (ETF) de Ethereum captaron 7 millones de dólares netos el 13 de agosto, mientras los de Bitcoin sufrieron salidas de 60 millones. El dato confirma la tendencia de julio, cuando el capital institucional apostó por ether con más del doble de entradas que por bitcoin.
El dato diario que confirma la rotación
El 13 de agosto los ETF de ether captaron 7 millones de dólares mientras los de bitcoin perdían 60 millones. No es la primera vez que las dos categorías se cruzan: el 23 de julio, los productos de ether recibieron 72,64 millones frente a los 68,99 millones de bitcoin. La diferencia es que ahora la brecha se ensancha en un contexto de salidas continuas de bitcoin.
El ratio ETH/BTC, que mide cuántos bitcoins hacen falta para comprar un ether, subió un 11% en julio, de 0,027 a 0,030. Dicho de otro modo: ether no solo captó más dinero en los ETF, sino que su precio se revalorizó frente a bitcoin por primera vez en 2026.
Por qué Ethereum le está ganando terreno a Bitcoin
La ventaja más visible es el staking (bloquear ether para validar la red y recibir recompensas). Desde marzo de 2026, el ETF ETHB de BlackRock mantiene ether en custodia y reinvierte parte de las recompensas, con un rendimiento bruto del 3,1% al 3,3% anual. Tras comisiones, los inversores reciben entre 1,9% y 2,6% neto. Un ETF de bitcoin, por comparación, no paga nada.
Ese rendimiento cambia las cuentas de un asignador institucional. Si la Reserva Federal mantiene los tipos en el 4,25%-4,5%, un ETF de ether con staking necesita apreciarse un 2% para igualar la renta fija; el de bitcoin necesita un 4%. En un horizonte de tres años, el staking acumula entre un 6% y un 8% de rentabilidad, con independencia de lo que haga el precio.
La tesis de BlackRock va más allá del rendimiento. Su Informe Global 2026 situó a Ethereum como la principal beneficiaria de la adopción de stablecoins (monedas estables vinculadas al dólar) y de la tokenización de activos. La capitalización de las stablecoins superó los 322.000 millones de dólares en junio, frente a 137.000 millones a principios de 2024. Sobre esa infraestructura, ether actúa como capa de liquidación, una función que bitcoin no desempeña.
El cruce no es solo una foto de un día: es el mercado premiando a la criptomoneda con flujo de caja y castigando a la que solo depende del precio.
Las stablecoins han pasado de ser una herramienta de trading a integrarse en pagos, transferencias, y uso cotidiano en mercados emergentes. El consorcio Open USD lanzó en 2025 una alianza con más de 140 socios empresariales, y el banco estadounidense SoFi ya emite su propia stablecoin sobre Ethereum. Morgan Stanley, además, ha añadido incentivos de staking a sus productos de ether.
Bitcoin, en cambio, arrastra varias losas. El precio cayó de 126.080 dólares en octubre de 2025 a menos de 60.000 dólares en mayo de 2026, una caída superior al 50%. La firma Strategy (antes MicroStrategy) vendió bitcoin al mercado durante cuatro semanas consecutivas. Y con los bonos del Tesoro rindiendo más del 4%, mantener un activo sin rendimiento se volvió más costoso.
Una rotación con riesgos y matices
Conviene recordar que la historia reciente de Ethereum está llena de falsos amaneceres. Tras la aprobación de los ETF de ether en julio de 2024, los flujos iniciales decepcionaron frente a los de bitcoin, que había estrenado sus productos en enero de ese año con 30.000 millones de dólares en entradas en doce meses. Nadie esperaba un vuelco tan rápido.
La rotación, sin embargo, no está exenta de contradicciones. El staking en Ethereum sigue concentrado en grandes proveedores como Lido y Coinbase, lo que plantea dudas sobre la descentralización. Además, si el precio de ether volviera a caer con fuerza, el rendimiento del staking no compensaría las pérdidas de capital. Los ETF de bitcoin pueden recuperar terreno si la Reserva Federal baja tipos o si Strategy deja de vender.
Con todo, los datos de flujos apuntan a un cambio de mentalidad. Un producto con rendimiento, una red que liquida stablecoins y una gestora como BlackRock empujando en esa dirección son argumentos que no se reducen a una moda pasajera. La clave estará en si los ETF de staking sobre Ethereum mantienen sus entradas cuando el mercado entre en un ciclo de aversión al riesgo. Este agosto ya ha dado la primera pista.




