Donald Trump volvió a agitar el tablero del comercio global en la noche del 26 de junio. El presidente de Estados Unidos lanzó una amenaza directa: un arancel del 100% «inmediato» a cualquier país europeo que imponga un impuesto sobre los servicios digitales gestionados por empresas estadounidenses. La advertencia, publicada en sus redes sociales, golpea de lleno a las cotizadas tecnológicas españolas. Indra, Amadeus y Cellnex entraron en zona de turbulencias en una sesión que se tiñó de rojo para el sector.
El mensaje no dejaba lugar a dudas. «Cualquier país que imponga dicho impuesto se enfrentará inmediatamente a un arancel del 100% sobre todos los bienes enviados a los Estados Unidos de América», escribió Trump. Y añadió que ese arancel anularía los acuerdos comerciales vigentes con el país afectado. La Casa Blanca tiene en el punto de mira el gravamen del 3% que España, Francia, Italia, Reino Unido y otros países europeos ya aplican sobre los ingresos de motores de búsqueda, redes sociales y mercados en línea.
La posibilidad de que la Unión Europea coordine este impuesto a escala comunitaria ha encendido todas las alarmas. Para Trump, se trata de un «aprovechamiento» de las compañías estadounidenses. Hace apenas diez días, el presidente ya había amenazado a Francia con un arancel del 100% al vino galo si no eliminaba su tasa digital del 3%. La guerra comercial, lejos de apaciguarse, escala hacia los servicios.
Indra, Amadeus y Cellnex: las fichas españolas en el tablero proteccionista
La reacción del mercado no se hizo esperar. Aunque la amenaza es genérica, los inversores reaccionaron con ventas inmediatas en los valores del IBEX con mayor sensibilidad a los flujos comerciales transatlánticos. Indra, con una cartera de contratos de defensa y tecnología que incluye acuerdos con agencias federales estadounidenses, vio cómo su cotización se resentía desde la apertura. La compañía presidida por Marc Murtra facturó en 2025 alrededor de 1.200 millones de euros en América, una parte significativa de los cuales procede de Estados Unidos.
Amadeus, el gigante de la distribución de viajes, procesa una porción sustancial de las reservas aéreas de las principales aerolíneas norteamericanas a través de su plataforma. Cualquier escalada que enturbie las relaciones bilaterales puede traducirse en obstáculos regulatorios o en un menor apetito inversor. Cellnex, cuyo negocio de torres de telecomunicaciones es eminentemente europeo, no tiene exposición directa a EE.UU., pero la amenaza de un choque comercial de esta magnitud arrastra a todo el espectro tecnológico del índice, especialmente en un escenario de represalias económicas.
La prima de riesgo española, en cambio, se mantuvo estable en torno a los 78 puntos básicos. La deuda soberana no descuenta, por ahora, un impacto macroeconómico severo. Sin embargo, el IBEX 35 retrocedió un 0,8% arrastrado por los valores más cíclicos y por el miedo a un nuevo frente de incertidumbre regulatoria.
La amenaza arancelaria de Trump no es meramente retórica: ya ha castigado al vino francés y podría hacer lo mismo con los servicios digitales europeos.
Un impuesto con solera y una respuesta que se veía venir
España implantó el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales en enero de 2021. La tasa grava con un 3% los ingresos por publicidad en línea, servicios de intermediación y venta de datos generados en territorio español. Afecta a empresas con ingresos mundiales superiores a 750 millones de euros y más de 3 millones de euros facturados en España. Aunque la recaudación apenas superó los 300 millones de euros en su primer año, su valor simbólico es enorme: fue la respuesta europea a la dificultad de someter a las grandes tecnológicas a la tributación tradicional.
La administración Trump considera que este tipo de figuras fiscales constituyen una barrera comercial encubierta y un agravio directo a los intereses de Silicon Valley. La represalia en forma de arancel del 100% sobre todos los bienes —no solo tecnológicos— supone una escalada que los analistas de Renta 4 califican de «potencialmente desestabilizadora para las compañías del IBEX con cadena de suministro globalizada». El temor es que la disputa no se quede en el ámbito digital y contamine las negociaciones sobre aranceles al acero, al aluminio o al sector agroalimentario.

El episodio recuerda a las tensiones de 2019, cuando la administración Trump amenazó con aranceles a productos franceses por la tasa GAFA y la UE activó un mecanismo de conciliación en la OCDE. Aquella vez, el conflicto se enfrío tras la pandemia. Esta vez, sin embargo, el contexto es más beligerante y el equipo económico de la Casa Blanca ha demostrado una menor tolerancia a las excepciones. Según fuentes del mercado consultadas por este medio, los fondos de inversión con exposición a valores tecnológicos europeos ya están reevaluando su ponderación en Indra y Amadeus ante el riesgo de un deterioro del entorno regulatorio.
Lectura E-E-A-T: ¿tropiezo puntual o falla estructural en la valoración de las tecnológicas españolas?
Más allá del susto bursátil inmediato, la amenaza de Trump obliga a revisar las tesis de inversión sobre las cotizadas tecnológicas del IBEX. No todas están igual de expuestas. Indra, con su músculo en defensa y su condición de contratista gubernamental en EE.UU., juega en una liga diferente a la de Amadeus o Cellnex. La primera podría sufrir un golpe reputacional o incluso restricciones de acceso a contratos públicos si la Administración Biden —o cualquier administración posterior— decide tensar la cuerda. Sin embargo, su diversificación geográfica y su perfil estratégico en ciberseguridad le otorgan cierta resiliencia.
Amadeus, por el contrario, respira al ritmo del sector turístico global. Su negocio de IT Solutions para aerolíneas norteamericanas depende de contratos a largo plazo que son difíciles de romper por decreto. Pero una guerra arancelaria que afecte a los flujos de viajeros o que encarezca los servicios digitales podría erosionar sus márgenes. Cellnex, pese a no tener negocio directo en EE.UU., es susceptible a una revisión general del apetito por el riesgo en el sector tecnológico europeo. Su elevado endeudamiento, cercano a los 7.000 millones de euros, la convierte en un valor vulnerable a cualquier repunte de la volatilidad en el mercado de deuda corporativa.
Lo que está en juego no es solo un impuesto del 3%. Es la arquitectura fiscal del comercio digital y, en última instancia, la capacidad de Europa para fijar reglas propias sin provocar represalias desproporcionadas de Washington. Los inversores harían bien en seguir con lupa los próximos pasos de la Comisión Europea y, sobre todo, los mensajes que lleguen desde la reserva Federal y el Tesoro estadounidense. El telón de fondo es un ciclo de endurecimiento regulatorio que puede durar meses y que va a seguir generando picos de volatilidad en los valores menos preparados para navegarlo.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Indra cerró la sesión del 27 de junio con un recorte del 2,7%, hasta los 11,42 euros, mientras que Amadeus cedió un 2,1% y Cellnex un 1,8%. El IBEX 35 perdió un 0,8% arrastrado por el castigo al sector tecnológico.
Clave técnica: Indra perfora a la baja el soporte de los 11,50 euros, nivel que había defendido en las dos últimas correcciones. La vela semanal es contundente y el RSI entra en zona de sobreventa (28 puntos), lo que podría provocar un rebote técnico en las próximas sesiones si no se materializan las represalias.
Apunte macro: La prima de riesgo española se mantuvo estable en 78 puntos básicos, señal de que el mercado de renta fija no descuenta un shock sistémico. No obstante, el diferencial frente al bono alemán podría ampliarse en caso de que la UE responda con contramedidas y se reactive la narrativa de fragmentación en el euro.





