Alicia Koplowitz ha recogido beneficios en Indra tras un rally del 270%.
La operación se canaliza a través de Morinvest, la Sicav de Alicia Koplowitz, que gestiona cerca de 620 millones de euros. La renta variable ha sido el principal motor de rentabilidad durante la primera mitad del año, según los datos remitidos a la CNMV. En un entorno de índices en máximos, recoger beneficios se ha convertido en una prioridad para las carteras institucionales.
Los gestores han reducido exposición a valores con fuertes revalorizaciones. El objetivo es diversificar hacia sectores que no estén tan tensionados. No es una decisión emocional: los grandes inversores están rotando en bloque.
La rotación española: fuera de Indra y Amadeus, dentro de Aena y Repsol
En Bolsa española, Morinvest ha vendido por completo su participación en Indra. Desde el inicio de 2025, la compañía se ha disparado cerca de un 270% al calor del aumento estructural del gasto en Defensa en Europa. Indra se convirtió en una de las vías preferidas para beneficiarse de ese ciclo.
También ha deshecho su inversión en Amadeus. Con la liquidez resultante, ha entrado en Aena y Repsol. Ambas se han convertido en las principales apuestas españolas del vehículo durante el semestre.
La rotación tiene lógica de cartera. Indra ya ha entregado la mayor parte de su recorrido, según interpretan los gestores. Aena y Repsol ofrecen estabilidad de flujos y dividendos. El cambio de pesos rebaja también la exposición al momentum más extremo.
Recoger beneficios tras una subida del 270% no es miedo al activo, es disciplina de cartera.
Berkshire Hathaway y la diversificación internacional ganan peso
En el plano internacional, la apuesta por la tecnología sigue intacta. Microsoft, Nvidia (con una participación reducida), Amazon, Alphabet y ASML continúan en las primeras posiciones. Koplowitz ha abierto además una posición en blockchain a través del fondo Invesco CoinShares Global Blockchain.
El movimiento más llamativo es el aumento en Berkshire Hathaway. La participación ha pasado del 0,29% al 1,51% del patrimonio, hasta superar los 9,3 millones de euros. La apuesta por el conglomerado de Warren Buffett se produce después de la salida efectiva del inversor como consejero delegado.
Multiplicar por cinco la posición en Berkshire no es un gesto menor. Habla de una preferencia por la diversificación industrial frente a la concentración tecnológica pura. Encaja con la misma lógica de rotación que se ve en la cartera española.
Análisis: una rotación simbólica en plena zona de máximos
La rotación de Koplowitz importa por lo que representa. Los grandes patrimonios familiares españoles han sido históricamente más estáticos que los fondos internacionales. Ver a Morinvest salir de un valor ganador no es solo toma de beneficios: es una señal de madurez. Con los índices europeos y estadounidenses en máximos, la prioridad pasa de maximizar el retorno a protegerlo.
Mi lectura es que esta rotación no anuncia un giro bajista. Aena y Repsol son valores defensivos con alta sensibilidad al ciclo. Indra, sin embargo, sigue vinculada al superciclo de Defensa. La sincronización no es casual: se vende lo que más ha subido, se compra lo que da flujos previsibles. Tiene toda la pinta de un rebalanceo técnico, no de una llamada de pánico. Además, no se puede obviar la recompra de acciones de Repsol o la recuperación del tráfico aéreo que respalda a Aena. Son tesis de flujos, no de momentum.
El riesgo está en el timing. Si el gasto en Defensa sigue sorprendiendo al alza, Indra podría continuar con ganancias. Y si el petróleo corrige, Repsol sufrirá más de lo esperado. Pero ninguna rotación de cartera se mide en semanas. La pregunta no es si Koplowitz acierta en el trimestre, sino si este movimiento inaugura un cambio de estilo entre los grandes inversores españoles. La respuesta llegará con las carteras del cierre de 2026.




