Nature cuestiona el Majorana 1 de Microsoft: el chip cuántico no demostró lo prometido

La revisión por pares de Henry Legg concluye que los datos del Majorana 1 no prueban la existencia de un qubit topológico, pilar de la computación cuántica de Microsoft. La publicación en Nature llega semanas después del anuncio del Majorana 2 y añade presión a la división cuánti

Lo que Nature ha puesto en duda: los datos del Majorana 1 bajo la lupa

El qubit topológico es una especie de santo grial: un bit cuántico intrínsecamente protegido del ruido, que no necesita corrección de errores masiva. Microsoft apostó toda su división cuántica a esta tecnología y en febrero de 2025 anunció el Majorana 1, su primer chip con supuestos qubits topológicos. Pero este miércoles, un artículo en la revista Nature ha reventado esa narrativa: según el físico Henry Legg, de la Universidad de St Andrews, los datos presentados por Microsoft no demuestran la existencia de ninguna partícula de Majorana en el dispositivo.

La crítica es demorado porque llega con el sello del sistema de revisión por pares más riguroso del mundo. Legg reanalizó las mediciones originales del equipo de Microsoft y las encontró compatibles con explicaciones mucho más mundanas, como estados electrónicos ordinarios sin propiedades topológicas. En otras palabras, lo que la compañía presentó como un hito podría ser simplemente ruido mal interpretado.

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El debate tiene una dimensión casi dramática. En la carrera cuántica, Google e IBM usan qubits superconductores o de iones atrapados, que son fáciles de fabricar pero extremadamente frágiles. Los qubits topológicos, en teoría, serían la solución definitiva, pero demostrarlos empíricamente ha sido una tortura científica durante dos décadas. Microsoft había convencido a muchos de que por fin había dado el salto. Ahora, Nature dice: no tan rápido.

Eso sí, que el trabajo de Legg haya pasado el filtro de la misma revista no convierte sus conclusiones en dogma. La ciencia avanza precisamente con estas refutaciones. Pero el listón de la prueba ha subido de golpe, y Microsoft tendrá que publicar datos mucho más sólidos si quiere mantener su hoja de ruta.

El método: un reanálisis completo de los datos experimentales de Microsoft

Para entender la envergadura del golpe, conviene asomarse a cómo se supone que funciona un qubit topológico. La idea es usar modos cero de Majorana, unas excitaciones cuánticas exóticas que emergen en ciertos tipos de nanocables semiconductores acoplados a superconductores. Esas excitaciones se comportan como media partícula y tienen la virtud de almacenar información de forma no local, lo que las vuelve virtualmente inmunes a las perturbaciones del entorno. Si un qubit normal es como una pompa de jabón en una tormenta, el qubit topológico sería una canica dentro de una caja fuerte.

Microsoft afirmaba haber detectado la firma característica de esos modos en el Majorana 1 mediante una técnica conocida como espectroscopia de tunelaje. Legg, sin embargo, revisó los mismos datos con un modelo estadístico más conservador y descubrió que los picos atribuidos a Majorana pueden aparecer naturalmente en sistemas sin topología, simplemente por fluctuaciones térmicas o defectos en el material.

computación cuántica

La refutación no es un asalto aislado. La física de Majorana lleva años generando controversias: en 2018, un grupo de Delft publicó en Nature lo que parecía una detección de modos de Majorana, y más tarde tuvo que retractarse porque habían interpretado mal sus propios electrodos. El caso de Microsoft se suma a ese historial salpicado de falsos positivos, aunque a una escala industrial.

El qubit topológico promete ser la bala de plata de la computación cuántica, pero su demostración empírica sigue siendo uno de los problemas más esquivos de la física contemporánea.

Microsoft aún no ha respondido públicamente al artículo de Legg. En el comunicado de febrero de 2025, y de nuevo durante la presentación del Majorana 2 en la conferencia Build de junio, la compañía insistió en que sus sistemas mostraban el comportamiento esperado. Habrá que ver si ahora presentan una refutación oficial o si, como en el caso de Delft, la presión de la comunidad les obliga a matizar.

Por qué importa más ahora: la sombra sobre la hoja de ruta cuántica

La publicación de esta crítica no habría tenido el mismo eco si Microsoft no hubiera anunciado el Majorana 2 hace apenas dos semanas. Aquel chip, presentado como la evolución natural del primero, aspira a integrar varios qubits topológicos en una arquitectura escalable. Si los cimientos del Majorana 1 son débiles, todo el edificio se tambalea.

La división Azure Quantum ha recibido inversiones multimillonarias y su promesa de un ordenador cuántico tolerante a fallos para esta década descansa sobre la viabilidad del qubit topológico. Por eso, la discusión de Nature no es un simple debate académico: afecta a la credibilidad comercial y a la estrategia de toda una compañía que aspira a liderar la próxima revolución computacional.

Sin embargo, sería prematuro enterrar el enfoque topológico. La física de Majorana es genuina y varios laboratorios independientes llevan años persiguiéndola. Lo que la crítica demuestra es que los estándares de evidencia en esta área son extremadamente altos y que, hasta ahora, Microsoft no los ha alcanzado. Más que una sentencia, el artículo de Legg es un recordatorio de que en ciencia no basta con creer: hay que mostrar los datos y aguantar el escrutinio.

La próxima cita clave será, precisamente, la publicación de la respuesta de Microsoft, si es que llega, o los experimentos que otros grupos están realizando para replicar o refutar de forma independiente. Hasta entonces, el Majorana 1 ha pasado de ser un icono a ser un interrogante.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Los datos del chip cuántico Majorana 1 de Microsoft no demuestran la existencia de un qubit topológico, según un reanálisis publicado en Nature.
  • Dónde: Publicado en la revista Nature el 24 de junio de 2026, con sede en Londres.
  • Institución responsable: Henry Legg, físico de la Universidad de St Andrews (Escocia).
  • Cuándo: La crítica se publicó ayer, 24 de junio, y se basa en datos originales de Microsoft de 2025.
  • Impacto a futuro: Pone en entredicho la hoja de ruta de Microsoft para un ordenador cuántico tolerante a fallos basado en qubits topológicos; exige nuevos datos experimentales que confirmen o descarten de forma concluyente la física de Majorana en los chips de la compañía.

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