Paz en Oriente Medio en 60 días: el plan que une a EE.UU. e Irán

La hoja de ruta pactada en Suiza incluye inspecciones nucleares y un levantamiento gradual de sanciones, pero el papel de Israel en el Líbano sigue sin resolverse y podría dinamitar el proceso.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, confirmó este lunes que Washington y Teherán han sentado las bases para un acuerdo de paz que, en apenas 60 días, podría poner fin al conflicto en Oriente Medio. Las negociaciones celebradas en Suiza han desembocado en una hoja de ruta que combina el regreso de los inspectores nucleares a Irán con un alivio gradual de las sanciones económicas, un toma y daca que la administración Trump considera la vía más realista para desactivar la confrontación.

La noticia, adelantada en el informativo DW Noticias de este 22 de junio, supone un giro inesperado en un escenario que hace apenas semanas se inclinaba hacia la escalada militar. Según las fuentes citadas por la cadena, el entendimiento incluye tres gestos simultáneos: Irán permite el reingreso de los inspectores de la AIEA para que monitoreen su programa nuclear, la administración Trump se compromete a liberar activos iraníes congelados y el Departamento del Tesoro levanta por 60 días las sanciones al petróleo iraní.

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Una hoja de ruta con incentivos parciales

Durante la emisión, el analista político de Oriente Medio y el Golfo Luciano Sacara explicó desde Doha que el diseño de esta hoja de ruta es distinto al que se vio en 2015, cuando las partes esperaron a un acuerdo final cerrado para aplicar cualquier medida. “Ahora se van dando incentivos a medida que se cumplen condiciones previas”, detalló. Entre esas condiciones figuran la reapertura del estrecho de Ormuz —bloqueado por Irán al inicio del conflicto y por donde transita más del 20 % del crudo mundial—, el fin de los bloqueos a puertos iraníes y la paralización de la actividad militar en Líbano.

Por un lado el anuncio del vicepresidente JD Vance fue recibido con escepticismo entre los halcones republicanos, que consideran las concesiones a Teherán demasiado generosas. Sin embargo, Sacara subrayó en DW que Trump “ha entendido que no pudo eliminar totalmente a Irán” y que la vía militar no se ha traducido en una victoria política. “No es que Irán haya ganado la guerra; también tiene que ceder, como está haciendo al dejar entrar a los inspectores. Ahora se negocia de igual a igual”, añadió.

Un realismo pragmático lejos del maximalismo

A diferencia del planteamiento de 2013-2015, en el que no se liberaban incentivos hasta el pacto definitivo, el esquema actual apuesta por incentivos parciales que van destrabando los puntos de fricción. Sacara lo resumió: se trata de un proceso en el que se discute “qué puede ofrecer cada uno y qué demanda cada uno”. La esperanza, según el analista, es que al cabo de los 60 días, y si se cumplen los objetivos intermedios, se pueda abordar el fondo de la cuestión nuclear.

No se trata de un acuerdo cerrado. Se van dando incentivos parciales conforme Irán cumple condiciones, y eso abre la posibilidad real de discutir el expediente nuclear en dos meses.

— Luciano Sacara, analista político de Medio Oriente y el Golfo, en DW

La misma noche del lunes, el Departamento de Estado anunció que el secretario Marco Rubio viajará a Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait para explicar los detalles del preacuerdo a los aliados del Golfo. Fuentes consultadas por DW señalaron que la misión busca “convencer a los escépticos” y anticipar posibles turbulencias en los mercados petroleros derivadas de la suspensión de las sanciones petroleras.

Israel, la pieza que puede descuadrar el tablero

Pese al optimismo que transmiten Washington y Teherán, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dejó claro ese mismo día que las Fuerzas de Defensa de Israel mantienen plena libertad de acción en el sur del Líbano. “Insisto firmemente en que permanezcamos en la zona de seguridad el tiempo que sea necesario”, afirmó, en un contexto de enfrentamientos del fin de semana que hicieron tambalear el entendimiento preliminar.

Irán, por su parte, insiste en que cualquier acuerdo definitivo debe incluir el cese de todas las hostilidades en la región, incluido el repliegue israelí. DW recordó que el presidente Donald Trump había amenazado con reanudar los ataques si el brazo armado de Hezbolá —considerado organización terrorista por la Unión Europea— reanuda sus operaciones contra Israel. Así, el pulso entre la exigencia israelí de permanencia militar y la demanda iraní de retirada total se convierte en el principal escollo para cerrar el ciclo de violencia.

¿Paz en 60 días o un nuevo espejismo diplomático?

Los mercados han recibido la noticia con un cauteloso optimismo: el tránsito por el estrecho de Ormuz ya muestra un repunte, y la simple suspensión temporal de las sanciones petroleras alivia la presión sobre el suministro global. Sin embargo, la experiencia de la última década enseña que los acuerdos parciales en la región pueden descarrilar con la misma rapidez con la que se anuncian.

Para los lectores de merca2TV, la cuestión trasciende lo geopolítico: la estabilidad de Oriente Medio condiciona directamente los precios de la energía, las cadenas de suministro y, en última instancia, la confianza inversora. Que Washington lograra sentar a Teherán a la mesa sin imponer una rendición total habla de un pragmatismo que, si cuaja, podría despejar uno de los focos de incertidumbre más persistentes del planeta. Pero la sombra de Israel, el gran ausente de las negociaciones, y la fragilidad de los compromisos iraníes mantienen la prudencia como única brújula.

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