Crisis de la vivienda y turismofobia: nuevos partidos localistas irrumpen en Sevilla y Mallorca

Sevilla se Levanta y Coalició Per Mallorca concurrirán a las municipales y autonómicas de mayo de 2027 con un discurso centrado en el acceso a la vivienda y la saturación turística. Rehúyen el eje izquierda-derecha y apelan al descontento vecinal.

La Plaza Nueva de Sevilla tenía un solo hotel, el Inglaterra, un clásico centenario donde los periodistas entrevistaban y los escritores promocionaban sus libros. Eso está a punto de cambiar. El edificio del Fénix se prepara para albergar un hotel de alta gama. Justo al lado, la antigua sede de Telefónica seguirá el mismo camino. Y enfrente, donde estaban O Kean, Generali y Tous, han anunciado la llegada del primer Four Seasons de la ciudad.

La cadena canadiense da la medida de la transformación. En el centro de Sevilla, casi la mitad de los inmuebles en alquiler están ya en el mercado turístico, según un informe del Banco de España publicado hace unos días. El cóctel —una ciudad que vive de evento en evento, decenas de hoteles nuevos y apartamentos turísticos que expulsan a los vecinos— ha derivado en una indignación casi constante en redes sociales.

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Esa indignación ha encontrado cauce político. David López, presidente de la organización Sevilla se Muere, lo define con claridad: la ciudad va «cuesta abajo y sin frenos» desde hace más de una década. Su entidad lleva tres años señalando problemas y a quienes considera responsables: PP y PSOE, los partidos que se han repartido el poder municipal desde 1995.

Ahora dan un paso más. La entidad se presentará a las elecciones municipales de finales de mayo de 2027 con el nombre de Sevilla se Levanta. Ya están inmersos en los trámites del registro de partidos del Ministerio del Interior. «Ni somos políticos ni queremos serlo, pero ya es demasiado», se queja López. Aún no tienen candidatos, pero sí un diagnóstico compartido.

Su objetivo es llevar a la política municipal una formación que «ponga en primer lugar al sevillano y no al que llega de fuera». Denuncian el efecto del turismo masivo —«no estamos en contra del turismo, pero hay que diversificar»— y suman reivindicaciones históricas: la falta de conexión ferroviaria con el aeropuerto, una red completa de metro o la segunda circunvalación. También incluyen demandas en defensa del patrimonio y críticas por los problemas de limpieza endémicos de Sevilla.

El fenómeno no es exclusivo de la capital andaluza. En Mallorca, Coalició Per Mallorca se presentó el pasado noviembre con la misma vitola y acaba de elegir a su cabeza de lista para las autonómicas, que coincidirán con las municipales el 27 de mayo de 2027. El candidato será Pere Sánchez, hasta hace poco presentador de la televisión pública balear IB3. Su anuncio se produjo el pasado 20 de junio.

Su discurso es casi intercambiable con el de Sevilla. Sánchez aludió a la «dificultad creciente de acceso a la vivienda, la presión sobre el territorio, la saturación de servicios e infraestructuras y la sensación de que los intereses de los residentes muchas veces quedan en un segundo plano ante otras prioridades». La formación balear incluso puso cifras a su reclamación: una reducción del 10% de la actividad turística en unas islas que el año pasado recibieron 15 millones de turistas, frente a los 11,6 millones de hace una década.

El acceso a la vivienda ha dejado de ser un problema sectorial para convertirse en el principal catalizador político de esta década.

A pesar de la distancia geográfica, las demandas de ambas formaciones son notablemente parecidas. No es casualidad en dos de las zonas que más presión turística han experimentado durante los últimos años de boom. Las dos fuerzas recién impulsadas intentan alejarse del encasillamiento ideológico y rehúyen deliberadamente del eje izquierda-derecha.

Pero llegan en un momento propicio para las izquierdas regionalistas, como demuestran los resultados recientes de la Chunta Aragonesista o de Adelante Andalucía. De hecho, los mensajes de Sevilla se Levanta no distan mucho de los que ha lanzado el partido de José Ignacio García sobre las mismas problemáticas. En la capital andaluza es probable que en 2027 haya dos candidaturas compitiendo con el mismo discurso impugnatorio del modelo bipartidista.

Me pregunto si estamos ante el inicio de un ciclo político nuevo o ante un síntoma pasajero. El informe del Banco de España no deja lugar a dudas sobre la magnitud del problema: la crisis de accesibilidad a la vivienda es ya un «enorme problema social» que afecta incluso a las clases acomodadas. Cuando casi la mitad del alquiler en el centro de Sevilla está en manos del mercado turístico, el conflicto entre el derecho a la vivienda y el motor económico de la ciudad se convierte en algo más que un eslogan electoral.

La rentabilidad de los alojamientos turísticos sigue siendo muy superior a la del alquiler residencial. Mientras esa ecuación no cambie, ningún partido —viejo o nuevo— tendrá fácil resolver el descontento. Las municipales y autonómicas de mayo de 2027 serán el primer termómetro real de este fenómeno.


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