El «frenazo» de Adif a la alta velocidad: por qué Renfe, Ouigo e Iryo están perdiendo viajeros frente al coche

El límite de velocidad impuesto tras el accidente en Adamuz reduce la demanda de la alta velocidad

A pesar del crecimiento de los sistemas de alta velocidad tras el inicio de la liberalización, los datos del más reciente informe de la CNMC han señalado que Renfe, Ouigo e Iryo tienen un problema precisamente con el tiempo que duran los viajes. El informe, publicado el pasado mes de mayo, muestra que la lentitud de los trenes está generando un regreso al vehículo particular y a los aviones. De hecho, según el informe, hay rutas como las que conectan Madrid con Valencia o Alicante, donde el vehículo particular es el medio de transporte favorito de los usuarios.

Hay dos puntos que han afectado a la preferencia de los usuarios. Por un lado, el aumento de los precios del sistema, primero por el normal paso del tiempo tras la liberalización y después por la pérdida del servicio low cost de Renfe, el Avlo; por otro, la puntualidad y la longitud de los viajes, que marcan la decisión de una parte de los usuarios sobre si utilizar o no sus vehículos personales.

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«Es deseable, en línea con las recommendations del segundo Informe de Balance de la liberalización, la adopción de medidas para mejorar la fiabilidad y la puntualidad del ferrocarril, como la revisión de los parámetros del sistema de incentivos, estableciendo objetivos de puntualidad y las correspondientes penalizaciones en caso de incumplimiento, la medición de la puntualidad de todas las actividades conexas al servicio ferroviario que afectan a su puntualidad (la salida de talleres, la llegada a la estación, la disponibilidad del personal de conducción y demás tripulación, etc.) y la definición de indicadores de calidad (KPIs) y objetivos para esos indicadores», sentencia el texto de la CNMC.

Trenes de Ouigo y el AVE de Renfe. Agencias
Trenes de Ouigo y el AVE de Renfe. Agencias

Además, considera necesario que se recupere la duración de los viajes en las rutas que se han visto afectadas por los límites de velocidad impuestos por Adif. «La recuperación de los mejores tiempos de viaje de las líneas de alta velocidad contribuiría a mejorar la cuota del ferrocarril. Como se ha visto, la duración del viaje es un factor determinante de la demanda potencial del ferrocarril, y también de la disposición a pagar de dichos viajeros», concluye en el documento.

El precio de la impuntualidad de Renfe

Lo cierto es que los problemas de puntualidad que los usuarios perciben en Renfe y, por tanto, en sus competidores, tienen un efecto directo en los datos. Como escribe la CNMC, «tan importante como la duración estimada del viaje es la puntualidad de los servicios, la cual es percibida por los viajeros como una ventaja competitiva del modo ferroviario respecto a otros modos de transporte. Según el segundo Informe de Balance de la liberalización, en 2024, en las rutas con competencia, el 91% de los trenes llegaron estrictamente puntuales o con un retraso de menos de 10 minutos, el 94 % con un retraso de menos de 15 minutos y el 97% con un retraso de menos de media hora».

Es cierto que los informes de Renfe en los últimos dos años muestran que este dato se ha ido corrigiendo poco a poco. Los trenes de alta velocidad de la empresa pública y de sus competidores son más puntuales, pero cuando ocurre un retraso es evidente y, con el aumento de trenes en las vías, es más fácil que haya una incidencia de larga duración.

«Cuando los índices de puntualidad empeoran, el viajero percibe que el sistema ferroviario es poco fiable e internaliza una probabilidad de retraso que aumenta el coste generalizado, disminuyendo la preferencia por el tren, especialmente en rutas donde el tiempo de viaje es la variable más competitiva del ferrocarril. El impacto de este efecto sobre la cuota modal dependerá de la intensidad de estos retrasos y de la probabilidad que les asigne el viajero de que sucedan», recuerda la CNMC.

La acumulación de retrasos e incidencias en el AVE y Cercanías

Parte del problema es que la situación en cuanto a la puntualidad del servicio ha empeorado este año. 2026 ha sido complicado, marcado por el accidente en Adamuz y los límites de velocidad impuestos por Adif. Desde entonces, el servicio ha sido unos 25 minutos más lento de lo debido; esto se ha sumado a las dudas sobre la seguridad que se generaron las semanas posteriores al incidente, aunque estas han ido reduciéndose en los meses posteriores al accidente.

Tren de Cercanías Renfe. Fuente: Agencias
Tren de Cercanías Renfe. Fuente: Agencias

De todos modos, las incidencias no frenan. Es un problema que no solo marca a los usuarios del AVE, sino también a los de otros servicios de la empresa pública, en particular los de Cercanías. Aunque su informe de puntualidad muestra buenos resultados, el verano siempre es la fecha clave para este tipo de servicios.

Las limitaciones de Adif reducen la demanda

La CNMC ha sido directa al mencionar el efecto que las limitaciones de Adif están teniendo en la demanda de billetes. «En los corredores de Levante y del Sur, el viaje actualmente dura unos 20 minutos más que en el momento de su inauguración, y en la línea Madrid-Barcelona, las limitaciones temporales de velocidad (LTV) han aumentado el tiempo mínimo (sin paradas) del trayecto en 25 minutos, hasta las tres horas», explica su informe.

«Ello aumenta el coste generalizado del ferrocarril, provocando una disminución de la demanda estimada por el modelo en 1,54 millones de viajeros en comparación con los mejores tiempos históricos de cada trayecto. Incentivos particulares, el corredor Madrid-Barcelona perdería más de 509.000 viajeros, los cuales serían captados, principalmente, por el vehículo privado (282.000 viajeros) y el avión (207.000 viajeros)», sentencia el documento.


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