Las ayudas al coche eléctrico están en peligro: el Plan Auto+ colapsa y deja a compradores sin subvención

Los servidores no resistieron la avalancha de solicitudes en el primer día del nuevo programa de ayudas. Fallos de diseño y fondos ya comprometidos amenazan con dejar sin subvención a compradores con vehículos adquiridos desde enero.

Lo que debía ser el impulso definitivo a la movilidad eléctrica en España se ha convertido en un nuevo episodio de caos administrativo. El Plan Auto+ arrancó el pasado 4 de agosto con los servidores colapsados, fallos de diseño y la amenaza real de que miles de compradores se queden sin las ayudas prometidas a pesar de haber adquirido su vehículo este mismo año. La web de tramitación, bajo una ventanilla única teóricamente más ágil, no resistió la avalancha de solicitudes.

Claves de la operación

  • Colapso técnico en el primer día de funcionamiento. La plataforma del Ministerio de Industria sufrió caídas reiteradas, impidiendo completar los trámites a miles de usuarios.
  • Fallos de diseño que excluyen modelos populares. El sistema no mostraba inicialmente coches eléctricos de gran venta, como varios modelos de Tesla o BYD, pese a cumplir los requisitos de ayuda.
  • Fondos comprometidos por la retroactividad. Las ayudas cubren compras desde enero de 2026, por lo que más de la mitad del presupuesto ya estaría asignado, dejando un remanente muy inferior a los 400 millones anunciados.

El día que la web de Industria dijo basta

El nuevo sistema de ayudas prometía simplificar el proceso: una única plataforma estatal, sin intermediación autonómica, para que concesionarios o particulares pudieran solicitar las subvenciones. Sin embargo, en su primer día operativo, la página colapsó. Miles de usuarios reportaron caídas y errores que les impedían completar el trámite, según testimonios recogidos en redes sociales y foros especializados.

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La saturación refleja un problema recurrente: la Administración lanza una herramienta digital sin dimensionar la demanda real. Con las ventas de coches eléctricos disparadas este año —acumulan un crecimiento interanual superior al 40%—, la solicitud de ayudas retroactivas desde enero de 2026 generó un pico de tráfico que los servidores no soportaron.

Los fallos de diseño que amplían la brecha

Más allá del colapso técnico, el sistema presentó defectos de concepto que dejaron fuera a compradores que sí tenían derecho a la ayuda. Un caso flagrante: solo permitía completar el trámite con certificado digital, pero la pantalla inicial aceptaba Cl@ve, que luego resultaba inservible. Muchos usuarios descubrieron sobre la marcha que, tras rellenar todos los pasos, no podían finalizar la gestión.

Otro error afectó a los modelos de coches disponibles en el desplegable de la solicitud. Inicialmente, solo aparecían los vehículos incluidos en la llamada «Lista Blanca» —aquellos que cumplen todos los requisitos para la ayuda máxima—, omitiendo modelos de gran venta como el Tesla Model 3, el BYD Dolphin Surf o el Toyota C-HR+, todos entre los diez más vendidos en lo que va de año. Estos vehículos, aunque no accedan al tramo adicional de 3.375 euros, sí tienen derecho a una ayuda base de hasta 2.925 euros por precio y tecnología. La ausencia de esos modelos en la plataforma durante las primeras horas impidió que sus propietarios pudieran solicitar cualquier subvención.

La administración ha vuelto a demostrar que la digitalización sin previsión de carga es solo otra forma de frustración.

Fondos bajo mínimos: la repetición de un guion conocido

El propio diseño del plan acumula una hipoteca financiera. Al ser retroactivo a enero de 2026, una parte sustancial de los 400 millones de euros presupuestados ya está comprometida con los vehículos vendidos en los primeros siete meses del año. Según cálculos de motor.es, en junio la mitad del presupuesto ya estaba virtualmente gastado. Ahora, en agosto, el remanente real podría ser mucho menor, lo que abre la puerta a que las solicitudes se agoten por orden de llegada, no por el momento de compra.

Este escenario repite los errores del Plan MOVES III, cuyos fondos se agotaron antes de que muchos compradores pudieran beneficiarse, a pesar de haber adquirido el coche dentro del periodo elegible. Faconauto, la patronal de los concesionarios, ya advirtió de posibles retrasos en las primeras semanas, aunque confía en que los concesionarios agilicen la tramitación una vez se estabilice el sistema.

Plan Auto+

Del Moves al Auto+: la crónica de una ayuda mal diseñada

Los problemas del Plan Auto+ no son fruto de la mala suerte, sino de un patrón que arrastra la política de ayudas al vehículo eléctrico en España desde los sucesivos planes MOVES. En cada edición se repitieron los mismos fallos: retrasos en la publicación de las bases, promesas incumplidas de descuento directo en la compra y una gestión que dilata hasta dieciocho meses la entrega del dinero.

Esta inseguridad jurídica y operativa tiene consecuencias sobre el mercado. España, con una cuota de mercado de eléctricos puros en torno al 6% —frente al 14% de la media europea—, necesita certidumbre para acelerar la transición. Los fabricantes, desde Renault España hasta los grupos chinos que están aterrizando con fuerza, observan cómo la falta de agilidad administrativa frena la demanda de unos vehículos cuyo principal freno sigue siendo el precio.

Faconauto ha tendido la mano al Ministerio de Industria para corregir los fallos y estabilizar el sistema en las próximas semanas. Pero la pregunta de fondo es si este modelo de ventanilla única, sin un verdadero adelanto del dinero en el momento de la compra, puede competir con los sistemas de ayudas directas que ya funcionan en países como Francia o Alemania. De momento, el Plan Auto+ ha conseguido algo inédito: que la noticia de su lanzamiento, esperada durante meses, sea recibida con más enfado que alivio.


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