La nieve perpetua que cubría las cumbres más altas de África Oriental está a punto de convertirse en un recuerdo. Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha puesto fecha de caducidad a los últimos glaciares del este del continente: entre tres y cinco años. En ese breve margen, las masas de hielo que todavía se aferran a las laderas del monte Kenia, el Kilimanjaro y los montes Rwenzori dejarán de existir, sellando una pérdida paisajística, hídrica y cultural que apenas estamos empezando a dimensionar.
Una sentencia en toneladas de hielo derretido
El dato que más golpea del análisis es el diagnóstico sobre el monte Kenia, la segunda montaña más alta de África, con 5.199 metros. En los últimos 115 años, ha perdido el 96% de su cobertura de hielo. Esa cifra supone que del manto blanco que los exploradores coloniales fotografiaron a principios del siglo XX apenas queda una delgada lámina residual. Si lo traducimos a una escala doméstica, es como si de los 100 metros de helado que cubrían la cima en 1910, hoy solo quedara una fina capa de escarcha de 4 metros.
La reducción no es un fenómeno reciente ni aislado. Según el State of the Climate in Africa 2025, el documento que la OMM hizo público esta semana, los tres picos glaciares del este africano —en Kenia, Uganda y Tanzania— llevan décadas menguando a un ritmo que la ciencia no esperaba hasta mediados de siglo. “Estamos viendo la desaparición en tiempo real de unos glaciares que llevaban miles de años modelando estos ecosistemas”, explica Rainer Prinz, investigador especializado en la relación entre clima y glaciares y uno de los autores citados en el informe.
El informe que sella el destino de los glaciares africanos
El trabajo de la OMM no se limita a contabilizar toneladas de hielo perdidas. Traza una línea roja temporal: tres a cinco años. Esa es la ventana que, según los modelos más recientes, separa a estas montañas de la extinción total de sus glaciares. La proyección se basa en las tasas de derretimiento registradas en la última década, que combinan —por imperativo físico— el aumento de las temperaturas con la disminución de las precipitaciones en altura, un cóctel letal para cualquier masa de hielo.
El documento recuerda que los glaciares tropicales son auténticos centinelas del cambio climático. Al encontrarse muy cerca del ecuador, reaccionan con más rapidez a las variaciones térmicas que los glaciares polares, lo que convierte a los picos africanos en un laboratorio excepcional y, al mismo tiempo, en una víctima precoz. De hecho, la velocidad del deshielo en el monte Kenia duplica la media mundial registrada en regiones montañosas comparables.

En 115 años, el monte Kenia ha perdido el 96% de su hielo; en apenas un lustro, podría quedarse sin él para siempre.
Así se evapora un glaciar: la máquina del deshielo
Para entender por qué los glaciares ecuatoriales se están yendo tan deprisa hay que fijarse en un proceso físico que los hace especialmente frágiles. A diferencia de lo que ocurre en los Alpes o en el Himalaya, donde el hielo se alimenta de copiosas nevadas invernales, en África Oriental la acumulación depende de un delicado equilibrio entre la temperatura y las escasas precipitaciones que alcanzan las cotas más altas. Al calentarse la atmósfera, la línea de nieve asciende y la superficie helada expuesta a la radiación solar es mayor, lo que acelera el derretimiento incluso en ausencia de lluvia.
El investigador Rainer Prinz subraya que, además del calor, está operando otro mecanismo menos intuitivo: la sublimación. En altitudes superiores a los 4.500 metros, el hielo puede pasar directamente a vapor de agua sin atravesar la fase líquida, un fenómeno que se intensifica cuando la humedad relativa es baja y el viento persistente. “La combinación de temperaturas más altas y vientos más secos está volatilizando el glaciar sin que veamos grandes torrentes de agua”, detalla en el informe. Es ese imperceptible tránsito de sólido a gas lo que explica por qué algunos excursionistas encuentran las crestas del monte Kenia cada año más desnudas sin haber presenciado un solo desprendimiento aparatoso.
Cuando perder el hielo es perder la memoria
Más allá del dato climático, la desaparición de los glaciares de África Oriental supone una transformación profunda para millones de personas. Las cumbres heladas no solo son iconos del paisaje; actúan como reservorios de agua dulce que alimentan ríos y acuíferos durante las estaciones secas. En Kenia, los caudales que nacen de las nieves del monte Kenia irrigan cultivos, abastecen a las comunidades rurales y sostienen la rica biodiversidad de los parques nacionales que rodean la montaña. Una vez que el glaciar desaparezca, esos aportes se volverán erráticos, poniendo en jaque la seguridad hídrica de una región ya castigada por sequías recurrentes.
El informe de la OMM evita caer en el catastrofismo fácil, pero su mensaje es inequívoco: estamos asistiendo a la extinción de un rasgo geológico que ha definido a África Oriental durante milenios, y lo hacemos en un abrir y cerrar de ojos a escala geológica. Las iniciativas de mitigación, como la reforestación de las laderas bajas o el uso de cubiertas reflectantes, pueden ralentizar la tendencia, pero los modelos indican que no frenarán la pérdida total a estas alturas.
Queda, sin embargo, una pregunta abierta: ¿qué ocurrirá con los ecosistemas únicos que se habían adaptado a la humedad y al frío que emanaba la nieve perpetua? Los anfibios endémicos, los líquenes de alta montaña y los invertebrados que vivían al amparo del hielo están ante un horizonte incierto. Y esta vez, el reloj no corre a escala de milenios, sino de un puñado de años. La próxima década decidirá si el último rincón helado del trópico africano permanece en nuestra memoria solo como una vieja fotografía.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Los glaciares de las tres principales montañas de África Oriental (monte Kenia, Kilimanjaro y Montes Rwenzori) desaparecerán en un plazo de 3 a 5 años según el último informe de la OMM.
- Dónde: Cumbres de Kenia, Tanzania y Uganda, todas ubicadas en la región ecuatorial del continente.
- Institución responsable: Organización Meteorológica Mundial (OMM), a través de su informe anual sobre el estado del clima en África (2025).
- Cuándo: Los datos corresponden a mediciones realizadas hasta 2025; la proyección de desaparición total se estima entre 2029 y 2031.
- Impacto a futuro: Afectará a la seguridad hídrica de las comunidades dependientes del agua de deshielo y acelerará la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas de alta montaña.




