Equinor está inmersa en un profundo giro estratégico, donde cara a los siguientes años, va a empezar a destinar una menor parte de su inversión en el desarrollo de negocios dentro de su plan renovable, para buscar la rentabilidad en los negocios de una petrolera clásica como es el caso del crudo, el gas e incluso el trading de energía.
Un giro de guion, que según los analistas de RBC supone un mayor foco en negocios donde la empresa brilla más, pero con los problemas de la elevada exposición de la compañía a la fluctuación de los precios del gas y petróleo por coyunturas internacionales, además de una maduración en su negocio de Noruega, que obliga a la empresa a mirar a otras geografías.
En resumen, Equinor cuenta con un negocio que es más rentable al apostar por las energías no renovables, pese a estar más expuesta a un etorno macro que tiene a la bajada de los precios del gas, impactando directamente en su caja y por consecuente en su valoración. Por ello, desde RBC su recomendación es clara: Infraponderar con un precio objetivo de 360 coronas noruegas.
Equinor redirge sus esfuerzos en la rentabilidad pese a un entorno que no le promete tanto crecimiento
Tras la realización de su CMD, Equinor ha dejado claro que su negocio de renovables tiene que ser autosuficiente a partir de la segunda mitad de la década. Es decir, el sector renovables ha dejado de ser una apuesta estratégica prioritaria financiada por los negocios de petróleo del grupo y pasan a ser una línea de negocio que debe justificar su rentabilidad por sí misma.
En este sentido, la compañía ha elevado sus objetivos de producción en Noruega hasta 1,35 millones de barriles equivalentes diarios en 2030 y 1,3 millones en 2035, una señal muy clara de que no contempla una reducción estructural de su negocio fósil durante la próxima década. Para sostener estas cifras, la compañía prevé perforar alrededor de 250 pozos entre 2026 y 2035 y desarrollar entre seis y ocho tie-backs submarinos (un acoplamiento submarino, que conecta los yacimientos petrolíferos y gasíferos offshore con las instalaciones de producción existentes) cada año. De esta forma, al aprovechar las infraestructuras productivas ya existentes, permite a la compañía aumentar su ritmo de producción sin aumentar los costes ni el tiempo de desarrollo.

No obstante, a pesar de que el motor histórico de crecimiento de la compañía haya estado en Noruega, para los analistas de RBC el mercado noruego está empezando a mostrar síntomas de maduración. Por ello, los analistas prevén que la producción internacional podría aumentar, para compensar esta progresiva flaqueza, hasta casi los 650.000 barriles equivalentes diarios actuales hasta 850.000 en 2030, mientras que la propia compañía prevé alcanzar los 950.000 barriles diarios. Una diferencia que para los analistas sugiere que hay proyectos y movimientos que no están aún reflejadas en el mercado.
De hecho, hay que recordar que la exposición internacional de Equinor, siempre ha estado muy limitada en torno a Brasil, Estados Unidos y Reino Unido, un factor que para RBC supone una bajada de las expectativas, ya que a sus ojos el posicionamiento internacional está demasiado concretado y con poca diversificación.
Aún así los analistas han recibido con cierto optimismo la noticia de que en Angola, un mercado no tan grande como los anteriores donde Equinor tiene presencia, ha desarrollado mejoras fiscales. Por lo que, a pesar de que la compañía no haya anunciado inversiones concretas, a los analistas les sugiere que la petrolera está preparándose para un nuevo movimiento.
El trading gana peso por posicionarse con ventaja en el mercado europeo del gas
Sin embargo, el aspecto más llamativo está en el progresivo peso que le está dando la petrolera a su negocio de comercialización y trading energético, factor que está pasando desapercibido por el mercado. Ya que, tras la reducción drástica de los suministros rusos debido a la guerra de Ucrania, Equinor se ha convertido en el principal proveedor de gas natural de Europa.

De hecho, la compañía quiere aumentar los beneficios trimestrales de su división Marketing, Midstream & Processing desde aproximadamente 400 millones de dólares hasta los 500 millones por trimestre hacia 2030. Una cifra que si bien parece modesta comparada con sus previsiones de producción, permite a ojos de los analistas generar unos retornos menos dependientes del precio del petróleo invirtiendo mucho menos capital.
Por lo que, en definitiva, Equinor está intentando construir tres motores de generación de caja complementarios, donde seguirá insistiendo en la producción inesiva de Noruega, creciendo internacionalmente con proyectos en Brasil, Estados Unidos y potencialmente en Angola y usando sus negocios de producción, transporte, comercialización y trading, para ganar relevancia en el mercado del gas europeo y compensar problemas en otros mercados. Aún así, los analistas advierten que este giro estratégico es positivo ya que la compañía esta priorizando sus negocios con mejores resultados, a pesar de que el mercado esté entrando en una fase donde los precios no son son tan rentables.




