Morgan Stanley ha actualizado sus solicitudes de ETF de Ethereum y Solana para incluir recompensas por staking (el bloqueo de criptoactivos para validar la red y obtener un rendimiento). Según los documentos registrados ante la SEC, el banco propone que el 95% de esas recompensas se quede dentro de los fondos, mientras que el 5% restante iría a los proveedores de servicios de staking. La entidad cobraría una comisión anual del 0,14% sobre el patrimonio, sin quedarse con una parte extra de los rendimientos generados.
Se trata de un movimiento relevante para la adopción institucional de Ethereum. Hasta ahora, los ETF de ether en EE.UU. ofrecían exposición al precio, pero no permitían capturar el rendimiento del staking, una fuente de ingresos que, en el entorno actual, ronda el 3-4% anual. Al integrarlo, Morgan Stanley convierte su producto en una alternativa más parecida a un activo con cupón, algo que puede resultar atractivo para gestores de patrimonios y oficinas familiares.
Qué incluye la nueva estructura de staking de Morgan Stanley
Las modificaciones a los formularios S-1 revelan que los custodios del Morgan Stanley Ethereum Trust depositarían los ether en contratos inteligentes de staking. A su vez, operadores externos ejecutarían los validadores por cuenta del fondo. El banco detalla que los proveedores de staking recibirán el 5% de las recompensas como compensación, y el 95% restante engrosará el valor liquidativo del ETF. La gestora ya aclara que no percibirá remuneración adicional por esta vía más allá de la comisión de gestión.
El documento también aborda los riesgos. El ether bloqueado en staking está expuesto al slashing (la penalización que sufre un validador si incumple las reglas del protocolo, con pérdida de una parte de los fondos depositados). Morgan Stanley advierte de que, en esos casos, una porción del ether apostado podría desaparecer del balance del validador y, por tanto, del fondo.
Los números del staking de Ethereum: cola de activación y riesgos
El banco aporta datos concretos sobre el estado actual de la red. A 18 de mayo de 2026, 3,64 millones de ether esperaban en la cola de activación de validadores. La red solo permite la entrada de 56 nuevos validadores por epoch —cada epoch dura unos 6,4 minutos—, lo que se traduce en un máximo diario de aproximadamente 57.600 ETH nuevos en staking.
Con ese ritmo, Morgan Stanley calcula que cualquier ether recién depositado podría tardar unos 63 días en empezar a generar recompensas. Para un inversor institucional acostumbrado a la liquidez inmediata, esa demora no es trivial. Aun así, el banco entiende que la rentabilidad adicional compensa la espera si se asume un horizonte de inversión de medio plazo.
La misma estructura se replica para Solana, aunque sin un límite diario de entrada tan explícito. En cualquier caso, el foco del mercado está puesto sobre todo en Ethereum, por su mayor profundidad y por ser la red que ya concentra el grueso del staking institucional a través de productos cotizados.
Esperar dos meses para empezar a cobrar intereses no es un detalle menor para un inversor de gran patrimonio.
Qué significa este movimiento para la adopción institucional de Ethereum
La decisión de Morgan Stanley encaja en un patrón más amplio. El banco ya había entrado en el ETF de bitcoin al contado y mantenía un acuerdo con Galaxy Digital para que sus clientes de banca privada pudieran aportar criptoactivos a cambio de participaciones en vehículos regulados. Ahora, añade la capa de rendimiento del staking, algo que ni BlackRock ni Fidelity ofrecen todavía en sus ETF de ether.
Eso le da una ventaja competitiva relevante. El inversor institucional que busca exposición a Ethereum puede encontrarse con un producto que, además de replicar el precio, genera un flujo de ingresos periódico similar al de un dividendo. Es un paso más hacia la equiparación de los criptoactivos con los activos financieros tradicionales.
No obstante, subsisten riesgos. El slashing, aunque improbable en manos de operadores profesionales, puede ocurrir. La concentración del staking en pocos custodios o proveedores —algo que este tipo de productos podría acentuar— preocupa a quienes defienden la descentralización de la red. Además, la aprobación definitiva del regulador no está garantizada, y la SEC todavía no ha definido con claridad si los ETF con staking requieren un tratamiento distinto al de los fondos de inversión tradicionales.
Con todo, el gesto de Morgan Stanley apunta en una dirección clara: los grandes bancos de Wall Street quieren ofrecer Ethereum no solo como un activo de apreciación, sino como un instrumento con rentas. La cola de activación y el riesgo de penalización son obstáculos reales, pero el empuje institucional parece dispuesto a asumirlos si la recompensa es atraer capital de grandes patrimonios que, hasta ahora, se mantenía al margen.





