EE.UU. asegura que el acuerdo sobre el estrecho de Ormuz está cerca: más barcos cruzarán ‘muy pronto’

Marco Rubio confirma avances y Scott Bessent fija un plazo de horas; la prima de riesgo del petróleo se dispara mientras negociadores y misiles compiten en Oriente Medio.

He escuchado a Marco Rubio asegurar que el acuerdo sobre el estrecho de Ormuz está más cerca que nunca. El secretario de Estado de Estados Unidos confirmó este martes que Washington participa en las negociaciones, mediadas por Omán, y que se han registrado avances importantes, aunque aún no hay un pacto cerrado. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue aún más explícito: el acuerdo podría llegar “hoy o mañana”, según fuentes diplomáticas.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, calificó las conversaciones de “positivas” y aseguró que continúan centradas en establecer carriles seguros de entrada y salida para los buques mercantes en esta vía estratégica, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial.

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Los contornos del pacto: navegación garantizada, pero sin resolver la cuestión nuclear

Omán ejerce de mediador y, según fuentes estadounidenses, Irán negocia con Mascate sin diálogo directo con Washington. Sin embargo, los términos que se discuten van más allá de una simple reapertura técnica. Teherán y la Casa Blanca buscan un mecanismo que permita el tránsito seguro de petroleros y cargueros por el estrecho sin menoscabar la soberanía iraní sobre sus aguas territoriales. El portavoz Baghaei detalló que las diferencias se centran en tres puntos concretos: el mecanismo de apertura, las tarifas por servicios marítimos y otros arreglos de seguridad.

“Las conversaciones han sido positivas y continúan.” — Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, 4 de agosto de 2026

David des Roches, exdirector de Asuntos de la Península Arábiga del Pentágono, ofreció una lectura técnica en declaraciones a Al Jazeera:

“Los trazos generales del acuerdo son que Irán negaría el paso internacional libre en zonas de sus aguas territoriales, negando el antiguo derecho de paso inocente, pero no interferiría con el paso inocente a través de las aguas soberanas de Omán.” — David des Roches, exdirector de Asuntos de la Península Arábiga del Pentágono, en declaraciones a Al Jazeera

La diplomacia regional se acelera mientras persisten los ataques

En paralelo, la diplomacia en Oriente Medio se ha intensificado. El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, telefoneó al presidente Trump para abordar la desescalada, y el mandatario estadounidense alabó el papel mediador de Doha. Pakistán, por su parte, ha invitado al ministro iraní de Exteriores a conversar. Mientras, Israel y Líbano mantienen otra ronda de negociaciones en Roma sobre la aplicación del alto el fuego de junio.

Pero la tensión militar no ha desaparecido. Un carguero indio se hundió tras ser alcanzado por un proyectil cerca de aguas yemeníes, aunque los 14 tripulantes fueron rescatados. Además, el aeropuerto saudí de Najran suspendió operaciones después de que los hutíes reivindicasen un ataque con drones contra un emplazamiento militar. El grupo anuncia bloqueo marítimo contra Arabia Saudí y ha atacado petroleros e infraestructuras energéticas.

Lo que está en juego para los mercados de energía

Lo que veo en estas negociaciones es un intento por contener el riesgo más inmediato para el suministro global de crudo. El estrecho de Ormuz es un auténtico cuello de botella energético: cada día, más de 21 millones de barriles cruzan sus aguas. La mera percepción de cierre ha elevado las primas de seguro de los buques, encarecido los fletes y añadido presión alcista al Brent, que ya cotiza por encima de los 85 dólares por barril. El mercado ya ha descontado una prima de riesgo geopolítico de entre 3 y 5 dólares sobre el Brent, por lo que la firma del acuerdo podría provocar una corrección a la baja en los futuros del crudo, aliviando las presiones inflacionistas.

Un acuerdo, aunque sea técnico y limitado a los carriles seguros, aliviaría la presión sobre los mercados del petróleo y podría suavizar las expectativas de inflación importada en Europa. Pero, como advirtió Trump, es la “última oportunidad” antes de que la Casa Blanca endurezca las sanciones. La negociación sobre el programa nuclear iraní —lo que Rubio califica de “ultimate deal”— sigue aplazada, y sin ese paraguas, cualquier crisis local puede reventar el frágil statu quo.

🌍 El impacto en España y Europa

Para el consumidor español, la escalada en el estrecho se traduce directamente en el surtidor. España importa casi todo el petróleo que consume, y el barril de Brent por encima de 85 dólares encarece la gasolina y el gasóleo, alimentando la inflación subyacente y retrasando la normalización monetaria del BCE. Un recrudecimiento de los ataques o la falta de acuerdo prolongarían el sobrecoste energético, lo que presionaría al Euríbor al alza si Fráncfort optara por mantener tipos altos más tiempo para contener los precios. La reapertura del estrecho, aunque sea parcial, sería un balón de oxígeno para la factura energética europea y para las hipotecas variables indexadas al índice europeo.


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