El precio del petróleo Brent se desploma este martes a 79,75 dólares por barril, su nivel más bajo en tres semanas, arrastrado por la expectativa de un acuerdo inminente entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. La cotización del crudo de referencia en Europa pierde casi un 5% en una sola sesión y aleja los máximos de 102 dólares alcanzados el pasado 23 de julio.
La corrección representa un giro de 22% desde aquellos picos, provocados por el bloqueo del estrecho y el temor a una interrupción prolongada del suministro global de crudo. La señal de distensión lanzada por Washington ha bastado para devolver a los futuros del Brent a territorio previo a la crisis, en una muestra de la extrema sensibilidad del mercado a la geopolítica del Golfo Pérsico.
La chispa: Bessent anticipa un acuerdo con Irán
Las palabras del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, en una entrevista con la CNBC, han sido el detonante inmediato de la caída. “Estamos en conversaciones con Irán”, afirmó Bessent. “Existe la posibilidad de que lleguemos a un acuerdo hoy o mañana para abrir el estrecho y avanzar hacia una postura más normalizada en este conflicto”. Además, descartó que Teherán pudiera cobrar peaje alguno a los buques comerciales.
El estrecho de Ormuz es el cuello de botella más relevante del comercio petrolero mundial: por él transita una quinta parte del suministro diario. Su cierre, aunque parcial, disparó las primas de riesgo en julio y llevó al Brent a superar la barrera psicológica de los 100 dólares. Ahora, la mera posibilidad de una solución diplomática está deshaciendo ese sobreprecio.
Aunque no hay un documento firmado, el mercado ha optado por descontar el escenario más favorable. La declaración de Bessent es la señal más concreta de progreso desde que comenzaron los contactos informales tras la escalada de tensión en el Golfo. Los inversores interpretan que la Casa Blanca no filtraría un optimismo tan explícito sin bases sólidas.
El impacto inmediato en los mercados
El desplome no se limitó al Brent. El West Texas Intermediate (WTI), referencia para Estados Unidos, caía un 5,4% y se situaba por debajo de los 76 dólares por barril, también su nivel más bajo desde el 13 de julio. La sincronía entre ambos crudos confirma que el alivio geopolítico es el factor dominante, por encima de los datos de inventarios o la demanda china.
La sesión del martes devuelve la curva de futuros a una situación de backwardation moderada, con los contratos a corto plazo cotizando por encima de los diferidos. Esta estructura sugiere que el mercado sigue temiendo disrupciones puntuales, pero ha rebajado drásticamente la probabilidad de un conflicto duradero. Los fondos especulativos, que habían acumulado posiciones largas récord durante julio, han liquidado parte de ellas acelerando el movimiento.
La presión vendedora alcanzó también a las divisas de países exportadores y a las acciones de petroleras europeas, que retrocedieron en bloque. Repsol, TotalEnergies y BP registraron pérdidas superiores al 3% en las primeras horas de negociación, arrastradas por el nuevo escenario de precios más bajos.

El Brent ha borrado en tres semanas casi todo el sobreprecio geopolítico que acumuló en julio. La reapertura del estrecho de Ormuz, si se confirma, devolvería el crudo a su rango fundamental de 75-80 dólares.
El efecto dominó se extendió a los mercados de gas natural, donde el TTF holandés cedió un 2% adicional, beneficiado por la percepción de menor riesgo en las rutas marítimas de GNL desde Catar. La interconexión entre los precios energéticos sigue siendo uno de los canales de transmisión más rápidos de las crisis geopolíticas.
Lo que la posible reapertura de Ormuz significa para los surtidores españoles
España importa la práctica totalidad del petróleo que consume. La cotización internacional del Brent se traslada a los precios de la gasolina y el gasóleo con un desfase de entre dos y tres semanas. Si el descenso se consolida, los conductores españoles podrían ver una reducción significativa en la factura de repostaje durante la segunda quincena de agosto.
Con el Brent por debajo de 80 dólares, el litro de gasolina 95 podría situarse en el entorno de 1,55 euros, frente a los 1,65 euros de media actual, según la proyección de operadores mayoristas consultados. Eso supondría un ahorro de aproximadamente 5 euros por depósito para un vehículo medio. Sin embargo, la volatilidad sigue siendo alta y cualquier contratiempo diplomático podría anular la rebaja en cuestión de horas.
El contexto es especialmente relevante para el sector turístico y el transporte de mercancías, que sufrieron en julio el mayor coste de combustible del año. Una corrección sostenida aliviaría las cuentas de las flotas de camiones y podría moderar los precios finales de los alimentos y bienes de consumo en septiembre.
Desde el punto de vista estructural, el episodio vuelve a evidenciar la dependencia europea del estrecho de Ormuz y la escasa diversificación de rutas. Las refinerías españolas, que reciben crudo ligero desde Oriente Medio y crudo pesado desde Venezuela y México, se beneficiarían de una normalización del tráfico marítimo, pero al mismo tiempo enfrentan el riesgo recurrente de disrupciones geopolíticas cíclicas.
El mercado da por hecho que la prima de riesgo geopolítico desaparecerá. Pero la historia reciente aconseja prudencia: ningún acuerdo en la región es irreversible. La reapertura del estrecho dependerá de la implementación efectiva y de la ausencia de nuevas fricciones entre las partes. Y mientras esos detalles se negocian, el Brent se mueve al ritmo de los titulares.




