Leonardo da Vinci en el Met: el préstamo de Ken Griffin que revaloriza el refugio en maestros antiguos

El préstamo secreto del magnate Kenneth C. Griffin al Met blinda la autenticidad de la Madonna del Huso, la única obra de Leonardo en exhibición en un museo estadounidense, y refuerza el atractivo de los maestros antiguos como activo de preservación de capital.

Nadie cuelga un Leonardo en una galería como quien cuelga un paisaje anodino. Por eso ha sorprendido que el Metropolitan Museum of Art de Nueva York instalara la Madonna del Huso sin emitir comunicado de prensa alguno. La tabla, de apenas medio metro de alto, pertenece al multimillonario Kenneth C. Griffin, fundador del hedge fund Citadel y figura fija en el Top 200 de coleccionistas de ARTnews. La atribución, respaldada por el catedrático de Oxford Martin Kemp, no solo confirma la autoría del maestro y su taller, sino que sitúa la pieza como uno de los pocos da Vinci accesibles al público en Norteamérica.

El único óleo del genio florentino expuesto de forma permanente en un museo del continente americano es la Ginevra de’ Benci en la National Gallery of Art de Washington. Por eso, la aparición sorpresiva de esta obra en la sala 609 del ala de pintura europea del Met —flanqueada por lienzos de Francesco Francia y Andrea Solario— equivale a un sismo en el mercado de los maestros antiguos. Y ha sido el secreto mejor guardado de la primavera museística neoyorquina.

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El silencio del Met y el pronunciamiento de Kemp

El museo colgó el cuadro sin avisar. Ni una nota de prensa, ni un correo a los medios. Fue un dealer neoyorquino, Evan Beard, quien subió una foto a Instagram; y antes, la periodista Judith Dobrzynski ya había dado la pista en un blog. El Met no respondió a las consultas de ARTnews. La obra permanece etiquetada en la pared como Leonardo da Vinci y taller, datada hacia 1501 o 1505, procedente de la colección Griffin.

Martin Kemp, que en 2011 se inclinaba por considerarla una réplica de taller ejecutada bajo supervisión del maestro, ha revisado su postura tras nuevos análisis técnicos. Ahora afirma que se trata de «Leonardo y su taller» y que los dibujos subyacentes encontrados en las dos versiones —la del Met y la del duque de Buccleuch, en Escocia— demuestran que el propio Leonardo concibió dos pinturas simultáneas sobre el mismo tema para dos comitentes distintos. Este aval académico, sumado a la decisión del Met de exhibirla como un original, tiene consecuencias económicas inmediatas: elimina cualquier duda sobre su autenticidad a ojos del mercado.

Una obra de da Vinci con el sello del Met no necesita subasta para revalorizarse.

De Basquiat a Leonardo: la estrategia de visibilidad de Griffin

Kenneth C. Griffin no es un coleccionista pasivo. Hace apenas unos meses, cedió diez lienzos de Jean-Michel Basquiat al Pérez Art Museum de Miami, incluido el Untitled de 1982 por el que pagó 110,5 millones de dólares en Sotheby’s en 2017. Ahora presta una tabla renacentista al museo más visitado de Estados Unidos sin que medie exposición temporal. El patrón es similar: sacar las obras de la bóveda y exponerlas al público en instituciones de primer nivel refuerza su pedigrí y, en el caso de los viejos maestros, dispara su valor sin necesidad de acudir a subasta.

El cuadro ya había aparecido en la gran exposición del Louvre en 2019-2020, donde figuró como préstamo de una «colección privada neoyorquina». Aquella muestra —con motivo del quinto centenario de la muerte de Leonardo— atrajo a más de 1,1 millones de visitantes. El Salvator Mundi, que en 2017 se adjudicó por 450,3 millones de dólares en Christie’s, demostró que el apetito institucional y mediático por da Vinci puede llevar los precios a niveles estratosféricos. Aunque los maestros antiguos no suelen competir con los récords del arte contemporáneo, la escasez extrema —menos de 20 pinturas autógrafas de Leonardo— convierte cualquier pieza con atribución sólida en un activo financiero opaco y extremadamente defensivo.

La validación institucional, el verdadero market maker del arte antiguo

He seguido de cerca el mercado de pintura antigua durante dos décadas y pocas veces he visto un espaldarazo tan contundente como el que ha recibido esta Madonna del Huso. En un segmento donde la autenticidad es el principal riesgo —las disputas atributivas pueden aniquilar el valor de una obra en cuestión de meses—, contar con el aval combinado del Met, el Louvre y Martin Kemp equivale a un rating triple A. La operación de Griffin es un manual sobre cómo un family office puede gestionar activos ilíquidos: conservar en absoluta privacidad, someter a escrutinio técnico, y solo entonces buscar la vitrina institucional que fije el precio de referencia.

Los maestros antiguos han quedado rezagados frente a los retornos del arte contemporáneo en la última década, pero en ciclos de tipos altos y corrección de burbujas de crecimiento —como el que atraviesa el mercado desde 2023— su función como depósito de valor recupera protagonismo. La próxima cita para calibrar el interés real de los inversores será la temporada de subastas de maestros antiguos en primavera de 2027, cuando las colecciones privadas presenten lotes con estimaciones al alza. Entonces sabremos si el efecto Leonardo ha impulsado las valoraciones de todo el segmento.

💎 Veredicto Wealth

La Madonna del Huso de Leonardo es un activo de preservación de capital a largo plazo, recomendable para carteras institucionales y family offices que busquen diversificar lejos del riesgo especulativo del arte contemporáneo. El principal riesgo a vigilar es la liquidez casi nula; la salida probable sería una venta privada o una donación con beneficio fiscal, no un remate público.


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