Precio del petróleo: cae un 7% por la tregua en Oriente Medio y la gasolina se dispara en EE.UU.

La pausa de los ataques a Irán hunde el crudo un 7%, pero la gasolina en Estados Unidos sigue un 37% más cara que en febrero. DW Español analiza además la intervención conjunta sobre el yen y sus consecuencias para los mercados globales.

El precio del petróleo se desplomó este lunes después de que Donald Trump anunciara una pausa en los ataques contra Irán. La simple expectativa de una menor tensión en Oriente Medio bastó para que el Brent cayera cerca de un 7% y arrastrara a los mercados energéticos globales. DW Español dedicó su último análisis económico a desgranar las consecuencias de este movimiento, que va mucho más allá de una bajada puntual en las pantallas.

La tregua con Irán desinfla el Brent y anima a las bolsas europeas

Según explicó el equipo de DW Español, el mercado interpretó el anuncio de la Casa Blanca como un freno inmediato al riesgo de interrupciones en el suministro de crudo. La prima geopolítica que sostenía los precios se evaporó en cuestión de horas, y el barril de Brent llegó a registrar pérdidas superiores al 7%. La menor presión sobre los costes energéticos dio oxígeno a las plazas europeas: el DAX alemán, por ejemplo, marcó un nuevo máximo histórico. Incluso Wall Street cerró en verde, beneficiada por el alivio en el crudo.

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No obstante, el canal subrayó que esta calma puede ser frágil. El propio Trump ha vinculado la pausa a negociaciones aún sin cerrar, y la volatilidad sigue siendo la única constante en la región. La tregua, por ahora, es solo una pausa.

Gasolina disparada: la dependencia estructural que ahoga a los consumidores

Pero mientras el crudo retrocede, el surtidor no da tregua. DW Español puso cifras concretas: el precio del combustible en Estados Unidos ha crecido un 37% desde febrero. La razón es estructural. A diferencia de Europa, donde existen redes ferroviarias y alternativas energéticas más diversificadas, el país norteamericano depende de los camiones para mover prácticamente cualquier mercancía. Cuando se encarece la gasolina, todo lo demás sube.

Un dato que el programa rescató y que no suele ocupar titulares es el índice de morosidad de las tarjetas de crédito en Estados Unidos. Se encuentra en máximos desde 2008. En aquella crisis fueron las hipotecas subprime; ahora, explica DW Español, la mitad baja de la sociedad estadounidense no logra costear los alimentos, la vivienda y la gasolina. El combustible, así, se convierte en un detonador social silencioso.

‘Hay una dependencia más del doble por cada dólar producido de la gasolina que en la Unión Europea’, señaló el análisis de DW Español.

Trump contra las petroleras: una llamada con más ruido que efecto

La reacción del presidente no se hizo esperar. Trump pidió públicamente a las grandes empresas del sector que reduzcan de inmediato el precio del combustible, mencionando explícitamente al consejero delegado de Chevron. Según relató DW Español, la respuesta fue el silencio. Las petroleras ya habían advertido en el pasado que el mercado es demasiado volátil —agravado ahora por la guerra en Irán— para bajar precios sin más. Y su prioridad, recordó el canal, sigue siendo maximizar beneficios en un entorno capitalista.

DW Español interpretó este gesto como una maniobra de comunicación política, más que una orden vinculante. Trump proyecta control, pero no tiene potestad para fijar precios en los surtidores. La diferencia entre el anuncio y la realidad revela, según el medio, la verdadera forma de pensar de la Administración: fuerte en el discurso, limitada en la ejecución directa.

El yen entra en escena: la otra pieza del tablero energético

En una segunda parte del análisis, DW Español conectó el desplome del crudo con un movimiento aparentemente lejano: la intervención conjunta de Estados Unidos y Japón para apuntalar el yen. La divisa japonesa había tocado su nivel más bajo en cuatro décadas, superando los 163 yenes por dólar. Tras la operación bajó a 157 unidades.

Roberto Bonifaz, experto en mercados de capitales entrevistado por el canal, explicó que esta colaboración tiene un trasfondo de puro interés financiero. Japón, para defender su moneda, suele vender reservas en tesorería estadounidense, lo que dispara las tasas de los bonos a 10 y 30 años en Estados Unidos. Con la tasa a 10 años por encima del 4,5%, los mercados de capitales de todo el mundo se resienten. Al intervenir juntos, Estados Unidos evita que Japón se deshaga de esos bonos, protegiendo su propio sistema mientras ayuda al yen.

Bonifaz añadió que la deuda japonesa supera el 200% del PIB y el Banco de Japón acumula más del 70% de los bonos gubernamentales, lo que hace insostenible un alza brusca de tipos. Si el diferencial de tasas se estrecha demasiado, el carry trade —pedir prestado en yenes casi gratis para invertir en activos extranjeros— podría deshacerse de golpe. Una reversión, alertó el experto, retiraría liquidez de los mercados mundiales de forma abrupta y pondría en jaque bolsas y materias primas como el petróleo.

Implicaciones: entre una tregua real y una calma prestada

La caída del Brent es una noticia positiva para las economías importadoras de energía, pero DW Español dibuja un panorama más complejo. La gasolina sigue altísima en el principal consumidor mundial, el yen es una bomba de tiempo para las tasas largas estadounidenses y la morosidad creciente indica que el poder adquisitivo de los hogares está al límite. Si la tregua se rompe, la prima de riesgo volverá al crudo y se encontrará con un consumidor ya muy debilitado.

Además, el intervencionismo verbal de Trump parece insuficiente para contener los precios en los surtidores. Las petroleras no actúan por decreto y la estructura de transporte estadounidense no cambiará de la noche a la mañana. La combinación de petróleo bajista y gasolina cara es un reflejo de desequilibrios profundos, no de una corrección pasajera.

El análisis del equipo de DW Español deja una pregunta abierta: ¿cuánto tiempo pueden coexistir una tregua geopolítica frágil, una divisa nipona al borde del colapso y un consumidor norteamericano sin margen? La respuesta, como casi siempre en los mercados, se leerá primero en el precio del petróleo.

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