El coste de la memoria DRAM se ha disparado un 130% en 2026 y elevará el precio medio de los smartphones un 13%, según las últimas previsiones de Gartner. El CEO de Nothing, Carl Pei, ha sido el último en confirmar un diagnóstico que se extiende por toda la industria: la era del móvil barato ha terminado, y no habrá marcha atrás hasta, al menos, 2028.
Claves de la operación
- El sobrecoste lo provocan los centros de datos de IA. Las Big Tech han absorbido la producción de memoria DRAM y NAND Flash, encareciéndola un 130% este año según Gartner.
- El segmento de entrada se desploma. Los teléfonos por debajo de los 100 dólares caerán un 31% en ventas en 2026, según Omdia, con marcas como Xiaomi y Oppo entre las más expuestas.
- No habrá alivio hasta 2028. Los grandes fabricantes de memoria —Samsung, SK Hynix y Micron— no ampliarán capacidad significativa antes de esa fecha, prolongando la tensión en precios.
La razón hay que buscarla en los contratos masivos que los grandes proveedores de nube —Microsoft, Amazon, Google y Meta— han firmado para asegurarse la memoria necesaria en sus centros de datos de inteligencia artificial. Estos hyperescalares han absorbido buena parte de la producción mundial de DRAM y NAND Flash, el mismo tipo de chips que utilizan los teléfonos móviles.
El apetito voraz de los centros de datos de IA
Los tres grandes fabricantes de memoria, Samsung, SK Hynix y Micron, han redirigido su capacidad hacia los módulos de alto rendimiento (HBM) que demandan las GPU de Nvidia. IDC calcula que a finales de 2025 SK Hynix ya dedicaba el 30% de sus obleas a HBM, y Micron comunicó en diciembre de ese año el abandono de su marca de consumo Crucial para centrarse exclusivamente en el mercado empresarial.
El resultado es una sequía de oferta que ha disparado los precios. El coste combinado de DRAM y almacenamiento SSD se habrá incrementado un 130% antes de que finalice el año, según Gartner, lo que se traduce en un encarecimiento medio del smartphone del 13% respecto a 2025. TrendForce estima que la producción mundial de teléfonos caerá un 10%, hasta los 1.135 millones de unidades, e IDC vaticina el mayor desplome de envíos en más de una década, con un retroceso cercano al 13%.
El precio medio de un smartphone ya ha alcanzado los 550 dólares en 2026, cien dólares más que el ejercicio anterior, y la tendencia no muestra signos de agotamiento. ‘La era del smartphone ultrabarato ha terminado’, sentenció Nabila Popal, directora de investigación de IDC.
Mientras la IA devora datos a escala planetaria, los teléfonos pierden la batalla de precios. La era del móvil barato ha muerto.
La gama de entrada, la primera en caer
Omdia estima que las ventas de teléfonos por debajo de los 100 dólares se desplomarán un 31% en 2026. A medida que los costes suben las marcas ajustan sus estrategias, pero los márgenes ya minúsculos impiden absorber el sobrecoste. Xiaomi, Oppo y Realme, que construyeron su fortaleza en este segmento, son las más expuestas.
Carl Pei ha compartido el caso extremo del Nothing Phone (4a): los costes de memoria se duplicaron entre la decisión de fabricarlo y su lanzamiento, y volvieron a duplicarse desde entonces. En el ciclo de vida de un solo producto, el componente más invisible se ha multiplicado por cuatro.
El CEO de Nothing advierte también de que la temporada de descuentos de este año, incluido el Black Friday, no ofrecerá las rebajas a las que el consumidor estaba acostumbrado. Desde febrero, los nuevos modelos salen al mercado con un sobreprecio de hasta 100 dólares frente a sus predecesores y, en mercados como India, el salto ha superado las 7.000 rupias (unos 80 euros al cambio).
Pei lo resume con ironía: ‘2026 es el año en que la carrera de especificaciones termina’. Para su compañía, la crisis supone un balón de oxígeno, porque su propuesta de valor no reside en el mejor hardware sino en una experiencia de software diferenciada. Nothing se juega su futuro en un mercado que, paradójicamente, premia el diseño cuando el precio se dispara.

El espejo español: reacondicionados y segunda mano como refugio
En el mercado español, donde el precio medio de venta se sitúa históricamente por debajo de la media europea y los dispositivos de gama media representan más del 60% de las ventas, el encarecimiento de la memoria amenaza con acelerar el trasvase hacia los teléfonos reacondicionados. Plataformas como Back Market, CEX o la propia Wallapop ya registran crecimientos de doble dígito en móviles de segunda mano, y la previsión es que los ciclos de renovación se alarguen al menos dos años más.
Para las operadoras españolas, la subida de precios de los terminales pone en jaque su política de subsidios. Telefónica, que en su mercado doméstico basa más de un tercio de su base de clientes en dispositivos de gama media financiados a plazos, podría enfrentarse a un aumento del churn si los usuarios deciden posponer la renovación o migrar a tarifas solo SIM. Movistar y Vodafone ya exploran fórmulas de leasing tecnológico y paquetes de servicios añadidos para retener al cliente, pero el margen de maniobra es limitado.
Esta presión no es nueva. En la década de 2010, España vivió un auge de fabricantes locales como BQ o Energy Sistem que intentaron competir en precio, pero sucumbieron ante la capacidad de producción de los gigantes asiáticos. Ahora, la dependencia exterior en componentes críticos vuelve a recordarnos que la oferta de dispositivos asequibles nunca ha estado garantizada.
Mientras la capacidad de producción de los tres grandes fabricantes de memoria no se amplíe —y los analistas no esperan que ocurra antes de 2028—, los consumidores tienen dos opciones: comprar ahora, antes de que los precios suban aún más, o estirar la vida de sus dispositivos actuales. Y en ese escenario, el mercado de segunda mano está llamado a ser el gran beneficiado.




