Fondos de bajo riesgo: rentabilidades del 3,5% que dejan atrás a los depósitos

Con la inflación por encima del 3% y la guerra de Irán presionando los precios, ningún depósito a un año protege realmente los ahorros. Los fondos mixtos conservadores se consolidan como la alternativa para quienes buscan rentabilidad sin saltar a la bolsa.

La inflación se ha vuelto a instalar por encima del 3% de la mano de la guerra de Irán. En este escenario, ningún depósito a un año protege realmente los ahorros: el producto sin vinculación más generoso se queda en el 2,85%, según los datos recabados por este medio. La rentabilidad real, descontado el aumento de los precios, es negativa. Las Letras del Tesoro apenas alcanzaron un 2,54% en la última subasta, aunque la reciente subida de tipos del BCE podría darles algo de oxígeno. Pero existe una alternativa que está ganando tracción entre los ahorradores más cautos: los fondos mixtos conservadores, que en los últimos cinco años han conseguido rentabilidades anualizadas de entre el 3,5% y el 6,5%.

El salto de los fondos mixtos conservadores

Estos vehículos no son nuevos. Se popularizaron en 2015, cuando los depósitos tradicionales cayeron a casi el 0%, y desde entonces no han dejado de captar dinero. El año pasado fueron los terceros más vendidos en España, con suscripciones netas de 4.900 millones de euros, y en lo que va de 2026 ya suman otros 741 millones, según Inverco. La clave está en su composición: la gran mayoría de la cartera (a menudo más del 70%) invierte en renta fija, mientras que una porción limitada se destina a bolsa para arañar algo de rentabilidad adicional.

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El atractivo es evidente cuando se mira la fotografía a largo plazo. De acuerdo con Morningstar, ocho fondos mixtos han logrado rendimientos anualizados de entre el 3,5% y el 6,5% en el último lustro. Casi todos lucen las cinco estrellas de la firma de análisis, la máxima calificación que solo recibe el 10% de los productos con mejor comportamiento ajustado al riesgo.

Sin embargo, hay un matiz importante. Invertir en un fondo mixto implica aceptar un mayor nivel de riesgo. La rentabilidad no está garantizada y los vaivenes del mercado pueden generar pérdidas. Es el paso de ahorrador a inversor. Pero para quienes llevan años viendo cómo la inflación les come el dinero, es una opción que merece al menos un análisis.

De Cobas a Cartesio: los que más destacan

Entre los fondos que han mostrado consistencia, Cobas Renta sobresale con un 6,51% anualizado en cinco años y un 8,08% en lo que va de 2026. Gestionado por la firma de Francisco García Paramés, este mixto conservador combina un 70% en bonos soberanos alemanes, un 15% en deuda high yield y otro 15% en renta variable. Carlos González Ramos, director de relación con inversores, explica que la mezcla de deuda pública estable y crédito corporativo seleccionado con criterio fundamental permite aspirar a rentabilidades que superan con claridad a las Letras y a los depósitos sin asumir riesgos que el análisis no justifique.

De la subida de tipos que trajo la guerra de Irán han sabido sacar partido también los dos Cartesio: Cartesio X, con un 5,13% anualizado a cinco años, y Cartesio Y, con un 4,87%. El primero está diseñado para proteger el capital y, desde su lanzamiento en 2004, acumula una rentabilidad anualizada del 4,3% frente al 3,1% de su índice de referencia, y eso con una volatilidad inferior. En su último comentario mensual, los gestores destacan que la coyuntura les ha permitido elevar el rendimiento esperado de la cartera de crédito al 5%, niveles que no veían desde octubre de 2024. Además, aseguran que la parte de renta variable se mantiene alejada del ruido de la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas, buscando compañías con buenos fundamentales y menos riesgo.

Con los depósitos por debajo del 3%, los fondos conservadores bien gestionados ya ofrecen el doble de rentabilidad, aunque con un coste: la posibilidad de perder algo de capital en el corto plazo.

Conviene recordar que la categoría de mixtos conservadores no es homogénea. La rentabilidad media en lo que va de año es del 1,63%, pero los productos más afinados consiguen multiplicar ese registro. La diferencia la marca la habilidad del gestor a la hora de repartir el riesgo entre emisores, plazos y divisas, y de aprovechar los picos de volatilidad para ajustar posiciones.

El dilema del ahorrador: ¿merece la pena asumir volatilidad?

Yo creo que el debate ya no es si los depósitos son suficientes —no lo son—, sino cuánto riesgo está dispuesto a encajar quien durante años se ha sentido cómodo con una rentabilidad predecible aunque raquítica. La inflación, además, ha llegado para quedarse mientras el conflicto con Irán mantenga tensionados los mercados energéticos. En ese contexto, los fondos mixtos conservadores ofrecen un camino intermedio. No garantizan nada, pero tienen a su favor una trayectoria de varios años que demuestra que es posible construir una cartera con rentabilidades reales positivas sin necesidad de saltar a la bolsa.

Las cifras de Inverco reflejan que el ahorrador español ya está moviendo ficha: casi 5.000 millones netos entraron en estos productos en 2025. Y la tendencia se mantiene. Es un movimiento lento pero constante. De hecho, la banca también lo ha detectado y ha empezado a ajustar al alza sus imposiciones a plazo, aunque sin llegar a cubrir el coste de la vida. La última subida del BCE puede acercar algo más las Letras, pero difícilmente alcanzarán las rentabilidades que ya ofrecen los fondos más consistentes.

Por supuesto, quien decida dar el paso debe hacerlo con los ojos abiertos. No es un depósito encubierto. La experiencia de Cartesio en 2026, gestionando “la mini tormenta de la guerra de Irán con éxito” tras subir el riesgo en los momentos de mayor incertidumbre, ilustra que estos fondos requieren nervio y confianza en el gestor. Pero también deja una lección: incluso en un entorno tan complejo, los vehículos bien pilotados encuentran la forma de proteger y hacer crecer el capital.


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