Amazon bate previsiones en resultados 2026 y dispara su gasto en IA

La compañía multiplica por tres el beneficio por acción esperado y AWS crece un 37%, su mayor ritmo en 18 trimestres. El gasto en capital se duplica hasta los 66.100 millones, pero la guía para el próximo trimestre se queda corta y el flujo de caja libre entra en negativo.

Amazon ha pulverizado las previsiones del mercado en su segundo trimestre de 2026, disparándose un 9% en el after-hours mientras justifica la mayor inversión en centros de datos de su historia con un crecimiento récord de su división en la nube. Los 200.600 millones de dólares de ingresos y unos beneficios por acción que triplican lo esperado silencian, de momento, las dudas sobre la rentabilidad de su apuesta por la inteligencia artificial.

Claves de la operación

  • El beneficio por acción aplasta las estimaciones. Amazon ganó 5,75 dólares por título, frente a los 1,82 que esperaba el consenso, un salto que refleja el tirón de AWS y la publicidad.
  • AWS acelera al 37% interanual y supera los 42.000 millones de facturación. Los ingresos de la nube, clave para rentabilizar el gasto en IA, alcanzaron 42.230 millones y registran el mayor ritmo de crecimiento en 18 trimestres.
  • La inversión en capital se duplica hasta los 66.100 millones, pero el flujo de caja libre entra en negativo. El despliegue de infraestructura cloud deja el flujo de caja en -7.600 millones, aunque la compañía confía en que la demanda de IA lo absorba a medio plazo.

Los 200.600 millones de ingresos superaron de largo los 197.000 millones calculados por los analistas, un empujón que se explica sobre todo por la solidez de AWS y el negocio publicitario. El dato que más ha sorprendido al mercado es el beneficio por acción: 5,75 dólares frente a 1,82 esperados, una diferencia que disparó la cotización en el after-hours.

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Amazon Web Services facturó 42.230 millones en el trimestre, muy por encima de los 40.570 millones estimados. La división en la nube crece un 37% respecto al mismo periodo del año anterior, su mayor ritmo de avance en 18 trimestres, según confirmó el CEO Andy Jassy.

La facturación de los chips propios de IA supera ya los 25.000 millones de dólares en cómputo anual y el negocio dedicado exclusivamente a inteligencia artificial roza los 25.000 millones con un ritmo de crecimiento superior al 100% anual. Ambas cifras sirven de coartada para un gasto en capital que alcanzó los 66.100 millones, casi 17.000 millones más de lo que preveía el consenso.

El flujo de caja libre se situó en los -7.600 millones de dólares, un giro brusco frente al saldo positivo de 18.200 millones de hace un año. La compañía asume que la sangría es pasajera: confía en que la explosiva demanda de capacidad de cómputo en la nube termine absorbiendo la inversión.

La IA ya no es una promesa para Amazon: AWS crece al 37% mientras el gasto en centros de datos se dispara a 66.100 millones ylos chips propios generan 25.000 millones anuales.

El músculo financiero de AWS justifica cada dólar en ladrillo digital

El crecimiento interanual del 36,7% en AWS, que el propio Jassy calificó como «el mayor ritmo de avance en 18 trimestres», ha servido para acallar las voces que cuestionaban la fiebre inversora de Amazon en inteligencia artificial. En paralelo, la compañía ha subrayado que los ingresos por ventas de chips han superado los 25.000 millones anuales, una cifra que ya rivaliza con el tamaño de todo el negocio publicitario de hace un par de años.

El despliegue de centros de datos, que ha llevado el capex trimestral hasta los 66.100 millones, es un movimiento calcado al que ejecutó Microsoft la jornada anterior, cuando también batió expectativas con Azure. La estrategia de los hyperscalers es nítida: gastar ahora para capturar cuota en una capa de infraestructura que se prevé multiplicará la demanda en los próximos años. Amazon no quiere ceder ni un metro cuadrado de centro de datos a Microsoft ni a Google.

El as bajo la manga: la publicidad se transforma con IA

Fuera del foco de la nube, la división publicitaria de Amazon ingresó 19.800 millones de dólares en el trimestre, un 26% más que el año anterior y 500 millones por encima de lo que esperaban los analistas. La compañía presume además de que la integración de herramientas de IA en su plataforma de anuncios redujo los costes para los anunciantes en un 8%, un argumento de venta que complica la competencia de Meta y Google en el ecosistema del retail media.

El auge de la publicidad, apoyada en el torrente de datos de compra de su marketplace, convierte a Amazon en un actor cada vez más incómodo para el duopolio Google-Meta. Con márgenes mayores que el comercio electrónico tradicional, este segmento empieza a ser una palanca recurrente para amortiguar los picos de inversión en infraestructura.

Amazon beneficios

La guía conservadora y la prueba de fuego del flujo de caja

Para el próximo trimestre, Amazon prevé ingresos de 190.500 millones de dólares, muy por debajo de los 204.000 millones que esperaba el mercado. Las previsiones de beneficio operativo, de 24.500 millones, también se quedan cortas frente a los 25.000 millones estimados. La reacción del valor en el after-hours, sin embargo, demuestra que el mercado ha decidido mirar al largo plazo y premiar la rentabilidad inmediata de la IA.

La factura del despliegue de centros de datos se ha cobrado el flujo de caja libre, que ha pasado de un saldo positivo de 18.200 millones a un déficit de 7.600 millones en solo doce meses. Amazon confía en revertir esa dinámica a medida que la capacidad instalada empiece a generar ingresos, pero el calendario es incierto. La pregunta que sobrevuela los parqués es cuántos trimestres de flujo de caja negativo está dispuesto a tolerar el inversor sin que la acción se resienta.

En España, la apuesta de Amazon por la nube convive con la mayor inversión de su historia en Aragón, donde AWS planea desplegar 17.000 millones de euros para su región cloud europea. Un movimiento que tensa a Telefónica y sus aspiraciones en el mercado de infraestructura digital nacional, al tiempo que refuerza la posición de los hyperscalers como los verdaderos dueños de la capacidad de cómputo sobre la que correrá la inteligencia artificial de la próxima década. Lo que está en juego no es solo el reparto del pastel publicitario o del comercio electrónico. La batalla se libra en el subsuelo de internet, y Amazon acaba de demostrar que está dispuesta a pagar lo que haga falta para ganarla.


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