Solaria se adjudica 41 millones en ayudas IDAE baterías para acelerar el almacenamiento agrivoltaico

La compañía refuerza su apuesta por la agrivoltaica con baterías en Castilla y León y Cataluña, financiadas con fondos europeos NextGenerationEU. Un paso más hacia un sistema eléctrico flexible y descarbonizado.

Solaria ha dado un paso firme en su estrategia de almacenamiento energético al adjudicarse 41 millones de euros en ayudas del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) para dotar de baterías a cuatro de sus proyectos agrivoltaicos en Castilla y León y Cataluña. La inyección, procedente de la segunda convocatoria del programa de inversión en proyectos innovadores de energías renovables y almacenamiento, está financiada por la Unión Europea a través de los fondos NextGenerationEU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

La compañía presidida por Enrique Díaz-Tejeiro comunicó la adjudicación mediante un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), donde subrayó que estos recursos permitirán acelerar la integración de sistemas de almacenamiento en sus parques agrivoltaicos. Se trata, según la nota, de un "importante respaldo institucional" al modelo de negocio que combina generación renovable, almacenamiento e integración ambiental.

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Cuatro proyectos que aúnan energía y agricultura

Los fondos se destinarán a a integrar baterías en cuatro instalaciones agrivoltaicas situadas en Castilla y León y Cataluña, aunque la empresa no ha detallado la potencia concreta de cada proyecto. Estas plantas permiten compatibilizar la producción de electricidad solar con usos agrícolas y ganaderos, maximizando el aprovechamiento del suelo y generando sinergias con el entorno rural. El diseño agrivoltaico, que levanta los paneles a mayor altura y separa las hileras, facilita que el ganado paste entre las estructuras o que se cultiven ciertos productos bajo la sombra parcial, reduciendo la evaporación y mejorando la biodiversidad.

Desde Solaria se insiste en que este enfoque no solo minimiza el impacto visual y territorial, sino que también crea un nuevo flujo de ingresos para los propietarios de las tierras, que pueden mantener la actividad agraria mientras perciben una renta por el alquiler del terreno para la generación eléctrica. La compañía, que acumula ya más de 15 GW de cartera de proyectos en toda la península, ha convertido la agrivoltaica en uno de sus ejes estratégicos desde 2024, especialmente en zonas con alto recurso solar y baja densidad industrial.

Almacenamiento: la asignatura pendiente del sistema eléctrico

El despliegue de baterías en estos proyectos responde a una necesidad cada vez más acuciante del sistema eléctrico español: la capacidad de almacenar los excedentes de generación renovable en las horas centrales del día para liberarlos durante los picos de demanda o cuando el recurso solar no está disponible. Sin almacenamiento, la integración masiva de fotovoltaica provoca vertidos económicos y técnicos, un problema que se agrava con cada nuevo megavatio que entra en operación. De hecho, Red Eléctrica ya ha advertido en varios informes que la península necesitará al menos 20 GW de almacenamiento para 2030 si quiere cumplir los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) por lo que la urgencia de estas inversiones es máxima.

Las baterías asociadas a estos proyectos agrivoltaicos no solo evitarán que se pierda energía limpia, sino que además aportarán servicios de ajuste y flexibilidad a la red, permitiendo una gestión más ágil de la frecuencia y la tensión. Este tipo de recursos serán vitales para acompañar la electrificación de la industria, el transporte y, sobre todo, el auge de los centros de datos, cuya demanda energética crece a doble dígito y que necesita un suministro estable las 24 horas.

En el comunicado, Solaria señala que estos sistemas de baterías "facilitarán una mayor optimización de la energía generada, reduciendo vertidos, incrementando la estabilidad de la red y aportando servicios de flexibilidad esenciales para responder al crecimiento de la electrificación de la economía y al aumento de la demanda energética vinculada a la digitalización y los centros de datos".

El respaldo del IDAE no es solo una cuestión de fondos: legitima un modelo de desarrollo que integra almacenamiento y uso compartido del suelo como vía para acelerar la descarbonización sin conflictos territoriales.

Cabe recordar que esta segunda convocatoria del IDAE prioriza proyectos que integren renovables y almacenamiento en entornos rurales, en línea con los objetivos de cohesión territorial marcados por Bruselas para los fondos NextGenerationEU. Solaria no ha llegado aquí por casualidad: lleva años tejiendo una cartera de proyectos que combinan grandes superficies con acuerdos a largo plazo con propietarios locales, un activo diferencial frente a otras compañías que operan en entornos más regulados o urbanos. En un momento en el que la competencia por las ayudas es feroz, haberse alzado con 41 millones de un programa tan demandado supone un respaldo implícito a su modelo de negocio.

El verdadero desafío: ejecutar a tiempo

Aunque la ayuda es una noticia positiva, el verdadero termómetro será la ejecución. Los plazos de la convocatoria obligan a acreditar inversiones y puesta en marcha en un horizonte muy ajustado —probablemente antes de que termine 2026—, lo que deja un margen de maniobra escaso dado el laberinto administrativo que lastra los proyectos energéticos en España. Autorizaciones ambientales, licencias municipales y conexiones a la red son trámites que pueden consumir meses e incluso años, y Solaria tendrá que demostrar que su músculo técnico y financiero está a la altura.

La empresa, que cotiza en el Ibex 35, afronta además una junta general de accionistas los próximos 29 y 30 de junio que renovará el consejo de administración y decidirá sobre el destino de los beneficios. Aunque el anuncio de estas ayudas no está directamente vinculado a esa asamblea, el momento refuerza la narrativa de crecimiento sostenido que la dirección quiere trasladar al mercado. Enrique Díaz-Tejeiro, presidente ejecutivo, ha insistido en varias ocasiones en la necesidad de pasar de ser un mero generador a un integrador de soluciones energéticas, y las baterías son el eslabón que faltaba.

Desde el punto de vista financiero, estas ayudas no reembolsables mejoran la tasa interna de retorno de los proyectos y reducen la necesidad de apalancamiento, un factor que los analistas valoran positivamente en un contexto de tipos de interés aún elevados. Con una deuda neta controlada y un pipeline de más de 15 GW, Solaria puede permitirse acelerar sin tensionar demasiado su balance.

Creo que la jugada es acertada. Solaria está tejiendo un relato corporativo que va más allá de sumar megavatios: se presenta como un integrador de soluciones, combinando generación, almacenamiento y desarrollo rural. El almacenamiento es, sin duda, la pieza que más valor puede aportar en los próximos años, y quien llegue primero con proyectos reales se llevará la mejor parte del pastel regulatorio y financiero.

Ahora bien, la clave no estará solo en construir las baterías, sino en operarlas de forma inteligente para capturar el máximo valor en los mercados de ajuste y en los futuros mercados de capacidad. Si Solaria logra demostrar que sus sistemas agrivoltaicos con almacenamiento son replicables y económicamente viables sin depender perpetuamente de subvenciones, habrá dado con una fórmula que muchas otras renovables envidiarán. Por ahora, los 41 millones del IDAE son un voto de confianza, pero el veredicto lo dará la realidad de los plazos y la cuenta de resultados dentro de un par de años.


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