Ray Dalio: tendrá el peor retorno garantizado entre los grandes activos

El fundador de Bridgewater asegura que los inversores sobreponderan los depósitos y fondos monetarios. La advertencia llega en pleno debate sobre la trayectoria de tipos de la Fed.

Ray Dalio ha lanzado una advertencia que pocos quieren escuchar en tiempos de incertidumbre: el efectivo será el peor activo para los inversores. El fundador de Bridgewater, uno de los gestores de hedge funds más influyentes del mundo, asegura que el dinero en cuentas corrientes o fondos monetarios está condenado a perder valor de forma garantizada frente a la inflación y la evolución de otros activos.

La afirmación, recogida por Yahoo Finance, llega en un momento en que los tipos de la Reserva Federal siguen en el centro del debate. Con la inflación aún rondando el 3% en Estados Unidos y el mercado laboral resistiendo, muchos inversores han optado por aparcar liquidez a corto plazo, seducidos por rentabilidades nominales que parecen atractivas. Dalio, sin embargo, lo desmonta: «El efectivo te da una falsa sensación de seguridad».

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El gestor señala que los inversores sobreponderan el efectivo en sus carteras sin calcular el coste real. Aunque un depósito a un año pueda ofrecer un 4% anual, la inflación erosiona ese rendimiento hasta dejarlo en terreno negativo en términos reales. Y, además, se pierde la oportunidad de participar en las subidas de la renta variable o de activos reales como las materias primas y los inmuebles.

Por qué Dalio insiste en que el efectivo es una trampa

Dalio lleva años defendiendo una cartera diversificada, la llamada «All Weather», en la que el efectivo apenas tiene cabida. Su argumento es simple: ningún gran activo ofrece un retorno tan consistentemente bajo como el dinero ocioso. La bolsa estadounidense ha generado una rentabilidad media cercana al 10% anual en las últimas décadas; el oro, alrededor del 6-7%; los bonos, entre el 3% y el 5%. El efectivo, en cambio, a menudo ni siquiera cubre la inflación.

En el entorno actual, la Reserva Federal ha empezado a recortar tipos, lo que reduce el atractivo de los productos de ahorro a corto plazo. Dalio prevé que esta tendencia se acentúe: si la Fed baja otros 50 puntos básicos en los próximos meses, la rentabilidad de los fondos monetarios caerá por debajo del 2%, ampliando aún más la brecha frente a otros activos.

El mayor riesgo no es la volatilidad de la bolsa, sino creer que el dinero parado te protege cuando en realidad te empobrece sin que te des cuenta.

La advertencia de Dalio tiene una lectura práctica para el inversor minorista español. Muchas familias mantienen una parte excesiva de su patrimonio en cuentas remuneradas o depósitos, confiando en la seguridad del capital. Pero la inflación acumulada de los últimos años ya ha recortado el poder adquisitivo en más de un 15% desde 2021, y los productos de bajo riesgo apenas lo han compensado.

El contexto macroeconómico que respalda sus palabras

La economía estadounidense sigue creciendo, aunque a un ritmo más moderado. El PIB del segundo trimestre apunta a una expansión del 1,8% anualizado, y el consumo se mantiene sólido. Estos datos alejan el fantasma de una recesión inminente y, por tanto, reducen la necesidad de tener grandes reservas de liquidez por precaución.

Además, los mercados descuentan que el BCE y la Fed seguirán aflojando la política monetaria. Con tipos más bajos, los bonos soberanos y corporativos ofrecen plusvalías potenciales, mientras que la renta variable se beneficia de un menor coste de financiación para las empresas. El efectivo, en cambio, no se revaloriza; simplemente se devalúa más despacio si los tipos bajan.

Para Dalio, la combinación de inflación moderada y tipos a la baja dibuja el peor escenario para quien atesora liquidez. «El retorno garantizado del efectivo es sencillamente el más bajo de todos», ha llegado a decir. Y añade que los inversores deberían plantearse reducir su exposición a liquidez y asumir algo más de riesgo calculado para proteger su patrimonio.

Diversificar más allá de la liquidez: una lección atemporal

La reflexión de Dalio conecta con una cuestión más amplia: la psicología del inversor que, tras un periodo de crisis, se refugia en lo aparentemente seguro. Ocurrió tras el estallido de la burbuja puntocom, después de la Gran Recesión y ahora, tras la crisis inflacionista de 2021-2023. En cada ocasión, quienes se quedaron en liquidez acabaron perdiendo poder adquisitivo frente a quienes mantuvieron una cartera diversificada con algo de bolsa, algo de renta fija y activos reales.

Hay que ser honestos: ningún activo está exento de riesgo. La renta variable puede corregir un 10% en pocas semanas, los bonos pueden sufrir si los tipos suben inesperadamente y los inmuebles tienen poca liquidez. Pero, como recuerda Dalio, el mayor riesgo a largo plazo es no asumir ninguno. La inflación silenciosa se come los ahorros, y las oportunidades perdidas no se recuperan.

En un año en el que la geopolítica y los ciclos electorales añaden incertidumbre, es probable que aumente la tentación de guardar el dinero bajo el colchón. Pero la historia muestra que, incluso en los peores momentos, una cartera bien construida bate al efectivo en horizontes de 5 y 10 años. La advertencia de Dalio no es nueva, pero sí oportuna: el verano de 2026 puede ser un buen momento para revisar cuánto efectivo sobra realmente en cartera.


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