Aena suma 124,6 millones de pasajeros hasta mayo, pero el ritmo se desacelera al 3,7%

Mayo creció un 5% hasta 30,7 millones de viajeros, pero el acumulado de cinco meses se frena al 3,7% frente al 4,7% de 2025. Madrid-Barajas roza los 6 millones y Alicante y Valencia marcan incrementos de dos dígitos en la antesala del verano.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Aena ha registrado 124,6 millones de pasajeros en los cinco primeros meses de 2026, un 3,7% más que en 2025. Mayo creció un 5% con 30,7 millones de viajeros.
  • ¿Quién está detrás? Aena, el gestor de los aeropuertos españoles.
  • ¿Qué impacto tiene? La desaceleración del crecimiento (frente al 4,7% de hace un año) indica una normalización de la demanda tras la fiebre post-COVID, aunque el verano puede ser clave. Madrid-Barajas sigue en cabeza y destinos como Alicante y Valencia crecen a doble dígito.

Aena ha transportado 30,7 millones de pasajeros en mayo, un 5% más que en 2025, y acumula 124,6 millones de pasajeros en el arranque del año, según los datos publicados por el gestor aeroportuario. Sin embargo, el ritmo de crecimiento se frena al 3,7% frente al 4,7% del mismo periodo del año pasado, una señal de que la demanda aérea pierde impulso tras varios ejercicios de fuerte expansión.

¿Por qué se frena el crecimiento? Los factores puntuales que menciona Aena

Aena atribuye la moderación a factores no estructurales: la programación de verano aún por desplegar, los efectos del conflicto en Oriente Medio y un cierto trasvase desde el ferrocarril tras el accidente del 18 de enero. La compañía subraya que el acumulado está condicionado por eventos puntuales y no por un cambio de tendencia en la demanda. Es decir, la desaceleración no sería una caída orgánica, sino un ajuste temporal. Sin embargo, el dato invita a la cautela: en 2025 el acumulado avanzaba al 4,7%, y ahora baja al 3,7%. Si se descuenta el empuje de mayo, la tendencia podría estabilizarse por debajo del 4% en la recta final del año.

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El accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en la red de alta velocidad generó un trasvase de viajeros hacia el avión en determinados corredores, lo que pudo haber inflado artificialmente las cifras del primer semestre. A la vez, la inestabilidad en Oriente Medio ha reducido los vuelos a Israel y afecta a las rutas con el Mediterráneo oriental, un mercado que en años anteriores crecía a doble dígito. Ambos factores, sumados a una programación de verano que aún no se ha desplegado por completo, explican parte del bache en el ritmo interanual.

En mayo, la red contabilizó 30,7 millones de viajeros, un 5% más que en 2025, junto con 259.412 movimientos de aeronaves (un 4,9% más) y 118.042 toneladas de mercancía (un 3,9% adicional). La actividad operativa refleja mayor intensidad, aunque la carga aérea sigue mostrando signos de debilidad en algunos aeropuertos.

Madrid-Barajas lidera con 6 millones; Alicante y Valencia, las que más crecen

Madrid-Barajas rozó los 6.007.105 pasajeros en mayo, un 4,8% más que en 2025. Barcelona-El Prat le siguió con 5.509.868 viajeros y un avance del 6,4%. Palma de Mallorca superó los cuatro millones y Málaga-Costa del Sol alcanzó 2,7 millones, consolidando el tirón de los destinos vacacionales.

Llama la atención el tirón de Alicante-Elche (+11,9%) y Valencia (+11,8%), los dos aeropuertos que más crecieron en términos relativos, impulsados por la temporada turística y la conectividad con el centro de Europa. Los destinos de sol y playa mantienen el pulso.

Los 124,6 millones de pasajeros confirman un año récord, pero la desaceleración del 3,7% es un aviso para las aerolíneas: la demanda se normaliza y los factores geopolíticos pueden acelerar el ajuste.

En el apartado operativo, Madrid-Barajas registró 39.132 movimientos de aeronaves, por delante de Barcelona, Palma, Málaga, Alicante-Elche y Gran Canaria. En carga, Barajas movió 69.857 toneladas, seguido de Barcelona, Zaragoza y Vitoria, que mantienen su relevancia logística pese a la ralentización general del comercio.

En el ámbito internacional, el Grupo Aena sumó 36.116.528 pasajeros en mayo, un 4,7% más que en 2025, incluyendo Londres-Luton (+8,2%) y los 17 aeropuertos brasileños. Brasil aportó 3,7 millones de viajeros, un 1% más, con un comportamiento desigual: el grupo BOAB creció hasta 2.404.119 pasajeros, impulsados por Congonhas, mientras ANB retrocedió ligeramente. En el acumulado hasta mayo, el grupo alcanzó 150.874.452 pasajeros, un 4% más, y los aeropuertos brasileños sumaron 19.263.469 viajeros, un 5,3% más que en 2025. Londres-Luton, pese a las obras de repavimentación de pista, cerró mayo con 1.732.264 pasajeros (+8,2%), aunque la carga cayó un 19,1%.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto inmediato de estas cifras se traduce en una señal de normalización para un sector que venía de crecimientos de doble dígito. Para las aerolíneas, la desaceleración obliga a ajustar los planes de capacidad de cara al verano, especialmente en rutas que dependen del turismo vacacional. La red de Aena en España sigue siendo la columna vertebral de la conectividad turística, con más de 30 millones de pasajeros al mes, pero el margen de mejora se estrecha.

La zona cero de este ajuste potencial está en los aeropuertos turísticos de la costa mediterránea y las islas, aunque Madrid y Barcelona mantienen su fortaleza. No hay que perder de vista que el conflicto en Oriente Medio sigue afectando a las conexiones con Israel y podría desviar flujos hacia otros destinos. La buena noticia es que los datos de mayo muestran que la demanda internacional aún responde, sobre todo en Alicante y Valencia.

El dato que resume la noticia es el 124,6 millones de pasajeros acumulados con un crecimiento del 3,7%, inferior al 4,7% de 2025. Para entenderlo, conviene recordar el contexto: en 2022 y 2023 los crecimientos superaban el 10% por el efecto rebote post-COVID; en 2024 y 2025 se moderaron al 6-4%, y ahora se acerca a una tasa más acorde con la media histórica del sector aéreo, en torno al 3-5% anual. Se trata de un aterrizaje suave, no de un frenazo.

La lectura a medio plazo es que España consolida su posición como destino líder, pero la fiesta del crecimiento a tasas chinas ha terminado. La prudencia recomienda vigilar los próximos datos de verano: si mayo no marca un punto de inflexión, el año podría cerrar con un incremento por debajo del 4%, lo que supondría un enfriamiento de la demanda internacional. Habrá que esperar a agosto para tener una fotografía más clara.


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