Los hutíes amenazan con replicar el control de Ormuz en el mar Rojo: alerta del ministro yemení sobre el tráfico de petróleo mundial

El ministro de Exteriores yemení advierte de que los rebeldes, envalentonados por la inacción global, buscan repetir en Bab el-Mandeb la estrategia que ha bloqueado Ormuz. El 70% del crudo saudí se enfrenta a una ruta sin salida.

La advertencia lanzada esta mañana por el ministro de Exteriores del Yemen internacionalmente reconocido es tan contundente como inquietante: la complacencia global ha envalentonado a los hutíes hasta el punto de buscar en el mar Rojo la misma dinámica de control que Irán ejerce en Ormuz. El tráfico mundial de petróleo está en el punto de mira. He analizado la secuencia de bloqueos de las últimas semanas y mi lectura es que el movimiento no es improvisado: forma parte de una estrategia deliberada para abrir un segundo frente marítimo.

Desde que Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz el 28 de febrero de este año, por donde transitaba cerca del 20 % de los hidrocarburos globales, Arabia Saudí desvió el 70 % de sus exportaciones diarias de crudo al puerto de Yanbu, en el mar Rojo, gracias al Oleoducto Este-Oeste. Esa ruta funcionó como válvula de escape, pero ha quedado seriamente comprometida por la nueva ofensiva hutí iniciada este mes.

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Una secuencia calculada de bloqueos y represalias

Me detengo en la cronología porque revela una escalada que no es improvisada:

  • 13 de julio: bombardeo del aeropuerto de Saná por el Ejército yemení; los hutíes acusan a Riad.
  • 20 de julio: los hutíes declaran el bloqueo naval a petroleros saudíes en el mar Rojo y obligan a varios buques a dar media vuelta.
  • Semana pasada: ataques con misiles y drones contra instalaciones de Aramco en Yanbu y Jizán, con amenaza de escalada.

Arabia Saudí respondió con ataques aéreos contra posiciones hutíes, pero el daño a la seguridad de la ruta marítima ya es evidente. La alternativa terrestre a través de Jordania, mucho más cara y compleja, no puede absorber el volumen necesario.

«La complacencia global ha permitido a los hutíes creerse capaces de replicar en el mar Rojo lo que Irán hace en Ormuz. No es un conflicto local: es una amenaza calculada al suministro energético mundial.» — Ahmed Awad bin Mubarak, ministro de Exteriores del Yemen, en declaraciones a Al Jazeera, 28 de julio de 2026

Estrategia iraní en un segundo estrangulamiento marítimo

El ministro de Información yemení, Muamar al Eryani, ha señalado la «coincidencia temporal» entre los ataques hutíes y los lanzados por milicias proiraníes en Irak contra infraestructura saudí. A mi juicio, Irán está abriendo un segundo frente en el mar Rojo para multiplicar la presión sobre Estados Unidos y sus aliados. Si se confirma, el mercado petrolero se enfrentaría a un doble bloqueo geopolítico: dos de los chokepoints más importantes del mundo —Ormuz y Bab el-Mandeb— quedarían bajo amenaza de cierre coordinado.

Los hutíes ya habían paralizado el tráfico en el mar Rojo durante la guerra de Gaza en 2023. Ahora el blanco es Arabia Saudí y la herramienta es la misma: la interrupción del tránsito marítimo como chantaje. La gran diferencia es que esta vez Riad no tiene plan B marítimo porque Ormuz ya está fuera de servicio.

Para los países importadores netos como España, esto supone un shock inflacionista adicional. Si el Brent supera los 100 dólares de forma sostenida, la tasa de inflación armonizada podría repuntar entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales, retrasando cualquier recorte del BCE.

🌍 El impacto en España y Europa

Un bloqueo prolongado en Bab el-Mandeb se traduce en subida del petróleo, mayor inflación y tipos de interés más altos. Para el consumidor español, eso significa:

  • Euríbor al alza: cualquier retraso en los recortes del BCE mantiene el Euríbor elevado, encareciendo las cuotas hipotecarias variables.
  • Carburantes más caros: el combustible sube, erosionando el poder adquisitivo y los márgenes empresariales.
  • Mercados bursátiles presionados: la incertidumbre geopolítica suele penalizar al IBEX, sobre todo a energéticas y exportadoras.

La conexión es directa: cada barril bloqueado en el mar Rojo influye en el recibo de la hipoteca y en el precio del gasóleo aquí. La complacencia global tiene consecuencias muy concretas para las economías europeas.


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