Moncloa niega discrepancias con Defensa por la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra

El director de la Oficina de Asuntos Económicos, Manuel de la Rocha, aseguró en el Congreso que el Ejecutivo tenía una posición 'clara' sobre el conflicto de interés en la fusión de Indra con Escribano Mechanical & Engineering. Niega además que el asesor de comunicación Iván Redo

Moncloa negó ayer cualquier tipo de discrepancia con el Ministerio de Defensa en la salida de Ángel Escribano como presidente ejecutivo de Indra. El director de la Oficina de Asuntos Económicos del presidente del Gobierno, Manuel de la Rocha, compareció ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional para despejar las dudas sobre la dimisión forzada del directivo, atribuida al conflicto de interés que planteaba la fusión entre la empresa de defensa y tecnología y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).

En su intervención, Rocha aseguró que «no había discrepancias en los temas importantes» y que el Gobierno tenía una posición «clara» que fue trasladada a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla alrededor del 28% del capital de la compañía. La salida de Escribano se precipitó después de que la propia SEPI considerase insalvable el conflicto de intereses entre su doble papel como primer ejecutivo de Indra y principal accionista de EM&E, con la que Indra preparaba una integración estratégica.

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El origen de la dimisión: un conflicto de interés ‘determinante’

La fusión entre Indra y EM&E, especializada en sistemas de artillería y munición, pretendía crear un gigante nacional de defensa. Sin embargo, la operación generó desde el principio recelos: el presidente ejecutivo de Indra era al mismo tiempo el mayor accionista de la empresa que se iba a integrar, con lo que la valoración y el intercambio de acciones se antojaban muy sensibles. Fuentes de la SEPI, recogidas en la comparecencia, indicaron que el conflicto era «determinante» y que la única salida era superarlo mediante la renuncia del directivo.

Rocha desmintió así las informaciones que apuntaban a tensiones entre los ministerios económicos y el de Defensa, que venía defendiendo la continuidad de Escribano por su conocimiento del sector. La posición del Ejecutivo en conjunto es la que se reflejó en los órganos de decisión de la SEPI, que es quien traslada la posición del Gobierno en la empresa», subrayó.

El cese, que se formalizó el pasado mes de mayo, abrió una etapa de incertidumbre en Indra, que se ha saldado con el nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo y la llegada de Josep Maria Recasens como nuevo consejero delegado en sustitución de José Vicente de los Mozos.

Un relevo en la cúpula que el Gobierno defiende como «normal»

Sobre estos movimientos, el director de la Oficina Económica de Moncloa los calificó de «normales» dentro del ámbito empresarial. En el caso de De los Mozos, recordó que su mandato de tres años había llegado a término y que la decisión de sustituirle era previsible. Respecto a Simón, destacó que fue propuesto por la comisión de nombramientos con «el visto bueno del Gobierno» y aprobado sin ningún voto en contra.

Indra presidencia

No obstante, analistas del sector han señalado que estos cambios refuerzan el control de la SEPI sobre la estrategia de la compañía, en un momento clave para el desarrollo de los grandes programas de defensa europeos. Simón, exdirectivo de Agbar y con experiencia en la gestión de participadas públicas, y Recasens, procedente de Seat, representan perfiles de alta solvencia técnica pero menos ligados al negocio militar tradicional.

“El Gobierno tenía una posición clara en los distintos ministerios involucrados, que se trasladó a través de la SEPI en los órganos de decisión de la compañía”, resumió Rocha.

La sombra de la injerencia externa

Otro de los puntos abordados en la comisión fue la posible influencia de Iván Redondo, responsable de comunicación de Santa Bárbara –filial de la estadounidense General Dynamics–, en la salida de Escribano. Rocha negó rotundamente esta versión: «He mantenido reuniones con los altos directivos de General Dynamics y, por lo tanto, algunas en las que ha estado Iván Redondo, para hablar de la situación del sector y de su empresa, pero no me consta que haya habido ninguna influencia», afirmó.

La mención de Redondo no es trivial: el consultor, que fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez, ha asesorado a diversas compañías del sector de defensa y su cercanía al Ejecutivo despierta suspicacias. Con todo, el episodio subraya el delicado equilibrio que debe mantener Indra como compañía cotizada con un socio mayoritario público y una actividad estratégica para la seguridad nacional.

Qué esperar en bolsa y en la próxima junta

La resolución del conflicto de gobernanza y la renovación de la cúpula han sido bien recibidas por los inversores institucionales, que temían una parálisis en la toma de decisiones. Las acciones de Indra acumulan una revalorización cercana al 8% en lo que va de año, aunque la incertidumbre sobre los términos definitivos de la fusión con EM&E sigue pesando sobre la cotización. La próxima junta general, que se celebrará en otoño, ratificará los nombramientos y podría dar luz verde a la operación corporativa una vez resueltas las dudas sobre el conflicto de interés.

Mientras tanto, la compañía avanza en sus contratos con el Ministerio de Defensa y en los programas internacionales, con el radar Eurofighter y los sistemas de mando y control como principales puntales. La estabilidad accionarial que aporta la SEPI y el nuevo equipo directivo serán claves para que Indra no pierda el paso frente a competidores como Thales o Airbus Defence and Space.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La junta general de accionistas de otoño, donde se formalizarán los cambios en el consejo y se debatirá la integración con EM&E, ya sin el escollo del conflicto de intereses.
  • Reacción del valor: Las acciones de Indra, que cotizan en torno a los 18 euros, podrían encontrar un soporte si se despejan definitivamente las dudas sobre la fusión; los analistas mantienen precios objetivos en la horquilla de 20-22 euros.
  • Precedente sectorial: La experiencia de otras empresas con presencia estatal, como Airbus o Thales, muestra que los relevos pactados en los órganos de gobierno suelen ser seguidos de una etapa de estabilidad y mejora en la ejecución de los planes estratégicos.

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