Cancelar una cuenta corriente no basta con dejarla a cero: el Banco de España avisa de comisiones de hasta 240 € al año

El supervisor recuerda que la cuenta sigue activa y puede generar cargos si no se pide la cancelación por escrito. Te explicamos los pasos para cerrarla sin costes y evitar que el saldo olvidado acabe en manos del Estado.

Si tienes una cuenta que ya no usas y pensabas que con sacar todo el dinero bastaba, el Banco de España acaba de recordarte que no es así: dejarla a cero no la cancela, y las comisiones de mantenimiento pueden seguir cayendo mes a mes. He visto cómo ese descuido puede convertir un saldo olvidado en una deuda de hasta 240 euros al año. Hoy te cuento qué dice el supervisor, cómo cerrar la cuenta correctamente y qué otros cargos conviene vigilar.

Por qué dejar la cuenta a cero no la cierra

El aviso lo ha lanzado el Banco de España ante un error muy común: creer que una cuenta corriente se extingue sola cuando se vacía. La entidad supervisora ha sido tajante: si quieres cancelar una cuenta, debes solicitarlo expresamente; no basta con retirar todo el dinero, porque la cuenta sigue operativa y puede continuar generando cargos. El problema es más frecuente de lo que parece. Muchos españoles acumulan cuentas abiertas por cambios de trabajo, hipotecas o promociones puntuales y las abandonan sin dar la orden de cierre.

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La cuenta, aunque esté a cero desde hace meses, sigue viva a ojos del banco. Si el contrato incluye una comisión de mantenimiento —y la mayoría de los contratos de cuentas no vinculadas la incluyen— esos euros se siguen devengando. Cuando el saldo no alcanza para cubrirlos, la cuenta entra en números rojos y la deuda crece con intereses y recargos. Dejar de usarla no equivale a cancelarla.

El paso a paso para cancelar una cuenta sin sorpresas

Cerrar una cuenta corriente es más sencillo de lo que parece, pero requiere un acto voluntario. El Banco de España insiste en que la comunicación debe ser expresa y por escrito. El procedimiento habitual es presentar una solicitud de cancelación en cualquier oficina de la entidad o a través de la banca online con firma digital. Algunos bancos exigen un formulario específico; en otros basta con una carta firmada.

Antes de pedir la baja, asegúrate de que la cuenta está a cero, que no hay recibos domiciliados pendientes y que se ha liquidado cualquier tarjeta asociada. Pide al banco un certificado de cancelación: es el documento que acredita que la cuenta ya no existe y te blinda frente a posibles reclamaciones futuras. Si el banco te cobra alguna comisión por la cancelación, revisa el contrato: en muchos casos ese cargo no está previsto y puedes reclamarlo.

El banco da por viva la cuenta mientras no le digas lo contrario, y cada mes que pasa es una comisión más.

Qué dice el Banco de España sobre las comisiones y los saldos abandonados

El supervisor también pone el foco en las cuentas inactivas. Si una cuenta no registra movimientos durante un tiempo prolongado, la entidad está obligada a avisar al titular por los medios habituales —correo electrónico, teléfono o correo postal— y no puede limitarse a un aviso en la banca online. Si la inactividad se alarga hasta veinte años consecutivos, el dinero pasa a considerarse saldo abandonado: el importe deja de pertenecer al titular y se incorpora al patrimonio del Estado. Antes de que ocurra, el banco debe notificarlo con al menos tres meses de antelación.

En la práctica, pocas cuentas llegan a ese extremo, pero el mensaje es claro: cuanto antes cierres lo que no usas, mejor. Además, el Banco de España recuerda que los clientes tienen derecho a no verse arrastrados a números rojos. Puedes solicitar por escrito que la entidad no permita descubiertos tácitos o que rechace cualquier recibo si la cuenta no tiene saldo. Es un derecho que se ejerce en cualquier momento y evita disgustos si un recibo olvidado intenta cobrarse en una cuenta que creías cancelada.

comisiones bancarias

Más allá de cerrar: cómo blindarte frente a otros cargos sorpresa

El aviso del Banco de España no se queda en la cancelación. También subraya las reglas que limitan lo que el banco te puede cobrar cuando una cuenta entra en descubierto. La comisión por descubierto se aplica solo sobre el mayor saldo deudor del periodo y no puede cobrarse más de una vez en el mismo. Y, atención: el Tribunal Supremo ha dejado claro que cobrar simultáneamente una comisión por descubierto e intereses de demora puede ser abusivo. El coste total del descubierto, sumando intereses y comisiones, no puede superar dos veces y medio el interés legal del dinero.

Traducido a euros corrientes: si un recibo de 50 euros te deja la cuenta al descubierto y el banco te aplica una comisión de 30 euros más intereses, el coste real se dispara. Pero tienes herramientas para evitarlo. La más eficaz es desautorizar por escrito los descubiertos tácitos. La segunda, domiciliar los recibos en una cuenta con saldo estable y revisar periódicamente qué productos bancarios tienes abiertos. He comprobado que muchos ahorradores acumulan dos o tres cuentas que ya no necesitan solo por inercia; cerrarlas no solo evita comisiones, sino que simplifica la gestión del día a día.

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  • Qué hacer hoy: Revisa cuántas cuentas tienes abiertas y localiza alguna que lleve meses a cero. Solicita la cancelación por escrito y guarda el certificado.
  • Qué vigilar: En las próximas semanas comprueba que ningún recibo se ha intentado cobrar en la cuenta cancelada. Si detectas un cargo posterior, reclama de inmediato.
  • El error a evitar: Dejar el cierre para más tarde. Cada mes que pasa con la cuenta abierta, aunque esté a cero, es una ventana para que las comisiones te pasen factura.

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