Iberdrola abona hoy, lunes 27 de julio de 2026, un dividendo de 0,427 euros brutos por acción, el último de los catorce previstos para el IBEX 35 en el mes más generoso del año en materia de retribución. El pago, cargado a las cuentas de 2025, se enmarca en el programa Iberdrola Retribución Flexible aprobado por la junta general de accionistas en mayo pasado, según consta en el calendario de dividendos de Iberdrola.
Un pago que cierra un mes histórico
Para optar a este cobro, los inversores debían tener las acciones en cartera al cierre del viernes 3 de julio, ya que los títulos pasaron a cotizar sin derecho al dividendo el lunes 6 de julio. El periodo de negociación de derechos de asignación gratuita se extendió hasta el 20 de julio, un mecanismo que Iberdrola mantiene como opción para el accionista en su programa de retribución flexible.
Este desembolso se suma a los 0,253 euros por acción repartidos en febrero como dividendo a cuenta, lo que eleva la retribución total correspondiente al ejercicio 2025 a 0,68 euros brutos por acción, un 12% más que el año anterior. En conjunto, Iberdrola destinará 4.500 millones de euros a dividendos, la mayor cifra de su historia.
A ello se añaden 0,005 euros por acción del dividendo de involucración, condicionado a que la junta alcanzara en en el quórum mínimo del 70% del capital social. Con ese plus, el desembolso total supera ligeramente los 4.500 millones, un esfuerzo retributivo que la compañía justifica con la solidez de sus resultados.
El dividendo llega después de que Iberdrola anunciara un incremento del 22% en el beneficio neto durante la primera mitad de 2026, impulsado por el crecimiento de la base de activos regulados y la producción renovable.
Una retribución total de 4.500 millones de euros en dividendos es la cifra más alta de su historia y confirma la apuesta de Iberdrola por el retorno al accionista.
Rentabilidad por dividendo y evolución bursátil
Las acciones de Iberdrola cerraron la semana pasada en torno a los 21,21 euros, con una revalorización del 13,85% en lo que va de 2026, según datos de Google Finance. A ese precio, la rentabilidad por dividendo anualizada se sitúa en el 3,21%, un nivel competitivo dentro del sector eléctrico español, aunque por debajo de otras utilities del IBEX 35 como Endesa (4,5%) o Naturgy (4,8%).

Una política de retribución con luces y sombras
El incremento del 12% en el dividendo de Iberdrola no es un hecho aislado. La compañía lleva años mejorando la remuneración al accionista de forma consistente, en paralelo a un ambicioso plan de inversiones de 47.000 millones de euros hasta 2030. El reto está en mantener el equilibrio entre la retribución y la capacidad de financiar ese plan sin tensionar el balance.
No es la primera vez que Iberdrola eleva el dividendo: en los últimos cinco años, el pago total ha pasado de 0,35 euros en 2020 a los actuales 0,68 euros, un crecimiento acumulado del 94%. La compañía mantiene un pay-out en torno al 75%, lo que deja margen para reinvertir beneficios y al mismo tiempo contentar al accionista.
En mi lectura, la cifra de 0,68 euros por acción para 2025 es el resultado de una generación de caja robusta, pero la rentabilidad por dividendo del 3,21% resulta modesta si la comparamos con productores independientes de energías renovables que ofrecen yields superiores al 5%. Además, con los tipos de interés aún en cotas elevadas, el diferencial respecto al bono español a 10 años, que ronda el 3,5%, es muy estrecho. Eso reduce el atractivo del valor para los inversores que buscan ingresos recurrentes.
No obstante, la subida bursátil del 13,85% en el año compensa en parte esa rentabilidad moderada. El mercado parece premiar la visibilidad de los resultados, sobre todo tras la reciente mejora del guidance para 2026. La clave estará en si Iberdrola es capaz de sostener el crecimiento del beneficio en un entorno regulatorio cada vez más exigente y con precios de la electricidad a la baja.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre: Las acciones de Iberdrola cerraron la semana anterior en 21,21 euros, lo que supone un avance del 13,85% en lo que va de año. El pago de hoy (0,427 euros brutos) representa un retorno aproximado del 2% sobre ese precio, un flujo de caja que los accionistas ya tienen en cuenta.
Clave técnica: El valor se mantiene por encima de la media móvil de 50 sesiones (20,80 euros) y ha probado la resistencia de los 21,50 euros en varias ocasiones. De romper ese nivel, el siguiente objetivo se situaría en los 22,50 euros, un nivel que no alcanza desde principios de 2025.
Apunte macro: Con la rentabilidad del bono español a 10 años alrededor del 3,5%, el dividendo de Iberdrola apenas ofrece un margen positivo. Para los inversores que priorizan la renta fija, la decisión de entrar en el valor dependerá más de la revalorización del capital que del cupón, algo que la compañía está consiguiendo este año.





