EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Gobierno ha subido un 7% de media las tarifas de referencia de diez rutas interinsulares canarias bajo OSP, con efecto inmediato desde el 27 de julio.
- ¿Quién está detrás? El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que justifica la medida por el aumento de costes de las aerolíneas y la evolución del mercado.
- ¿Qué impacto tiene? Los residentes canarios mantienen la bonificación del 75%, por lo que el precio final apenas varía; Binter y Canaryfly dispondrán de más margen comercial.
El Ministerio de Transportes ha aplicado este lunes una subida media del 7% en las tarifas de referencia de los vuelos interinsulares canarios sujetos a Obligación de Servicio Público (OSP). La actualización, publicada el domingo en el BOE y de efecto inmediato, eleva el techo de precios de diez de las trece rutas reguladas que conectan las islas. Detrás del ajuste está el intento del departamento que dirige Óscar Puente de reflejar la escalada de costes que soportan las aerolíneas —combustible, mantenimiento, personal— y de dar mayor margen a Binter y Canaryfly, las dos compañías que operan estos enlaces aéreos esenciales.
El sistema de OSP, que funciona en Canarias desde hace décadas, fija tarifas máximas para evitar que la conectividad entre islas se encarezca y perjudique a los residentes. A cambio, las aerolíneas reciben compensación pública por operar rutas que tal vez no serían rentables en libre mercado. La novedad ahora es que, al elevarse las tarifas de referencia, Binter y Canaryfly podrán combinarlas con mayor flexibilidad y construir una oferta comercial más dinámica dentro de los márgenes permitidos.
Las rutas que verán subir sus precios máximos son las que unen Gran Canaria con Tenerife Norte, Tenerife Sur, Fuerteventura, El Hierro y Lanzarote; las conexiones desde Tenerife Norte hacia Fuerteventura, El Hierro, Lanzarote y La Palma; y el enlace entre La Palma y Lanzarote. Quedan al margen de esta actualización las tres rutas con menor demanda: Gran Canaria–La Palma, Gran Canaria–La Gomera y Tenerife Norte–La Gomera, cuyas tarifas de referencia siguen vigentes sin cambios.
Qué cambia realmente para el viajero canario
El dato que más interesa al residente es que la bonificación del 75% sobre el precio final del billete se mantiene. El Ministerio insiste en que la subida de las tarifas de referencia apenas se notará en el bolsillo de los pasajeros que vuelan entre islas con asiduidad. Y tiene lógica: un incremento sobre la tarifa de referencia —que ya se descuenta al 75%— se diluye hasta volverse casi imperceptible. Por ejemplo, si el techo máximo de un billete pasase de 40 a 42,80 euros (+7%), tras descontar la bonificación el residente pagaría solo un 1,75% más, unos céntimos.
Sin embargo, sí hay un efecto real para los no residentes –turistas peninsulares o extranjeros que saltan entre islas– que pagan la tarifa íntegra. Para ese colectivo, los precios podrían encarecerse algo más; aunque tradicionalmente en Canarias las aerolíneas no suelen agotar el margen hasta el tope de la tarifa de referencia, la posibilidad está ahora sobre la mesa. El verdadero puzle, no obstante, lo tienen Binter y Canaryfly: con más recorrido en las tarifas máximas, podrán subir ligeramente los billetes en horas punta y, al tiempo, lanzar promociones más agresivas en horas valle, algo que hasta ahora les encorsetaba la rigidez del sistema.
Por qué el Gobierno mueve ficha justo ahora
La justificación oficial apela al incremento de los costes operativos de las aerolíneas. El combustible sigue caro, los proveedores de mantenimiento han actualizado precios y las revisiones salariales presionan. Pero hay también una lectura estratégica. El Ejecutivo, que en 2023 ya prorrogó las condiciones de la OSP canaria hasta 2035 con mejoras para la conectividad, quiere evitar que las compañías desatiendan rutas deficitarias. Darles más margen en las tarifas es un aliciente para que sigan invirtiendo en aviones y tripulaciones en un mercado aéreo que, fuera de las islas, ya cría una fuerte competencia low cost.
Además, el movimiento llega en plena temporada alta de verano, cuando el tráfico interinsular se dispara. Binter, que opera una flota de ATR-72 y Embraer E195-E2, y Canaryfly, con sus ATR-72, se encuentran ahora con la oportunidad de rentabilizar mejor los meses de mayor demanda justo cuando la puntualidad en los aeropuertos canarios está en entredicho por el episodio de nieblas y saturación en pista de las últimas semanas.
Con las nuevas referencias, Binter y Canaryfly ganan un colchón para modular tarifas sin perder el blindaje del 75% que las mantiene políticas puente de la movilidad canaria.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Este ajuste de tarifas OSP es, en el fondo, un reequilibrio entre el interés general de la conectividad territorial y la viabilidad económica de las aerolíneas. El impacto directo es limitado para el residente, pero sí abre una puerta a que el turismo insular —gran motor de la economía canaria— note billetes algo más caros en según qué tramos. La zona cero es el corredor entre Gran Canaria y Tenerife, el de mayor volumen de pasajeros, donde cualquier variación de precio se multiplica; las rutas a El Hierro o La Gomera, por su parte, quedan protegidas al no revisarse sus tarifas. El dato que resume la noticia es ese 7% medio, que opera como un margen de maniobra para las compañías, no como una factura automática para el pasajero.
Visto con perspectiva, la OSP canaria lleva años en una tensión constante entre la necesidad de fijar precios asequibles para un territorio fragmentado por el mar y la obligación de no estrangular a los operadores hasta el punto de que abandonen rutas. Ya en 2018, Transportes corrigió al alza las tarifas de referencia un cinco por ciento, también con la excusa del combustible. Ahora, con una inflación más enquistada y con el cabreo ciudadano por los retrasos aéreos, el Ministerio se la juega a elevar tarifas y confiar en que la bonificación del 75% amortigüe cualquier crítica. El riesgo: que alguna aerolínea lleve los precios al límite máximo en temporada alta y que los no residentes paguen la factura, aunque el tráfico turístico suele absorber incrementos modestos sin grandes sobresaltos.
La próxima cita relevante será ver cómo Binter y Canaryfly traducen estas nuevas referencias a su oferta comercial de otoño, cuando el verano ceda y la demanda se normalice. Mientras, los residentes canarios pueden respirar: la bonificación sigue intacta, y el billete al otro lado del mar, casi igual de barato.




