MyInvestor IA inversión: Banco pionero europeo al integrar su oferta en ChatGPT y Claude

La filial de Andbank integra su catálogo de fondos y carteras en los tres grandes asistentes de IA. El banco digital español se convierte así en pionero europeo en distribución de productos de inversión mediante lenguaje natural.

MyInvestor ha dado un paso que ningún otro banco europeo había completado hasta ahora. La entidad digital, filial del grupo andorrano Andbank, ha integrado su oferta de productos de inversión en los tres grandes asistentes de inteligencia artificial del momento: ChatGPT, Claude y Perplexity. A partir de esta semana, cualquier usuario de estas plataformas puede consultar, comparar e incluso iniciar la contratación de fondos y carteras automatizadas directamente desde el chat, utilizando un lenguaje natural y con información actualizada en tiempo real.

La operación, anunciada el domingo, se apoya en una alianza con GPTadvisor, una firma especializada en llevar la inteligencia artificial al asesoramiento financiero. La idea es sencilla y ambiciosa a la vez: que el inversor no tenga que salir de la herramienta que ya utiliza a diario para informarse o trabajar. “Queremos que nuestros clientes puedan informarse, comparar productos y tomar decisiones de inversión allí donde ya están interactuando con la tecnología”, ha explicado Cristina Filpo, responsable de IA de MyInvestor.

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Cómo funciona la búsqueda de inversiones con IA

En esta primera fase, el catálogo accesible incluye fondos de inversión y carteras automatizadas. El usuario puede formular preguntas como “quiero un fondo de renta fija con baja volatilidad y una comisión inferior al 0,5%” o “compara las carteras más conservadoras disponibles ahora mismo”. El asistente devuelve una selección con los datos clave: rentabilidad histórica, nivel de riesgo, TER (comisiones totales) y la categoría Morningstar, entre otros.

La interacción permite afinar la búsqueda de forma iterativa, como si se hablara con un asesor. El usuario puede pedir más detalles sobre un producto concreto o cambiar de criterio en segundos. Eso sí, cuando llega el momento de contratar, el proceso se bifurca: desde el chat se genera una precontratación, pero la firma final y la identificación del cliente se completan dentro de la aplicación móvil o la web de MyInvestor. La entidad insiste en que la medida responde a razones de seguridad y cumplimiento normativo.

La distribución de fondos se está desplazando de la oficina a la conversación, y MyInvestor quiere que esa conversación empiece fuera de su propia app.

El proyecto no se detiene aquí. La hoja de ruta contempla que, en los próximos meses, los mismos asistentes de IA puedan realizar búsquedas y operaciones con ETF y acciones, los dos activos que más crecen en la plataforma del neobanco. La ampliación convertiría a MyInvestor en una suerte de bróker conversacional, justo cuando la directiva europea de servicios de inversión (MiFID II) y la futura regulación sobre inteligencia artificial dibujan nuevos límites al asesoramiento automatizado.

El movimiento estratégico de MyInvestor y el papel de GPTadvisor

La elección de GPTadvisor como socio tecnológico no es casual. Esta startup, fundada por antiguos gestores y desarrolladores especializados en procesamiento de lenguaje natural, ha trabajado durante dos años para conectar los grandes modelos de lenguaje con bases de datos financieras estructuradas. Su arquitectura permite que las recomendaciones que aparecen en ChatGPT o Claude estén basadas en datos reales y no en alucinaciones, un riesgo que todavía frena a muchas entidades a la hora de dar el salto.

Detrás de la integración hay también una lectura de negocio. MyInvestor, que ya supera los 500.000 clientes en España, compite con gigantes como los roboadvisors de los grandes bancos o con plataformas internacionales como Trade Republic. Poner su oferta en el canal donde millones de potenciales inversores pasan cada vez más horas —los asistentes de IA— es una forma de captar tráfico cualificado sin depender únicamente de la publicidad en buscadores o de las campañas en redes sociales.

ChatGPT finanzas España

La jugada recuerda a la irrupción de los neobancos en los ecosistemas de superapps, aunque con un matiz importante: aquí MyInvestor no controla la capa de presentación. Depende de que OpenAI, Anthropic o Perplexity mantengan el acceso a estos plugins o acciones, un terreno donde las reglas pueden cambiar con cada actualización de los términos de servicio.

La IA como canal de distribución financiera: ¿avance imparable o salto al vacío regulatorio?

A mi juicio, la integración de MyInvestor en los asistentes de IA marca un antes y un después en la distribución de productos de inversión en España. Hasta ahora, la banca digital había apostado por mejorar sus propias apps con chatbots o asistentes internos. Llevar el catálogo fuera de la aplicación y ponerlo en ChatGPT, Claude o Perplexity es una decisión que rompe el molde y que probablemente será copiada en los próximos trimestres.

Sin embargo, el movimiento no está exento de riesgos. El más evidente es la responsabilidad sobre la idoneidad de la recomendación. La normativa MiFID exige que cualquier sugerencia de inversión esté adaptada al perfil del cliente. Cuando el primer contacto se produce en un chat público, la trazabilidad de ese perfil se diluye. MyInvestor resuelve este punto obligando a que la contratación final se realice dentro de su entorno controlado, pero el hecho de que el asistente muestre productos antes de identificar al cliente puede generar zonas grises que los supervisores aún no han aclarado.

Otro riesgo es el reputacional. Las alucinaciones de los modelos de lenguaje son un problema conocido. GPTadvisor actúa como capa de seguridad, pero si un usuario pregunta “¿qué fondo me garantiza una rentabilidad del 5%?” y el asistente da una respuesta incorrecta, la responsabilidad última puede recaer sobre la entidad que ofrece los productos, no sobre el desarrollador del modelo. La CNMV, que ya ha mostrado interés por el uso de IA en el asesoramiento, tendrá que pronunciarse en algún momento.

Pese a estas incertidumbres, creo que la dirección es acertada. La audiencia potencial de los asistentes de IA es demasiado grande como para ignorarla, y el primero que ocupe ese espacio gana una ventaja competitiva difícil de remontar. La clave estará en la ejecución: mantener el equilibrio entre la fluidez de la conversación y la solidez del compliance. Si MyInvestor acierta, podría forzar a los grandes bancos cotizados a acelerar sus propios proyectos de IA conversacional, que hoy avanzan más despacio de lo que el mercado descuenta.

El experimento comienza con fondos y carteras, pero la futura incorporación de ETF y acciones lo convertirá en un test mucho más exigente. Habrá que ver si los reguladores europeos, en plena negociación del Reglamento de IA, permiten que un inversor minorista compre un ETF apalancado con la misma naturalidad con la que pide una pizza. Mientras tanto, MyInvestor ha tomado la delantera y, en un sector donde la distribución es la mitad del negocio, eso es un activo de primer orden.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: MyInvestor no cotiza en bolsa, por lo que no hay reacción bursátil directa. Su matriz, Andbank, es un banco privado no listado. En la sesión de este lunes, el IBEX 35 se mueve con una ligera caída del 0,2%, en una jornada sin grandes referencias macro.

Clave técnica: La integración con tres asistentes de IA —ChatGPT, Claude y Perplexity— otorga a MyInvestor una presencia que ningún otro banco español tiene. La asociación con GPTadvisor reduce el riesgo de alucinaciones y allana el camino para que la contratación de ETF y acciones llegue sin fricciones técnicas.

Apunte macro: La inteligencia artificial aplicada a las finanzas avanza a una velocidad sin precedentes: según datos de la consultora Dealroom, la inversión en startups de fintech e IA en Europa creció un 35% en 2025. La decisión de MyInvestor encaja en un entorno donde el asesoramiento automatizado empieza a ser visto como una palanca de captación de clientes, no solo como un ahorro de costes.


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