Europa ha entrado en un nuevo proceso donde la alta generación renovable está dando pie a una situación particular: las horas de mayor generación energética están dando pie a precios extremadamente bajos que se traducen en que la rentabilidad de la venta renovable cae en picado. No obstante, esto, lejos de ser una situación negativa para el mercado, es una oportunidad para energéticas como Iberdrola que pueden sacar provecho de su incipiente negocio de baterías, adquiriendo energía en las horas baratas y para luego en las caras poder comercializarla. Es decir, ahora en Europa no solo se premia la generación renovable, sino en la gestión flexible de la electricidad.
Una oportunidad a la que España está muy expuesta debido a la tendencia de generar curtailments o vertidos energéticos, al igual que en otros mercados como el británico donde la filial de Iberdrola, ScottishPower tiene un buen posicionamiento debido a sus activos regulados en el país.
Iberdrola, bien posicionada ante la paradoja renovable europea
La situación en la que se encuentra Europa es prácticamente una paradoja, donde la rentabilidad ya no depende tanto de producir energía sino de gestionarla. Datos de RBC muestran esta realidad, donde ya en el mes pasado los diferenciales horarios de precios han alcanzado niveles históricamente elevados: España ha registrado spreads medios de 110,8€/MWh, en Portugal 109,5€/MWh y en Alemania 151,6€/MWh.
¿Hemos aprendido del apagón? La transición energética es mucho más que solo renovables
Con esta situación de fondo, Iberdrola emerge como una utlity con mucho valor ya que combina generación renovable, redes eléctricas, hidráulica y almacenamiento. Es decir, los ingredientes que demanda Europa en esta nueva tendencia, donde se necesitan capacidades de gestión flexible para absorber toda esta oferta de energía verde. De hecho, España es el mejor reflejo de esta realidad, según apunta la firma canadiense, la energía solar en mayo capturó apenas unos 15€/MWh, mientras que la hidráulica capturó alrededor de 79€/MWh; sumado a que el curtailment o vertidos, lejos de bajar ha subido en términos interanuales, pasando de un 2% hasta un 7% en mayo de este año.

En cuanto a almacenamiento, Iberdrola ha acelerado su apuesta durante este año; no por nada en enero la energética vasca puso en marcha en Cuenca los sistemas de Romeral y Olmedilla, con aproximadamente 30 y 60 MWh cada una. A estos proyectos se les suma a que más recientemente, en mayo, ha inaugurado en Cáceres la batería más grande del país según la compañía, con 58 MW de potencia y una capacidad de 120 MWh. Unas baterías integradas con plantas fotovoltaicas para almacenar los excedentes solarles y liberarlos cuando aumenta la demanda y baja la oferta de energía verde.
El mercado británico se convierte en un catalizador de la compañía
Mirando a Reino Unido, el potencial es aún mayor, ya que Iberdrola a través de su filial ScottishPower participa en uno de los mercados eléctricos más avanzados de Europa en materia de almacenamiento y servicios de red. Allí la empresa ya opera la batería de Whitelee, en Escocia, con 50 MW de capacidad asociada a uno de los mayores parques eólicos terrestres del Reino Unido. Más importante aún, el mercado británico remunera no sólo el arbitraje de precios, sino también servicios de estabilidad, frecuencia y balance de red, lo que multiplica las fuentes de ingresos para los operadores de baterías.

Por otro lado, hay que recordar que Reino Unido se ha convertido en uno de los principales destinos inversores del grupo. No por nada, de los 58.000 millones de euros destinados a redes del plan de inversión para 2028, 20.000 millones están destinados directamente para el mercado de negocio regulado británico. Un sector que además se ha visto especialmente beneficiado gracias a la aprobación del nuevo marco retributivo de redes británico RIIO T3, que supone una mejora respecto a regulaciones previas.
Es por ello, que dentro de este nuevo paradigma europeo que traslada RBC, Iberdrola parte con ventaja, ya que según estima el informe, cara a la próxima década, se podría premiar más a quienes controlen la flexibilidad del sistema, que a los que más produzcan. Por lo que teniendo en cuenta este escenario, la compañía vasca está bien posicionada ya que cuenta con tres factores clave, como son las redes reguladas, el almacenamiento hidráulico y una plataforma creciente de baterías tanto en España como en Reino Unido.





