Los médicos alertan del peligro de usar este tipo de calzado cómodo durante los meses de calor

Las consultas de podología han registrado en junio de 2026 un incremento del 40% en casos de fascitis plantar, y los especialistas señalan directamente a un tipo de calzado que todos tenemos en el zapatero. Te contamos cuál es, por qué daña y qué debes elegir en su lugar.

Ese calzado tan cómodo que te pones cada mañana para bajar a por el pan, para ir a la piscina o simplemente para airear los pies puede estar destruyendo silenciosamente la fascia de tu pie. Las chanclas de goma planas y las sandalias sin sujeción trasera son el calzado protagonista del verano, pero los podólogos llevan años advirtiendo de sus consecuencias: dolores crónicos en el talón, alteraciones biomecánicas y una lesión que arruina vacaciones enteras. En junio de 2026, esa advertencia ya tiene datos concretos: un 40% más de casos de fascitis plantar en consultas especializadas respecto al mismo período del año anterior.

Lo paradójico es que nadie elige ese calzado pensando en hacerse daño. Precisamente porque parece inocuo, cómodo y refrescante, se convierte en una trampa. El problema no es llevarlo en la piscina o en la playa —para eso están diseñadas—, sino usarlas como calzado habitual durante horas, caminando por el asfalto o haciendo recados. Ahí es donde el pie paga la factura.

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El calzado plano sin sujeción, el principal culpable

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Cuando calzamos chanclas de goma planas, el pie pierde el soporte que necesita en el arco plantar. Sin ese apoyo, la fascia —esa banda de tejido fibroso que une el talón con los dedos— trabaja en exceso con cada paso. El resultado es una microinflamación acumulativa que, si se mantiene semana tras semana, deriva en una fascitis plantar: un dolor intenso y punzante en la planta del pie, especialmente brutal al dar los primeros pasos por la mañana.

Pero hay otro mecanismo igual de dañino que poca gente conoce. Las chanclas, al estar completamente sueltas, provocan que el pie intente agarrarlas con los dedos en cada zancada. Esa contracción repetitiva de la musculatura flexora sobrecarga los tendones y los ligamentos hasta el punto de generar tensión crónica. Es, en palabras de los podólogos de Quirónsalud, como estar haciendo ejercicio de dedos sin darte cuenta, durante horas.

El calzado de verano y la fascitis plantar: lo que dicen los expertos

El podólogo Ismael Luque, del Hospital Quirónsalud Córdoba, lleva años documentando el patrón estacional: el 65% de los casos de fascitis plantar que se diagnostican en consulta podológica se producen en los meses posteriores al verano, cuando el daño acumulado durante las semanas de calor termina de manifestarse. El problema empieza en junio, pero muchos pacientes lo sienten en septiembre.

Javier Navarro González-Moncayo, podólogo en Albacete, señala que calzado como las sandalias planas o las manoletinas sin contrafuerte pueden empeorar directamente la fascitis plantar, una patología que afecta a entre el 10% y el 20% de la población en algún momento de su vida. El talón, sin los dos o tres centímetros de altura que recomienda la biomecánica, no alcanza su posición óptima de carga, y la articulación del tobillo paga las consecuencias.

El error del cambio brusco de calzado en primavera

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Hay un factor de riesgo que los especialistas subrayan con insistencia y que rara vez aparece en los consejos de verano: el cambio repentino de calzado. Pasar de las botas y zapatillas de invierno a una sandalia plana de golpe somete a la fascia a una tensión nueva y desproporcionada para la que no está preparada. El fisioterapeuta Bermejo lo explicaba recientemente en Infobae: en lugar de ese salto brusco, lo aconsejable es alternar el calzado o elegir opciones de verano que mantengan una mínima estructura y amortiguación.

El problema es que el mercado está inundado de calzado de verano que prioriza el precio o la estética sobre la salud del pie. Y el consumidor, que solo nota el daño semanas después, no establece la conexión entre sus chanclas favoritas y ese dolor matutino que no le abandona. Los podólogos insisten: la fascia no avisa antes de inflamarse; cuando duele, ya lleva tiempo deteriorándose.

Señales de que tu calzado te está dañando

Dolor matutino en el talón

El síntoma más característico de la fascitis plantar es ese pinchazo en la planta del pie al levantarte por las mañanas. Si aparece de forma recurrente tras semanas de calor intenso y calzado plano, la relación es casi directa. No lo confundas con agujetas: este dolor mejora al caminar un rato, pero vuelve tras el descanso.

Tensión en el arco interno del pie

Sensación de tirantez en la parte interna de la planta, especialmente al subir escaleras o caminar por superficies irregulares. Es la fascia reclamando el soporte que el calzado plano le niega y que, sin intervención, puede agravarse hasta convertirse en una lesión incapacitante.

Qué calzado elegir para el verano sin pagar el precio después

No se trata de desterrar las sandalias: se trata de elegir bien. Los podólogos son contundentes al describir el calzado de verano ideal:

  • Suela con alzada de 2-3 cm en el talón: permite que la articulación del tobillo trabaje en su posición óptima sin sobrecargar la fascia.
  • Contrafuerte firme en la parte trasera: imprescindible para que el talón no pierda sujeción con cada paso y el pie no compense con los dedos.
  • Suela anatómica antideslizante: que siga la forma natural del arco plantar y distribuya el peso de manera uniforme.
  • Tiras ajustables o correas que sujeten el empeine: para evitar el gesto de «agarrar» el calzado con los dedos que desencadena la sobrecarga muscular.

Lo que viene: podología preventiva y calzado inteligente

El incremento de casos está impulsando un cambio de paradigma en el sector: los fabricantes de calzado de verano con más proyección están incorporando plantillas ortopédicas de serie, materiales de amortiguación tipo EVA de alta densidad y diseños que combinan apertura transpirable con sujeción estructural. Lo que antes era territorio exclusivo de la ortopedia especializada empieza a encontrarse en tiendas convencionales.

Los podólogos españoles apuestan por la educación preventiva como herramienta principal: enseñar al paciente a reconocer las señales tempranas, a elegir calzado con criterio y a no esperar al dolor crónico para consultar. La buena noticia es que la fascitis plantar, detectada a tiempo, responde bien al tratamiento conservador. La mala, que la mayoría sigue calzándose las chanclas planas cada mañana sin saber el coste que eso tendrá en septiembre.


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