Hipoteca fija o variable en junio de 2026: el euríbor al 2,8% marca hasta 90 euros de diferencia en la cuota

La cuota inicial es más baja en la variable, pero la certeza de la fija protege ante nuevas subidas. La comisión por amortizar anticipadamente y tu margen presupuestario son los factores que terminan de decidir.

Si estás a punto de comprar casa y te debates entre firmar una hipoteca fija o variable, el euríbor al que te enfrentas en este junio de 2026 ha cambiado las cuentas. El índice de referencia cerró mayo en el 2,8%, un escalón por encima del 2% de junio de 2025, y ese repunte se traduce en diferencias de hasta 90 euros al mes entre una cuota y otra. He repasado las ofertas del mercado y he simulado los números para que decidas con datos, no con intuición.

El euríbor se planta en el 2,8% y mete presión a todas las hipotecas

El euríbor a doce meses, que es el indicador que usan los bancos para fijar el tipo de interés de la mayoría de las hipotecas en España, ha subido casi un punto en doce meses. En junio de 2025 cotizaba alrededor del 2%; ahora, según los datos del Banco de España, el cierre de mayo lo sitúa en el 2,8%.

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La subida no es casual. El conflicto en Oriente Próximo ha disparado el coste de la energía, la inflación ha repuntado y los mercados descuentan que el BCE podría volver a subir los tipos de interés en las próximas reuniones. Una tormenta perfecta que encarece el dinero que presta la banca y, por tanto, el precio de todas las hipotecas: fijas y variables.

Para quien está negociando ahora un préstamo, la factura ya ha subido de forma general. Las hipotecas fijas han perdido el atractivo de los precios bajos que se firmaban a principios de 2025, y las variables arrancan con cuotas más asequibles pero quedan a merced de lo que haga el índice en los próximos años. Vamos a los números.

Cuota a cuota: cuánto se pagan hoy una fija y una variable

Para que veas la diferencia con claridad, he cogido un préstamo tipo de 150.000 euros a 25 años y he mirado los TIN bonificados (los que ofrecen las entidades si domicilias la nómina y contratas los seguros que piden) que publican los comparadores financieros a fecha de hoy. Las horquillas actuales son: entre el 2,30% y el 2,85% TIN para las fijas más competitivas; entre el 1,50% y el 2,30% para las variables en su primer año. Con esos números, la cuota inicial baila bastante.

ProductoTIN (bonificado)Cuota mensual (150.000 €, 25 años)
Hipoteca fija (tipo medio 2,80%)2,80%695 €
Hipoteca variable (primer año, TIN medio 2,00%)2,00%635 €
Hipoteca variable (tras el primer año, con euríbor al 2,8% + diferencial 0,50%)3,30%745 €

La diferencia en los primeros doce meses ronda los 60 euros al mes. Para una hipoteca de 200.000 euros, la brecha supera los 80 euros y se acerca a ese «hasta 90 euros al mes» que se maneja en las mejores ofertas de salida. Pero ojo: al segundo año, si el euríbor se mantiene en el 2,8% y tu diferencial es del medio punto, la variable se comerá la ventaja y te costará más que la fija que contrataste hoy.

A favor de la variable juega, precisamente, esa cuota de salida más baja, que alivia los primeros meses, cuando la economía familiar suele estar más tensionada tras la compra. A favor de la fija, la certeza absoluta: la cuota que firmes en junio la pagarás dentro de quince años, pase lo que pase con la inflación, el petróleo o los tipos del BCE.

El ahorro de los primeros meses con la variable puede esfumarse si el euríbor sigue subiendo: la cuota de la fija no se mueve.

euríbor junio 2026

La letra pequeña que inclina la balanza: comisiones por amortizar y perfiles

No todo es la cuota mensual. Hay un factor que a veces pasa desapercibido y que puede suponer varios miles de euros: la comisión por amortización anticipada. La ley fija topes muy distintos según el tipo de préstamo, y esa diferencia a menudo termina de decidir la elección.

En las hipotecas fijas, el banco puede aplicar hasta un 2% del capital amortizado durante los diez primeros años y un 1,5% a partir del undécimo. En las variables, ese tope se queda muy por debajo: como máximo un 0,15% durante los cinco primeros años o un 0,25% durante los tres primeros, y desaparece después. Si prevés cancelar parte del préstamo antes de tiempo — porque esperas una herencia, la venta de otra propiedad o una mejora salarial —, la variable te ahorrará un pellizco considerable.

¿Cuándo conviene cada perfil?

La fija encaja como un guante en los siguientes casos:

  • Presupuesto justo: necesitas saber al céntimo cuánto pagarás cada mes durante las próximas tres décadas. Un repunte del euríbor de medio punto puede tensionar una economía que ya destina buena parte de los ingresos a la cuota.
  • Autónomos con ingresos irregulares: la previsibilidad de la cuota fija evita sobresaltos un mes de poca facturación.
  • Quien valora dormir tranquilo sin estar pendiente de cada revisión semestral ni de las decisiones del BCE.

La variable, en cambio, tiene sentido para:

  • Ingresos holgados: si puedes absorber una subida adicional del euríbor de uno o dos puntos sin que la cuota mensual se convierta en un problema, estás en condiciones de aprovechar la cuota de salida más baja y, sobre todo, una eventual moderación del índice en los próximos años.
  • Horizonte temporal largo: tendrás varios ciclos del euríbor por delante y puedes esperar a que, en algún momento, la bajada alivie la cuota.
  • Amortización anticipada prevista: la comisión reducida de la variable te protege si planeas cancelar capital antes de lo previsto.

Los bancos han ajustado sus precios, y el nuevo escenario se nota en en las cuotas. Pero la decisión final no la dicta solo el euríbor: la dicta tu margen presupuestario, la capacidad de aguantar subidas y el plan de vida que tengas para el préstamo.

La comisión por amortizar anticipadamente puede suponer miles de euros de diferencia y desnivelar la balanza hacia la variable incluso cuando buscas estabilidad.

Lo que dice el histórico y mi criterio sobre el momento actual

He repasado la serie histórica del euríbor que publica el Banco de España. Desde el año 2000, el índice ha pasado por picos superiores al 5% (en 2008) y por tramos planos por debajo del 0% entre 2016 y 2022. Quien tenga treinta años por delante vivirá, con toda probabilidad, varios vaivenes. Eso suele animar a escoger la variable, porque en los periodos de tipos bajos la cuota se ajusta a la baja. Pero el punto de partida actual — un euríbor al 2,8% con la inflación aún por encima del objetivo del BCE — invita a ser prudente.

Mi criterio: si tu margen financiero es estrecho y no puedes permitirte que la cuota suba 60 u 80 euros de aquí a la próxima revisión anual, la fija te dará la tranquilidad que necesitas, aunque pagues algo más de inicio. Si, por el contrario, tus ingresos te dejan un colchón suficiente y confías en que el euríbor no se mantendrá en este nivel durante toda la vida del préstamo, la variable te ofrece un ahorro tangible en el corto plazo y la posibilidad de beneficiarte de futuras bajadas. Recuerda que no hay bola de cristal, pero sí números que te protegen.

💶 El Impacto en tu Bolsillo

  • Qué hacer hoy: Saca tu calculadora. Con el capital que necesitas, el plazo y las ofertas que tengas sobre la mesa, compara la cuota de la fija con la de la variable durante al menos los tres primeros años, teniendo en cuenta el euríbor actual y un posible repunte de medio punto.
  • Qué vigilar: La próxima reunión del BCE. Si los tipos suben, el euríbor reaccionará rápido y la cuota de la variable que firmes hoy se encarecerá en la primera revisión. También los movimientos del precio de la energía, porque están alimentando la inflación.
  • El error a evitar: Fijarte solo en la cuota del primer año. La hipoteca es un compromiso de décadas; la comisión por amortizar, los seguros vinculados y la TAE real (no el TIN publicitado) te dirán lo que realmente pagarás.

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