Geely desembarca en España con un acuerdo multimillonario con Ford en Almussafes

El acuerdo, que se cerrará en las próximas horas, permitirá ensamblar un modelo eléctrico en la factoría valenciana y asegurar carga de trabajo a una planta que opera al 25 % de su capacidad. Quedan por despejar las condiciones laborales y el volumen de producción.

Geely ha formalizado un acuerdo multimillonario de producción con Ford en la planta de Almussafes (Valencia), una operación que marca el desembarco del gigante automovilístico chino en el mercado español y garantiza trabajo a una factoría que funciona al 25 % de su capacidad. El anuncio, realizado en un acto con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, abre una nueva etapa para la fábrica valenciana, que ultima los detalles de su reconversión hacia vehículos eléctricos.

El pacto, del que no se conocen las condiciones exactas, contempla el ensamblaje de un utilitario eléctrico —previsiblemente el modelo EX2— en la denominada Body 3, una de las líneas más automatizadas de la planta y actualmente parada. Fuentes conocedoras de las negociaciones avanzan que el vehículo usaría la plataforma de Geely, propietaria de marcas como Polestar o Lynk & Co, y se destinaría tanto al mercado europeo como a exportaciones a África y el Mediterráneo oriental.

Publicidad

El preacuerdo, sobre el que la dirección de Ford ha guardado silencio hasta el último momento, llega tras meses de especulaciones. En febrero, la agencia Reuters informó de conversaciones avanzadas entre ambos fabricantes para utilizar instalaciones europeas de Ford y ganar capacidad de producción en el Viejo Continente. El movimiento se alinea con la estrategia de Jim Farley, presidente mundial de Ford, de acercarse a la tecnología china para acelerar su oferta de modelos electrificados.

Un acuerdo que garantiza carga de trabajo a Almussafes

Almussafes es hoy una fábrica que depende del Kuga como único modelo en producción. En 2025 salieron de sus líneas menos de 100.000 unidades, muy lejos de la capacidad máxima de 400.000 coches anuales. El nuevo plan permitirá reactivar una nave que requiere poca mano de obra —no más de cien empleados—, pero que supone un balón de oxígeno en un contexto de ERTE prolongado y caída de producción del 18,69 % en el último ejercicio.

El acuerdo con Geely no implica una venta de activos: se trata de una alianza industrial para ensamblar un modelo en suelo europeo y, con ello, sortear el arancel comunitario a los coches chinos, que grava con un tipo adicional a los vehículos importados. La estrategia replica la ya utilizada por Chery en la Zona Franca de Barcelona con la marca Ebro, cuyos modelos llegan en módulos y apenas incorporan suministro local.

Los detalles del pacto: Body 3 y un utilitario eléctrico

acuerdo de producción Ford Geely

Según han confirmado fuentes cercanas a la operación, el modelo elegido sería el Geely EX2, un utilitario pequeño que la compañía prepara para su ofensiva europea junto a dos SUV electrificados. El montaje se concentraría en la Body 3, una instalación robotizada que requiere una inversión modesta y que podría estar operativa en un plazo relativamente corto, aunque la fecha de inicio de producción no se ha comunicado.

Uno de los puntos que aún están sobre la mesa es si Geely empleará mano de obra de la actual plantilla de Almussafes o desplazará a personal propio. Tampoco se ha detallado el volumen de producción previsto ni si el fabricante asiático recurrirá a los proveedores locales de Ford, un aspecto clave para medir el impacto real sobre el tejido industrial valenciano.

‘El pacto con Geely es más que un acuerdo de producción: es el primer experimento de colaboración entre un gigante americano y una emergente china en Europa.’

La operación ha contado con el respaldo directo de la Oficina Económica de Moncloa y del área de Proyectos Estratégicos de la Generalitat, que han participado en las conversaciones entre ambas compañías. La presencia de Sánchez y Pérez Llorca en el anuncio subraya el peso político de un pacto que el Gobierno interpreta como un espaldarazo a la reindustrialización de la Comunitat Valenciana.

Geely sigue la estela de Chery y SAIC en España

El desembarco de Geely en Almussafes se suma a una tendencia creciente: fabricantes chinos que buscan suelo europeo para ensamblar sus vehículos, esquivar aranceles y obtener el sello ‘made in UE’. Chery ya produce los Ebro en Barcelona, SAIC ha mostrado interés por instalarse en España y ahora Ford se convierte en el primer socio occidental de una firma china en territorio comunitario.

Además del expediente de producción, las partes han debatido un posible marco de colaboración tecnológica, especialmente en sistemas de conducción automatizada y plataformas eléctricas, que podría ampliar el alcance del acuerdo más allá de la fábrica valenciana. Ford tiene previsto lanzar en 2028 un Bronco europeo fabricado en Almussafes, un proyecto que no compite directamente con el de Geely y que completa el horizonte de carga de trabajo de la factoría.

Por el momento, la plantilla de Almussafes confía en que el nuevo contrato frene la sangría de producción y dé estabilidad más allá del Mecanismo Red que ha permitido sostener el ERTE en los últimos meses. La ministra Diana Morant, que también asistió al acto, recordó el esfuerzo del Consejo de Ministros para mantener el empleo mientras se consolidan proyectos como el de Geely.

Análisis: un experimento con riesgos y oportunidades

El pacto entre Ford y Geely ilustra la encrucijada en la que se hallan los fabricantes tradicionales europeos y americanos: necesitan la tecnología china para electrificarse sin perder el acceso al mercado comunitario, pero la cesión de capacidad a un rival directo plantea dudas sobre la transferencia de propiedad industrial. Almussafes pone las instalaciones; Geely, la plataforma y el modelo. La pregunta es quién gana la partida a largo plazo.

Si el EX2 se convierte en un modelo de volumen —algo que dependerá de la aceptación en el segmento de utilitarios eléctricos—, la operación podría consolidar a Geely como un actor relevante en Europa y allanar el camino para que otras marcas chinas sigan el mismo esquema. Pero si el proyecto se queda en una producción testimonial, Almussafes habrá ganado tiempo sin resolver el problema de fondo: la necesidad de una asignación definitiva de modelos de Ford o de una reconversión profunda de la planta.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La letra pequeña del acuerdo que se conocerá en las próximas horas: el modelo exacto que se ensamblará, el volumen de producción previsto y las condiciones laborales y de suministro local. El calendario de puesta en marcha de Body 3 definirá el impacto en los resultados de Ford Europa y en la estabilidad del empleo en Almussafes.
  • Reacción del valor: Ford no cotiza en el Ibex, pero el mercado estadounidense podría leer la alianza como un paso estratégico para reforzar la presencia europea y acelerar la electrificación sin grandes desembolsos. La clave será si el acuerdo genera sinergias tecnológicas o se limita a un simple alquiler de líneas de producción.
  • Precedente sectorial: La estrategia de ensamblaje de Chery en Barcelona —con modelos que llegan casi terminados— ha mostrado que el impacto local en la cadena de suministro es reducido. El éxito del modelo de Geely dependerá de si logra mayor integración industrial y de si otras marcas chinas replican la fórmula en otras plantas europeas.

Publicidad