El astronauta de la NASA Chris Williams regresa a la Tierra el próximo 26 de julio de 2026 tras completar una estancia de 241 días en la Estación Espacial Internacional (ISS). Junto a los cosmonautas rusos Sergey Kud‑Sverchkov y Sergei Mikaev, despegará de la plataforma orbital a bordo de la nave Soyuz MS‑28 para aterrizar en la estepa de Kazajistán, poniendo fin a la Expedición 74.
La secuencia del retorno: de la órbita a la estepa
La Soyuz MS‑28 se desacoplará del módulo Rassvet de la ISS a las 3:02 a.m. EDT (9:02 hora peninsular española) del domingo 26 de julio. A partir de ese momento, la nave iniciará una secuencia automática de reentrada que culminará con un aterrizaje asistido por paracaídas en la estepa kazaja, al sureste de la ciudad de Dzhezkazgan.
La llegada a tierra firme está prevista para las 6:26 a.m. EDT (12:26 en España, 15:26 hora local de Kazajistán). Durante la maniobra de descenso, la cápsula reducirá su velocidad desde los 28.000 kilómetros por hora orbitales hasta detenerse suavemente sobre la llanura, en un proceso que los ingenieros de Roscosmos calibran desde hace décadas.
La NASA ofrecerá cobertura en directo a través de sus plataformas digitales desde la noche anterior. El relevo de mando —con la transferencia de la comandancia de la estación a la astronauta Jessica Meir— tendrá lugar el sábado 25 de julio a las 9:40 a.m. EDT (consulta aquí la programación completa).
A lo largo de su misión, los tripulantes han completado 3.856 órbitas alrededor de la Tierra y han recorrido más de 164 millones de kilómetros, una distancia equivalente a ir y volver a Marte en su aproximación más cercana. La cifra resume el alcance de un viaje que comenzó en noviembre de 2025, cuando la Soyuz MS‑28 se acopló por primera vez al complejo orbital.
Este viaje de vuelta, aunque es una operación rutinaria para Roscosmos y la NASA, nunca deja de implicar riesgos. La reentrada atmosférica genera temperaturas de hasta 1.600 grados Celsius en el escudo térmico, y la desaceleración somete a los tripulantes a fuerzas de hasta 4 G. Sin embargo, la fiabilidad de la Soyuz MS, con más de 140 lanzamientos desde 2016, hace que el regreso se perciba más como una logística afinada que como una aventura de alto voltaje.
Cada minuto de la maniobra de retorno es el resultado de 241 días de trabajo científico y una coreografía orbital ensayada durante un cuarto de siglo.
Una tripulación con primeras veces y un legado de 25 años
Para Chris Williams y Sergei Mikaev este ha sido su primer vuelo espacial, mientras que Sergey Kud‑Sverchkov acumula ya dos misiones a bordo de la ISS. La diversidad de currículos refleja la estrategia actual de las agencias: combinar veteranos que garanticen la continuidad con nuevos astronautas que acumulen horas de microgravedad de cara a los desafíos del programa Artemis.
Tras el aterrizaje, los equipos de recuperación trasladarán a la tripulación en helicóptero hasta Karaganda. Desde allí, Williams volará al Johnson Space Center de la NASA en Houston, donde comenzará un programa de pruebas médicas para evaluar el impacto de la larga exposición al espacio. Kud‑Sverchkov y Mikaev regresarán a la Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú.

Más de ocho meses fuera de la Tierra: el precio y la promesa de las estancias largas
Pasar 241 días flotando en el laboratorio orbital impone cambios profundos en el cuerpo humano: pérdida de densidad ósea, atrofia muscular, redistribución de fluidos y alteraciones en la visión. Cada astronauta que regresa se convierte en un sujeto de estudio, porque los datos fisiológicos que aporta Williams son directamente extrapolables a los vuelos de larga duración hacia la Luna y Marte.
Los 241 días vividos en microgravedad dejarán huella en su organismo, pero también proporcionarán información valiosa sobre contramedidas —ejercicio diario, farmacología y nuevos protocolos de nutrición— que la NASA y sus socios internacionales llevan afinando desde que la ISS empezó a estar habitada de forma continua en el año 2000. La estación acumula ya más de 25 años de presencia humana ininterrumpida, un legado que se traduce en miles de experimentos y en tecnologías que hoy son rutina en cualquier quirófano o en la producción de materiales.
El aterrizaje del 26 de julio no cierra un capítulo, sino que subraya la madurez de un sistema de transporte probado: la combinación Soyuz‑ISS ha demostrado una fiabilidad casi industrial. Mientras Williams se somete a los chequeos en Houston, en la órbita terrestre la Expedición 75 tomará el relevo con la astronauta Jessica Meir al mando. El próximo gran salto, sin embargo, no se dará a 400 kilómetros de altura, sino a 384.400, cuando una tripulación Artemis vuelva a pisar la Luna.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Regreso programado del astronauta Chris Williams tras 241 días en la ISS, un hito para la preparación de misiones interplanetarias.
- Dónde: Estepa de Kazajistán, al sureste de Dzhezkazgan; aterrizaje asistido por paracaídas.
- Institución responsable: NASA y Roscosmos; operación conjunta de retorno con la Soyuz MS‑28.
- Cuándo: Desacoplamiento el 26 de julio de 2026 a las 3:02 a.m. EDT (9:02 hora española); aterrizaje a las 6:26 a.m. EDT (12:26 en España).
- Impacto a futuro: Los datos médicos de Williams nutrirán los protocolos de salud para los futuros vuelos tripulados a la Luna y Marte.




