La UE negocia hasta el 15 de junio la reforma que endurecerá los derechos pasajeros aéreos UE

El Parlamento quiere mantener la indemnización a partir de 3 horas de demora y actualizar las cuantías. El Consejo defiende subir el listón a 4 o 5 horas y rechaza indexar las compensaciones a la inflación.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La UE negocia la reforma del reglamento de derechos aéreos CE261. El plazo para un acuerdo entre Parlamento y Consejo vence el 15 de junio.
  • ¿Quién está detrás? El Parlamento Europeo defiende mantener la indemnización a partir de 3 horas de retraso; el Consejo de la UE quiere elevarla a 4 o 5 horas.
  • ¿Qué impacto tiene? Sin pacto, se mantienen las reglas actuales (250-600 € por retrasos superiores a 3 horas). Con acuerdo, podrían endurecerse o rebajarse los derechos, y se incluirían normas sobre equipaje de mano y tasas.

Bruselas libra una carrera contra el reloj. El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE negocian hasta el próximo 15 de junio la reforma del reglamento CE261, la norma que protege a millones de viajeros aéreos en la Unión. El principal escollo: el umbral de retraso que da derecho a una indemnización de hasta 600 euros. Si no hay acuerdo, todo seguirá como en las últimas dos décadas.

El umbral de las tres horas, en el punto de mira

La normativa actual, vigente desde 2004, establece compensaciones de entre 250 y 600 euros cuando un vuelo aterriza con más de tres horas de retraso, se cancela sin preaviso o se deniega el embarque. Con el paso del tiempo, las aerolíneas han presionado para diluir ese derecho. El Consejo, que agrupa a los Estados miembros, plantea ahora elevar el umbral a 4 o incluso 5 horas, lo que reduciría drásticamente el número de pasajeros con derecho a indemnización.

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Esa posibilidad ha chocado con la línea roja del Parlamento Europeo. Los eurodiputados quieren mantener las tres horas y, además, actualizar las cuantías para que no pierdan poder adquisitivo. Su propuesta incluye fijar una indemnización mínima de 350 euros e indexarla periódicamente a la inflación. La patronal de las aerolíneas (IATA) ha llegado a calificar el límite actual de «absurdo» y aboga por subirlo, argumentando que los retrasos de 3 horas provocan más cancelaciones.

El pulso entre el Parlamento y el Consejo no es técnico. Es la frontera entre el viajero que cobra 600 euros tras un retraso y el que se va a casa sin nada.

Las organizaciones de consumidores –Euroconsumers y la Association of Passenger Rights Advocates (APRA)– han advertido de que cualquier reducción de los derechos actuales supondría «el mayor retroceso en los derechos de los consumidores de la historia de la UE». Mientras, el reloj corre hacia el 15 de junio.

La otra batalla: equipaje de mano, facturación y circunstancias extraordinarias

La reforma no se agota en el cronómetro. El Parlamento ha colocado sobre la mesa otras medidas que afectan directamente al bolsillo de los viajeros: el derecho legal al equipaje de mano gratuito, la limitación de los costes por cambio de nombre o por facturación tardía y el reembolso de las tasas aeroportuarias si no se vuela. También se quiere crear una lista armonizada de circunstancias extraordinarias que, hoy, cada país interpreta de manera diferente, cerrando la puerta a muchas reclamaciones.

Estas propuestas topan con la resistencia del Consejo y de las aerolíneas, que alertan de un posible encarecimiento de los billetes y del riesgo para las rutas regionales. En paralelo, el Reino Unido ha tirado por su cuenta con el Civil Aviation Bill, que refuerza las facultades sancionadoras de su autoridad de aviación y facilita la resolución de conflictos sin necesidad de acudir a los tribunales.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La imagen es clara: dos europeos se miran de frente y solo uno podrá cantar victoria antes del 15 de junio. Si no hay acuerdo, el viajero seguirá bajo el paraguas del CE261 original: indemnizaciones a partir de 3 horas de retraso, con cuantías de 250, 400 y 600 euros según la distancia del vuelo, y el respaldo de dos décadas de jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE. Sería, de facto, una derrota para quienes buscaban elevar el umbral.

El impacto se sentirá con más fuerza en el corredor low cost y en las conexiones dentro de la UE. Compañías como Ryanair, EasyJet o Vueling mueven a la mayor parte de los pasajeros afectados por retrasos y cancelaciones. De aprobarse una subida del umbral, millones de incidencias quedarían sin compensación y la factura de los derechos aéreos europeos menguaría de golpe.

Lo que observamos desde esta redacción es una negociación que trasciende lo técnico. Elegir entre 3 o 5 horas equivale a decidir cuántos pasajeros merecen protección y cuántos asumen solos la avería del sistema. El dato duro es revelador: con el umbral en 3 horas, alrededor del 12 % de los vuelos con retraso dan derecho a indemnización; a partir de 5 horas, esa cifra se desploma por debajo del 3 %.

El precedente más cercano es la reforma ferroviaria de 2021, cuando Bruselas endureció los derechos de los viajeros del tren sin que las operadoras se resintieran. En aviación, sin embargo, la resistencia es feroz. La lectura estratégica es que, tras el 15 de junio, o gana la protección del consumidor o se abre una nueva etapa de regulación más laxa que algunos estados del Consejo llevan años persiguiendo. Las próximas horas marcarán el rumbo de los derechos aéreos para la próxima década.


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