Ethereum cotiza en estos momentos en torno a 1.575 dólares, un nivel que a simple vista sugiere semanas complicadas. Pero los vendedores todavía no han logrado lo más difícil: romper el soporte ascendente que ha guiado la cotización de ETH durante los últimos nueve años. Se trata de la base del llamado triángulo dorado, un patrón técnico que ha resistido al crash del Covid, al mercado bajista de 2022 y a la corrección de 2026. El analista conocido como Crypto Tice, con un largo historial de seguimiento de esta formación, defiende que mientras el precio no perfore los 1.950 dólares en cierre mensual, la estructura sigue viva y el camino hacia los 10.000 dólares continúa abierto.
La estructura es visible en el gráfico de velas de tres semanas, donde cada vela representa justo eso: tres semanas de cotización. En ese marco temporal, el triángulo dorado se dibuja con una línea de tendencia ascendente que arranca en los mínimos del ciclo temprano de Ethereum y conecta todos los suelos relevantes hasta hoy. Paralelamente, una resistencia horizontal situada entre los 4.800 y los 4.900 dólares ejerce de techo. Allí chocaron los precios en el pico de 2021 y, de nuevo, en el máximo histórico de 4.946 dólares alcanzado en agosto de 2025.
Un soporte con nueve años de historia
Lo que realmente convierte a este triángulo en una referencia es su capacidad para aguantar envites que dejaron fuera de juego a otros activos. La primera prueba de fuego llegó en marzo de 2020: el pánico por la pandemia hundió el precio de Ethereum, pero el soporte ascendente aguantó y sirvió de plataforma para el rally posterior. Dos años más tarde, durante el mercado bajista de 2022 —con la quiebra de Terra y el colapso de FTX—, la línea volvió a ser puesta a prueba y, de nuevo, resistió. Ahora, con la corrección que arrastra Ethereum desde su máximo de 2025, el soporte vuelve a estar en el punto de mira.
Crypto Tice lo resume con una sola idea: “la estructura ha sobrevivido a todo lo que le ha lanzado el mercado”, pero el momento actual es distinto porque el precio se encuentra muy cerca del vértice del triángulo. Es decir, la convergencia entre el soporte ascendente y la resistencia horizontal se estrecha, y la resolución será inevitable. Por eso, lo que ocurra en las próximas semanas —y en concreto, el cierre de la vela de tres semanas de junio— puede definir el rumbo de Ethereum durante años.
La batalla de los 1.950 dólares

A partir de aquí, solo hay dos caminos. El escenario alcista pasa por que Ethereum consiga cerrar por encima de 1.950 dólares en el gráfico de tres semanas. Si lo logra, el triángulo dorado seguirá intacto y los compradores tendrán margen para intentar conquistar primero los 4.350 dólares —un nivel que convertiría la defensa en una ruptura— y después el objetivo de 10.000 dólares que proyecta Crypto Tice. El escenario bajista, en cambio, sería un cierre por debajo de 1.950 que rompiera la línea de soporte que ha guiado a Ethereum durante casi una década. Una señal así no sería una corrección más: implicaría que la estructura de largo plazo falla y que el activo entra en terreno desconocido.
Perder un soporte que ha aguantado tres crisis consecutivas sería la señal más bajista que ha visto Ethereum en una década.
Más allá del gráfico: por qué importa esta formación
En el mundo de las criptomonedas, los patrones técnicos de largo plazo tienen un peso que va más allá del análisis gráfico. Indican la confianza de los inversores institucionales y la narrativa que rodea al activo. Si Ethereum consigue mantener este triángulo y salir al alza, reforzaría la tesis de que el ether es un valor refugio digital dentro del ecosistema cripto. No obstante, hay que recordar que ningún soporte es eterno, y que la historia reciente está llena de “muros infranqueables” que acabaron cediendo. Factores como la evolución de la regulación —con MiCA ya plenamente en vigor en Europa—, la competencia de otras blockchains y los movimientos de los grandes validadores pueden inclinar la balanza tanto como una vela de tres semanas.
Lo que sí es cierto es que, a día de hoy, Ethereum cotiza un 68% por debajo de su máximo histórico, un descuento que históricamente ha atraído compras de largo plazo. Si el soporte de 1.950 dólares aguanta —y aún queda margen hasta finales de junio—, los 10.000 dólares que menciona Crypto Tice dejan de ser una fantasía de foro para convertirse en un objetivo plausible. No porque el gráfico lo garantice, sino porque el activo llevaría nueve años sin romper su estructura alcista. Y en mercados tan jóvenes, eso es casi un milagro.




