Massimo Doris alerta: invertir al 5% sin riesgo con ChatGPT es una fantasía

El CEO de Banca Mediolanum desmonta la promesa de rentabilidades seguras y critica el uso de la inteligencia artificial como asesor financiero. La entidad aspira a duplicar su negocio en España en el próximo lustro.

Massimo Doris, consejero delegado de Banca Mediolanum, ha lanzado una advertencia que incomoda al mismo tiempo a inversores principiantes y a entusiastas de la inteligencia artificial: no existe una inversión sin riesgo que ofrezca un 5% de rentabilidad anual, por mucho que ChatGPT o cualquier otro modelo de lenguaje lo insinúen. ‘Le puedes pedir a ChatGPT que te proponga una inversión que rente un 5% sin riesgo, ¡pero eso no existe!’, afirmó en declaraciones recogidas por varios medios económicos.

La claridad del mensaje contrasta con el ruido digital de foros y redes sociales, donde se multiplican las ‘recetas mágicas’ generadas por IA. El banquero italiano, al frente de la filial española de la entidad transalpina, puso el dedo en la llaga de un fenómeno creciente: inversores que delegan sus decisiones en chatbots sin comprender los fundamentos del binomio rentabilidad-riesgo.

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La falacia del 5% sin riesgo y el espejismo de la IA

Doris no solo apunta a ChatGPT. Su crítica se extiende a la cultura del ‘dinero fácil’ que la tecnología puede amplificar si no se usan las herramientas adecuadas. En un entorno de tipos de interés a la baja, con el BCE rebajando el precio del dinero en junio de 2026, encontrar un retorno garantizado del 5% es, sencillamente, un espejismo. Los productos con esa rentabilidad conllevan, por definición, exposición a la volatilidad, al crédito o a la duración.

‘No es que la IA no pueda ayudar en finanzas’, matizó. ‘El problema es creer que una máquina puede anular las leyes del mercado’. La banca privada y el asesoramiento regulado siguen siendo, en su opinión, la única vía para construir carteras coherentes con el perfil de cada cliente. La tecnología es un complemento, no un sustituto del criterio humano.

Las advertencias de Mediolanum llegan en un momento en que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha intensificado los avisos sobre los ‘finfluencers’ y los consejos automatizados sin licencia. La conjunción de IA e inversión es, hoy, uno de los principales focos de riesgo para el inversor minorista.

Mediolanum en España: duplicar el negocio en cinco años

En paralelo a su visión crítica sobre la IA, el ejecutivo confirmó que la entidad aspira a duplicar su dimensión en España en el próximo lustro. Mediolanum, que opera en el país a través de una red de banqueros personales, quiere aumentar su cuota en el segmento de banca privada y gestión de patrimonios.

Para lograrlo, la entidad apuesta por el asesoramiento presencial de alta calidad, justo lo que Doris contrapone al anonimato de un chatbot. ‘Nuestro modelo es el banquero de confianza, no un algoritmo que recomiende fondos sin conocer a la persona’, señaló. La estrategia incluye la captación de clientes entre 150.000 y 500.000 euros de patrimonio, un nicho donde la banca tradicional está perdiendo pulso.

En ese sentido, Mediolanum no teme la llegada de otros bancos italianos a España. ‘Es difícil que triunfen’, dijo, en una referencia a las barreras que entraña el mercado español para las entidades foráneas que no cuenten con una red consolidada.

Análisis: el valor del criterio en la era de los datos

La advertencia de Doris tiene una lectura que va más allá de Mediolanum. Refleja una preocupación compartida por el sector financiero regulado: la desintermediación acelerada que puede provocar una IA mal empleada. Si un inversor se fía ciegamente de un modelo de lenguaje, asume un riesgo que ni siquiera sabe identificar.

Es cierto que un 5% sin riesgo no existe. Pero lo relevante no es la obviedad, sino la frecuencia con la que esa falacia se propaga. Foros como Reddit, canales de YouTube y ahora asistentes conversacionales están difuminando la línea entre información y consejo. La CNMV ya ha sancionado varios casos de promoción encubierta, y la supervisión del contenido generado por IA está en el punto de mira.

Desde una perspectiva de negocio, Mediolanum juega sus cartas en el terreno que mejor conoce: la banca personal. Mientras las grandes tecnológicas avanzan con soluciones automatizadas, el banco italiano refuerza justo lo contrario. Es un movimiento contracíclico que puede ser rentable si la confianza en lo digital se erosiona aún más.

Sin embargo, hay un riesgo evidente. Si la IA logra, en los próximos tres años, ofrecer un asesoramiento razonablemente sólido y a bajo coste, los modelos basados en el cara a cara podrían enfrentarse a una nueva oleada disruptiva. Doris apuesta por un horizonte en el que la relación humana siga siendo diferencial. El tiempo dirá si es apuesta ganadora o si la tecnología convierte hasta las advertencias de los banqueros en algo que ChatGPT ya resume en dos párrafos.

No hay atajos: quien promete un 5% anual sin riesgo está vendiendo humo, lo haga una persona o un algoritmo.

El verdadero reto para el inversor en 2026 no es encontrar rentabilidad, sino distinguir entre una recomendación informada y una alucinación bien empaquetada. Y para eso, de momento, no hay mejor herramienta que el juicio humano.


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