La conservera gallega que fabrica los mejillones de marca blanca de Mercadona factura 420 millones

La corporación coruñesa Jealsa, con ventas de 781 millones de euros en 2024, es el fabricante que está detrás de los mejillones en conserva de Hacendado. La escala industrial explica por qué la lata de marca blanca se mantiene alrededor de un euro sin sacrificar el margen.

Los mejillones en escabeche de Hacendado esconden un gigante industrial gallego. Jealsa, con sede en Boiro (A Coruña), facturó 781 millones de euros en 2024, una cifra que desborda la imagen artesanal de la conserva y explica por qué la lata puede competir en precio sin perder presencia en el lineal.

La relación entre Mercadona y este grupo conservero no es nueva, pero el dato de facturación, recogido por Cinco Días, confirma la escala que hay detrás de un producto tan reconocible como los mejillones en conserva de marca blanca. Jealsa, nacida en 1958, se ha consolidado como uno de los principales transformadores mundiales de pescado y marisco, con una estructura que supera con mucho el imaginario de la pequeña conservera de la ría.

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Jealsa, el socio silencioso de Mercadona

La compañía coruñesa fabrica conservas de pescado y marisco para Mercadona bajo la enseña Hacendado, entre las que destacan el atún y, como protagonista de este análisis, los mejillones. No es un proveedor más: es el principal suministrador de conservas de la cadena, según confirman fuentes del sector, y esa alianza concentra una parte muy relevante de su negocio.

Las cifras hablan solas. En 2024, Jealsa alcanzó unos 781 millones de euros de ventas, muy por encima de los 500 millones que ya registraba en ejercicios anteriores. La plantilla suma miles de trabajadores y la producción se reparte entre plantas gallegas y centros internacionales, lo que permite una capacidad de abastecimiento estable y masiva, justo lo que necesita un supermercado con más de 1.600 tiendas en España.

El mejillón, un producto muy ligado a las bateas gallegas, encuentra en esta escala industrial su mejor aliado. Fuera del lineal de fresco, su transformación en lata elimina la estacionalidad: está disponible todo el año, se almacena sin cadena de frío y viaja a un coste logístico bajo. Todo ello se traduce en un precio competitivo para el consumidor.

Detrás de la lata de mejillones de Hacendado hay una corporación que factura cientos de millones; la artesanía que el imaginario asigna a la conserva gallega se diluye bajo la eficiencia industrial.

El músculo industrial que abarata la lata

La capacidad de Jealsa para producir a gran escala es, precisamente, la palanca que mantiene el precio de la referencia de marca blanca en torno a 1 euro la lata en muchos lineales. Al eliminar intermediarios y trabajar con volúmenes de compra que negocian directamente con los productores de mejillón, el coste unitario baja drásticamente. Esa ventaja, unida a la ausencia de inversión publicitaria por parte de Mercadona, permite un PVP contenido sin sacrificar el margen del distribuidor.

Además, la cercanía geográfica de las fábricas a las zonas de cultivo de batea —la ría de Arousa está a pocos kilómetros de Boiro— reduce la huella del transporte y añade un argumento de proximidad que otras conservas importadas no pueden ofrecer. Aunque la marca blanca no suele hacer bandera del origen, en este caso el producto recorre una cadena corta desde el mar hasta la lata.

conservera gallega

Lo que esta radiografía dice sobre la cesta de la compra

La transparencia sobre quién fabrica las marcas propias de los supermercados no siempre es fácil para el consumidor. En el caso de los mejillones Hacendado, el código de lote o el registro sanitario en la lata permiten identificar al elaborador —a menudo Jealsa—, pero la información no salta a la vista. Sin embargo, conocer al gigante que está detrás rompe un doble mito: la marca blanca no es sinónimo de taller precario, ni la conserva gallega es siempre sinónimo de pequeña producción.

Según los análisis de calidad realizados por organizaciones como la OCU, los mejillones en conserva de marca de distribuidor igualan en valoración a los de marcas premium en aspectos como la cantidad de líquido de cobertura o la integridad del bivalvo. La diferencia real se mide en precio: una lata de mejillones de fabricante puede duplicar o triplicar el coste de la alternativa Hacendado sin que la calidad organoléptica refleje esa brecha.

La estrategia de Mercadona con este producto es clara: asegurar un suministro fijo mediante un socio consolidado, prescindir de marca de fabricante en el lineal (no vende otras referencias de mejillones que compitan) y trasladar al comprador un ahorro de varios céntimos por lata. A cambio, Jealsa encuentra en la cadena un cliente seguro que consume decenas de millones de unidades al año.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Mira el código del fabricante: en la lata de Hacendado, el registro sanitario con ES 12 o ES 36 suele señalar a Jealsa como elaborador, una garantía de escala y controles industriales.
  • Compara el precio por kilo: aunque la lata se vende por unidad, calcula el coste por gramo escurrido; a menudo la marca blanca ofrece más mejillón por menos euros.
  • La calidad no está reñida con el precio: los análisis de OCU y FACUA sitúan a los mejillones de distribuidor a la altura de marcas reconocidas, así que pagar más no siempre da mejor producto.

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