Suministro de Ethereum se contrae mientras el precio cae: el ‘momento Ballmer’ según analistas

El 30% del ether está bloqueado en staking y la quema de comisiones reduce el suministro neto. Los analistas comparan esta divergencia entre precio y fundamentales con la era Ballmer de Microsoft, cuando la empresa facturaba récords bajo un sentimiento de mercado demoledor.

Algo extraño ocurre en Ethereum. El precio del ether ronda los 1.800 dólares, muy lejos de sus máximos, y la narrativa en redes sociales es abiertamente bajista. Sin embargo, bajo esa superficie, la oferta circulante se está contrayendo a un ritmo que no se veía desde The Merge. Es lo que los analistas empiezan a llamar el momento Ballmer de Ethereum.

El término lo acuñó Haseeb Qureshi en un debate reciente y lo ha desarrollado Ben Lakoff, socio de BanklessVC, en un análisis que está dando mucho que hablar. La tesis es sencilla pero potente: igual que Microsoft entre 2000 y 2014 —cuando Steve Ballmer dirigía la compañía—, Ethereum atraviesa una fase donde los fundamentales mejoran en silencio mientras el sentimiento de mercado es demoledor.

Publicidad

Por qué se encoge la oferta de ether

Tres fuerzas comprimen el suministro circulante de ETH en este momento. La primera y más conocida es la quema de comisiones que introdujo la EIP-1559 en 2021: cada transacción destruye una pequeña fracción de ether, lo que reduce la emisión neta a apenas un 0,23% anual. Dicho de otro modo, Ethereum apenas crea monedas nuevas.

La segunda es el staking (el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para validar la red a cambio de recompensas), que ya absorbe cerca del 30% de todo el ether en circulación. Cada ETH depositado en un validador es un ETH que no se venderá en la próxima sacudida del mercado. El validador medio no reacciona al pánico: tiene sus monedas trabajando.

La tercera es la más reciente y quizá la más infravalorada: los ETFs spot de ether siguen acumulando monedas semana tras semana, en silencio. Y además, la SEC y la CFTC resolvieron en marzo que las recompensas de staking no son valores, lo que abre la puerta a que Fidelity, Franklin Templeton, Invesco, 21Shares y VanEck lancen sus propias versiones de ETF con staking incorporado durante el segundo trimestre de 2026. Cada ETH que entre por esa vía quedará igualmente fuera del mercado.

El resultado es una paradoja: la oferta de ether disponible para comprar y vender se reduce día a día, incluso mientras el precio corrige.

La oferta circulante de ether se está contrayendo más rápido de lo que emite la red, y sin embargo el precio sigue en zona de descuento.

Qué tiene que ver Steve Ballmer con Ethereum

La analogía funciona así. Ballmer dirigió Microsoft entre 2000 y 2014, un periodo que Wall Street recuerda como una década perdida: la acción estuvo plana durante años, los inversores se quejaban de que la compañía había perdido el tren del móvil y de las búsquedas. Pero bajo esa superficie tan poco atractiva, las licencias de Office y Windows seguían generando beneficios trimestrales récord. Cuando Satya Nadella tomó el relevo, la acción se multiplicó por diez.

Con Ethereum, dice Lakoff, ocurre algo parecido. La crítica es ruidosa y, en parte, acertada: David Hoffman, fundador de Bankless, vendió todos sus ETH a 2.070 dólares y explicó por qué. Los rollups (esas segundas capas que procesan transacciones fuera de la red principal para abaratar costes) capturan el 98% del valor de las comisiones. El talento joven prefiere construir sobre Solana o Monad. La Ethereum Foundation recibe críticas por su lentitud.

Todo eso es verdad. Pero, de nuevo, los números gruesos cuentan otra historia. El 66% de todo el USDC circula sobre Ethereum. Los fondos tokenizados como BUIDL, de BlackRock, eligieron esta red para emitirse. La regulación estadounidense —con leyes como la GENIUS Act ya aprobada y la CLARITY Act avanzando en el Senado— está creando un carril institucional que beneficia, precisamente, a la infraestructura más veterana y fiable del ecosistema.

Eso sí, conviene no perder de vista los riesgos. La cuota de Ethereum como capa de liquidación para activos tokenizados ha caído del 85% al 40% en apenas un año. Competidores como Canton o las subredes de Avalanche aspiran a llevarse una porción del pastel institucional. Y que el sentimiento bajista sea ahora mismo la opinión de consenso no garantiza que vaya a cambiar pronto.

Qué significa para quien tiene ether o está pensando en comprar

La lectura más honesta es esta: los datos on-chain describen un activo cuya escasez efectiva está aumentando, mientras el relato mayoritario se centra exclusivamente en lo que va mal. No es una señal de compra automática —los precios pueden seguir corrigiendo—, pero sí un contexto que conviene conocer antes de tomar decisiones.

El propio Lakoff propone una estrategia de barbell (barra de gimnasia, en la jerga financiera): mantener ETH por su perfil institucional y de escasez, BTC como cobertura macro, Solana y otras L1 por su energía constructora, y una pequeña cesta de proyectos en fase temprana donde está fluyendo el talento. No se trata de ser maximalista de nada.

Y hay un factor que ningún modelo de valoración recoge todavía: la posibilidad de que la Ethereum Foundation se reestructure o surja un liderazgo más ejecutivo. Es lo que el análisis de BanklessVC llama «el valor de la opción Satya», y que en Microsoft valió diez veces la inversión.

El mercado ha puesto a Ethereum un cartel de «tecnología aburrida. Los datos de suministro dicen justo lo contrario. En algún momento esas dos narrativas tendrán que reconciliarse.


Publicidad