La cosecha de cereal en Ponent se adelanta una semana

Las altas temperaturas han permitido iniciar la siega del ordi siete días antes de lo habitual. La plaga de conejos sigue mermando las plantaciones en varias zonas.

Las altas temperaturas de mayo han provocado un adelanto de una semana en la cosecha de cereal en las comarcas de Ponent, en Lleida. Las primeras máquinas segadoras ya trabajan en los secanos de Alfés, donde los rendimientos del ordi se sitúan en torno a 4.500 kilos por hectárea y los precios se mantienen estables, alrededor de 200 euros por tonelada, según datos recogidos por la Cadena 100.

La combinación de lluvias invernales y primaverales ha sido clave para que la producción supere los 4.500 kilos por hectárea en en muchas fincas, una cifra que disipa los temores generados por el calor súbito de abril. Aquel episodio hizo temer que el grano quedara «sobtat» —quemado—, pero los primeros resultados de la siega confirman que el impacto ha sido mínimo en las variedades de ordi.

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El secà marca el ritmo de la campaña

La campaña de siega arrancó de forma efectiva el 20 de mayo en algunas explotaciones de Alfés, municipio que concentra cerca de 2.500 hectáreas dedicadas al cereal. La recolección se organiza en las horas centrales del día, cuando la humedad es menor y el grano se desprende con más facilidad.

Los rendimientos en secà, según los primeros pesajes, se mueven en la franja de los 4.500 kg/ha, muy similares a los del año pasado. Una estabilidad que llega en un contexto de precios sin sobresaltos: los 200 euros por tonelada que se barajaban al inicio de la campaña se mantienen, sin que el conflicto en Oriente Próximo haya alterado las cotizaciones.

El regadío contiene la respiración

Si en el secà predomina el optimismo cauteloso, en el regadío la situación se observa con más recelo. Las parcelas de riego se siegan más tarde —hasta bien entrado julio— y ahora mismo el cereal todavía está verde y en plena fase de engorde del grano. Las temperaturas excepcionalmente altas de este mayo preocupan porque una ola de calor adicional podría frenar el desarrollo y reducir el peso final.

Los 200 euros por tonelada no son el problema. El verdadero enemigo está bajo tierra, en las madrigueras que devoran los brotes antes de que la siega pueda empezar.

Las producciones en regadío suelen oscilar entre los 6.500 y los 7.500 kilos por hectárea, casi el doble que en secà. Pero ese potencial se esfuma si el grano se «sobtat». De ahí que los agricultores miren al termómetro con la misma intensidad con la que vigilan las nubes.

rendimiento cereal hectárea

Análisis: estabilidad frágil y la plaga que no cesa

Desde una perspectiva de mercado, la campaña 2026 del cereal en Ponent se presenta como una de esas cosechas que consolidan al sector tras un año de incertidumbre. El precio de 200 euros por tonelada —que no acusa los vaivenes geopolíticos— otorga cierta previsibilidad a las explotaciones. Sin embargo, las cuentas de los agricultores tienen un agujero recurrente que no depende de las cotizaciones internacionales: la plaga de conejos.

Los conejos se comen los brotes cuando el cereal empieza a nacer, lo que impide que muchas plantas alcancen un porte suficiente para granar. Diversas zonas de Ponent arrastran este problema desde hace años, y esta campaña volverá a lastrar parte de la producción. No hay cifras oficiales precisas, pero la percepción entre los payeses es que la merma puede rondar entre un 5% y un 10% de la cosecha potencial en las fincas más afectadas.

Igual de preocupante es la falta de soluciones efectivas. Las medidas de control —cercados, repelentes, batidas— apenas contienen el avance de una plaga que aprovecha el abandono de tierras marginales y la escasez de depredadores naturales. Mientras el sector cerealista se enfrenta a sequías y olas de calor cada vez más frecuentes, la persistencia de los conejos añade un factor de pérdida estructural que ninguna póliza de seguro agrícola cubre del todo.

La estabilidad de esta campaña no debería ocultar las debilidades estructurales. La combinación de un clima cada vez más extremo y una plaga descontrolada podría convertir las cosechas estables en un lujo intermitente. Por ahora, los silos de Ponent se llenan a buen ritmo; el reto es que dentro de una década puedan seguir haciéndolo.


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