España eleva su déficit comercial un 16,6% hasta mayo: 25.094 millones

El deterioro acumulado hasta mayo refleja un encarecimiento de las importaciones energéticas y un menor dinamismo de las exportaciones. La tasa de cobertura retrocede al 86,8%.

El déficit comercial de España alcanzó los 25.094 millones de euros en los cinco primeros meses de 2026, un 16,6% más que en el mismo periodo de 2025, según los datos publicados hoy por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. La factura energética y la debilidad de las exportaciones han ampliado el desequilibrio, poniendo en alerta al sector exterior en un momento de enfriamiento de la demanda europea.

Las importaciones de energía disparan el déficit

Las compras al exterior sumaron 190.682,6 millones hasta mayo, un 3,1% más interanual, mientras que las ventas solo crecieron un 1,3%, hasta 165.588 millones. Esto reduce la tasa de cobertura al 86,8% y refleja un diferencial de ritmo que no se veía desde la crisis energética de 2022.

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El principal lastre es el componente energético. Solo en mayo, las importaciones de petróleo casi se duplicaron en coste respecto al año anterior, debido al cierre del Estrecho de Ormuz y la consiguiente tensión en los mercados de crudo. El déficit energético acumulado aumentó en 552 millones, pero el déficit no energético sumó 3.018 millones adicionales, evidencia de que el deterioro no es solo coyuntural.

A pesar del rojo, algunos sectores mantienen superávits estructurales: alimentación, bebidas y tabaco (8.386 millones), semimanufacturas no químicas (2.599 millones) y otras mercancías (2.492 millones). Son los pilares que evitan que la balanza se deteriore aún más.

La UE, el gran colchón; Oriente Medio, el lastre

España mantiene un superávit comercial creciente con la Unión Europea, que alcanza los 11.190 millones en el acumulado, con Francia (7.931 millones), Portugal (7.825 millones) y Reino Unido (5.681 millones) como principales destinos de los bienes españoles. Este saldo positivo es ininterrumpido desde enero de 2017.

Sin embargo, los mercados no comunitarios arrojan claroscuros. Las exportaciones a África crecen un 5,5%, a Canadá un 16,5%, a Vietnam un 21,7% y a Australia un 65,8%. En contraste, Oriente Medio —otrora motor en 2025— se desploma por el conflicto en la zona. La diversificación funciona, pero no compensa del todo la pérdida de impulso en los mercados tradicionales.

La dependencia energética y la pérdida de tracción en mercados emergentes convierten un superávit comunitario en un espejismo si no se acelera la diversificación real de los destinos exportadores.

La primera aplicación provisional del acuerdo UE-Mercosur en mayo ha dado un impulso adicional: las exportaciones a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay subieron un 4,2% interanual. Un alivio incipiente que todavía está lejos de compensar los déficits estructurales con Asia.

balanza comercial

El espejo americano: Estados Unidos y China en la balanza

Con Estados Unidos, el déficit acumulado enero-mayo se ha reducido un 20%, hasta 4.906,6 millones, gracias a una caída de las importaciones del 8,8% y un leve retroceso de las exportaciones del 2,5%. La mejora relativa no esconde la fuerte dependencia de los bienes estadounidenses en mayo: las importaciones desde EE.UU. crecieron un 19,9% mensual.

China, por el contrario, sigue ampliando la brecha. El déficit con el gigante asiático alcanzó los 17.895,6 millones hasta mayo, un 8,2% más, con importaciones que crecen un 11,2% y exportaciones que apenas avanzan un 2%. La asimetría comercial con China permanece como uno de los agujeros estructurales de la balanza española.

Análisis E-E-A-T: ¿Cíclico o estructural el deterioro del sector exterior?

El ensanchamiento del déficit comercial no es un fenómeno aislado. Responde a tres vectores que, a mi juicio, tienen recorrido: una factura energética que no cede por la inestabilidad en Oriente Medio; una demanda europea que se enfría —y con ella las exportaciones a la zona euro—; y una competitividad que, aunque sólida en alimentación y semimanufacturas, se resiente en bienes de equipo frente a la producción asiática.

La tasa de cobertura cayó en mayo hasta el 80,8%, doce puntos menos que un año antes. No es un dato aislado: en 2025 se situó en el 93% de media. Si la tendencia se consolida, el sector exterior podría restar varias décimas al crecimiento del PIB en el segundo semestre. El Ministerio, en su nota, subraya el efecto base de una operación puntual de insumos farmacéuticos a Países Bajos en mayo de 2025 —más de 1.300 millones— que distorsiona la comparativa. Pero ni siquiera con esa corrección se alcanza un crecimiento exportador robusto.

La política monetaria del Banco Central Europeo tampoco ayuda: los tipos de interés en el 2,75% mantienen un euro relativamente fuerte, que encarece las ventas al exterior y abarata las compras foráneas, agravando el déficit. Además, la prima de riesgo española en los 70 puntos básicos refleja una percepción de solvencia que, de deteriorarse la balanza por cuenta corriente, podría reaccionar al alza, elevando el coste de financiación del Tesoro.

El verdadero riesgo no está en el dato de mayo, sino en que la estructura importadora española, muy intensiva en energía y bienes intermedios, acabe por cronificar un déficit que ya no se compense con superávit de servicios.

El turismo y los servicios no turísticos, que no entran en esta estadística, seguirán probablemente amortiguando el golpe en la balanza por cuenta corriente. Pero la brecha comercial de bienes es cada vez menos un ruido estadístico y más una señal de alerta: la competitividad-precio de la industria española se erosiona en un entorno de costes energéticos elevados y tipos de interés que aún castigan la inversión.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 apenas reaccionó al dato y cerró la sesión del 21 de julio plano, en los 11.380 puntos. La prima de riesgo española se mantuvo alrededor de los 70 puntos básicos, sin presiones adicionales.

Clave técnica: Las empresas del sector energético y de utilities, como Naturgy o Endesa, podrían verse beneficiadas por un entorno de precios altos de la energía, mientras que las exportadoras puras, como las del textil o componentes de automoción, enfrentan un viento de cara en márgenes si el euro se mantiene fuerte. El EUR/USD cotizaba en 1,0810 al cierre europeo, sin grandes movimientos.

Apunte macro: El déficit comercial hasta mayo anticipa una contribución negativa del sector exterior al PIB del segundo trimestre, que ni el consenso de analistas ni el Gobierno recogían en sus previsiones de primavera. La balanza por cuenta corriente, que incluye servicios, podría cerrar 2026 con un superávit inferior al 1% del PIB, frente al 1,8% de 2025, lo que añadiría presión a la financiación exterior neta de la economía española.


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