Tesco se lanza a Uber Eats y Deliveroo: la compra rápida de supermercado que podría llegar a España

El gigante británico abandona su exclusividad con Whoosh y se une a las plataformas de reparto para acercar la compra rápida a millones de clientes. El movimiento anticipa la expansión del quick commerce de alimentación y su posible desembarco en el mercado español.

A partir de agosto, la mayor cadena de supermercados del Reino Unido, Tesco, ofrecerá compra rápida en las aplicaciones de Uber Eats y, más tarde, en Deliveroo. Deja atrás la exclusividad de su servicio propio Whoosh para ganar escala y llegar a millones de clientes más. ¿El motivo? La ‘compra ultra rápida’ ya supone el 14% de las ventas online de alimentación en el país y quien no está en las grandes plataformas pierde la partida por la conveniencia. Esta jugada anticipa un modelo de grocery delivery que podría aterrizar pronto en España, replicado por las cadenas locales.

La jugada de Tesco: dejar de ser exclusivo para ganar más alcance

Hasta ahora, Tesco solo ofrecía entrega exprés a través de Whoosh, su propia plataforma de comercio rápido nacida en 2021. El servicio ha crecido de forma meteórica: las ventas de Whoosh aumentaron un 51% el último año, con más de 1,5 millones de clientes activos y presencia en 1.800 tiendas que cubren al 70% de la población británica. Pero la firma ha decidido no depender solo de sí misma.

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A partir de agosto, los usuarios de Uber Eats podrán encargar miles de referencias de alimentación, frescos y hogar de Tesco, y más adelante lo mismo ocurrirá en Deliveroo. La ventaja no es solo el alcance: en ambas apps se podrán aplicar precios Clubcard (el programa de fidelidad de la cadena) y sumar puntos, lo que traslada la experiencia completa del supermercado al móvil.

“Whoosh ha transformado la forma en que millones de clientes compran con Tesco. Lanzarnos con Uber Eats y Deliveroo nos permitirá llevar esos beneficios a aún más clientes”, explica Ashwin Prasad, CEO de Tesco en Reino Unido. La decisión no es un capricho: sus competidores como Morrisons, Sainsbury’s o Asda ya estaban en las agregadoras, y Tesco había sido el último en reservarse. Ahora cede y se suma a la corriente.

El ‘quick commerce’ de supermercado: cómo cambia la experiencia de compra

La compra rápida de supermercado ha pasado de ser un complemento a un hábito consolidado. Los últimos datos de NIQ revelan que en el día del partido de cuartos de final del Mundial de Inglaterra, el ‘quick commerce’ alcanzó su cuota más alta de ventas online de gran consumo, un 14%. Los consumidores quieren que los productos básicos lleguen en menos de 30 minutos, una expectativa que las cadenas de alimentación ya no pueden ignorar.

La experiencia cambia el patrón semanal: ya no se trata solo de llenar el carro una vez por semana, sino de resolver necesidades inmediatas (desde leche y pan hasta snacks para un partido) con la misma inmediatez de un restaurante a domicilio. Para el comprador, la ventaja es la comodidad; el coste, sin embargo, recae en los gastos de envío, que suelen oscilar entre 3 y 5 euros en estos servicios exprés, algo que encarece cada ticket si no se revisa.

La compra rápida deja de ser un complemento: se está convirtiendo en un hábito para millones de hogares, y el supermercado que no esté presente en las apps de reparto pierde la batalla por la conveniencia.

Tesco Uber Eats

La alianza de Tesco con los agregadores no renuncia a su propia plataforma Whoosh, sino que la amplifica. De hecho, la cadena ha mejorado el servicio permitiendo cestas completas, ventanas de entrega el mismo día y sin pedido mínimo en más de 250 tiendas grandes. Ahora, al subirse a la ola de Uber Eats y Deliveroo, extiende su cobertura a zonas donde antes no tenía capilaridad, utilizando la red de mensajeros de estas plataformas —incluido el servicio de ‘white-label’ de cada una— sin necesidad de invertir en su propia flota.

¿Aterrizará en España este modelo de alianza entre supermercados y plataformas de reparto?

En España, las aplicaciones de reparto como Glovo, Uber Eats o Just Eat ya ofrecen opciones de supermercado, pero generalmente con un surtido limitado, desde cadenas pequeñas o tiendas de conveniencia tipo DIA & Go o establecimientos de barrio. Ninguna de las grandes cadenas (Mercadona, Carrefour, Alcampo o El Corte Inglés) ha dado el paso de integrarse de forma plena con las plataformas de delivery para ofrecer todo su catálogo con envío en minutos.

El movimiento de Tesco puede ser el espejo en el que se miren los gigantes españoles. Mercadona sigue apostando por su propia logística, con el servicio online que prepara la compra en los colmenares y la entrega en franjas horarias, pero sin la opción ‘ultra rápida’ de 30 minutos. Carrefour tiene acuerdos puntuales con apps, pero no una integración de fidelidad y precios como la que ahora ofrece Tesco con Clubcard. La presión del consumidor por la inmediatez y el éxito del modelo británico pueden acelerar la llegada a nuestro país: el comprador español ya está acostumbrado a recibir un plato caliente en menos de 20 minutos; el siguiente paso lógico es la compra semanal.

No obstante, el desembarco requiere resolver retos logísticos importantes: la gestión de frescos (fruta, verdura, carne) en un reparto veloz, la disponibilidad de stock en tiempo real en las apps y la rentabilidad de un ticket medio que, en alimentación, suele ser más alto y con márgenes más estrechos que en restauración. Las cifras de Whoosh —crecimiento del 51% en ventas— demuestran que, con escala, el modelo puede ser viable.

Lecciones del caso británico para el comprador español

La experiencia de Tesco con las aplicaciones de reparto no es solo una curiosidad corporativa; trae varias lecciones para el consumidor de aquí. La primera es que los programas de fidelidad se trasladan a las apps: los puntos y descuentos que un cliente acumula en el supermercado físico ahora viajan con él al móvil y a la plataforma de reparto, algo que aún no es habitual en España. Esto supone un ahorro real para quien ya es fiel a una cadena.

La segunda lección es la transparencia en los gastos de envío. En el Reino Unido, Tesco ha sabido integrar sus precios y promociones sin inflar el coste del reparto más allá de lo que ya cobran las apps por su servicio. En España, cuando las cadenas den el paso, convendrá comparar el precio final: el mismo producto puede costar un 10% o un 15% más si se pide a través de una agregadora que recarga una comisión extra, frente a la web propia del supermercado.

Por último, el precedente británico muestra que la rapidez no está reñida con la calidad: más de 1.800 tiendas de Tesco ya sirven frescos en envíos rápidos, y la integración con las plataformas mantiene la cadena de frío y la trazabilidad. Para el comprador español, el mensaje es que la ‘compra exprés’ dejará de ser un experimento y se convertirá en una opción real con garantías de calidad, siempre que se elija una cadena con capacidad logística probada.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Revisa los gastos de envío: La rapidez tiene un precio. Compara el coste de la entrega urgente (3-5 euros de media) con el ahorro que promete la app. A veces la prisa sale cara.
  • Cuidado con los precios hinchados en la app: Infórmate de si el supermercado aplica sus mismas tarifas en la plataforma de reparto o si existe un recargo disfrazado. El precio por kilo no debe cambiar.
  • Aprovecha los programas de fidelidad: Si tu cadena habitual se une a una app de delivery, reclama que se respeten tus puntos o descuentos, como hace Tesco con Clubcard. Es un derecho que puede marcar la diferencia en el ticket final.

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