He revisado la entrevista que Brian Tan, vicepresidente corporativo de Applied Materials y responsable de la región del Sudeste Asiático, ha concedido a Nikkei Asia y el movimiento es inequívoco: la industria de los semiconductores está acelerando su reequilibrio geográfico. Applied Materials planea contratar este año a 1.000 ingenieros adicionales en el Sudeste Asiático, un incremento del 25% sobre su plantilla actual en la zona, que rondaría los 4.000 empleados. Singapur se consolida como el centro neurálgico de producción e I+D para uno de los mayores fabricantes de equipos de chips del mundo.
Singapur, el imán del talento fabless
El dato no es aislado. Singapur ya alberga la mayor planta de producción de Applied Materials fuera de Estados Unidos y emplea a más de dos tercios de su fuerza laboral regional. La compañía norteamericana, que facturó más de 26.500 millones de dólares en 2025, está invirtiendo en el país una nueva línea de fabricación de sistemas de deposición atómica, una tecnología crítica para los nodos inferiores a 3 nanómetros. La decisión responde a tres vectores: la presión de Washington para reducir la dependencia de Taiwán y China en la cadena de suministro, los incentivos fiscales de la Junta de Desarrollo Económico de Singapur (EDB) y la disponibilidad de ingenieros formados en las universidades locales y en el vecino complejo de wafer fabs de Malasia.
La estrategia no es nueva, pero sí su velocidad. En 2022, Applied Materials empleaba en el Sudeste Asiático a unos 2.500 trabajadores; en solo cuatro años habrá duplicado esa cifra. La mitad de las nuevas contrataciones serán ingenieros de procesos, científicos de datos y especialistas en automatización, perfiles que compiten directamente con los centros de I+D de Hsinchu (Taiwán) y Shenzhen (China).
«Estamos buscando contratar alrededor de 1.000 trabajadores adicionales en la región para satisfacer la demanda de nuestros clientes y fortalecer nuestra cadena de suministro global». — Brian Tan, vicepresidente corporativo y presidente para el Sudeste Asiático de Applied Materials, en declaraciones a Nikkei Asia (junio de 2026).
El desplazamiento del centro de gravedad de los chips
Lo que observo en este movimiento va más allá de una simple expansión corporativa. Applied Materials está redistribuyendo su capacidad de innovación hacia una región que concentra ya el 9% de la producción mundial de semiconductores y que el Asian Development Bank proyecta que alcanzará el 12% en 2030. Malasia, Vietnam y Tailandia están emergiendo como nodos complementarios, pero Singapur es el eje que atrae el talento crítico. Esta relocalización del capital humano es, a mi juicio, la fase más madura del nearshoring tecnológico: ya no solo se trasladan líneas de ensamblaje, sino también los cerebros que diseñan los equipos que fabrican los chips del futuro.
El riesgo es evidente: la concentración de talento en Taiwán y Corea del Sur sigue siendo extrema, pero la apuesta de Washington por una cadena de suministro «diversificada y resistente» está redistribuyendo las cartas. Applied Materials, con más de un 30% de cuota en el mercado global de equipos de deposición y grabado, actúa como termómetro: si sus ingenieros se desplazan masivamente al Sudeste Asiático, es porque los grandes foundries —TSMC, Samsung, GlobalFoundries— están siguiendo el mismo camino. La pregunta incómoda para Pekín es si esta hemorragia de talento indirecto —los técnicos que mantienen y mejoran las máquinas— acelerará su propio know-how autóctono o lo retrasará aún más.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El plan de contratación de Applied Materials tendrá un impacto concreto en Europa durante los próximos 18 meses:
- Precios de los equipos de chips: la consolidación de un polo de I+D en Singapur podría reducir los costes de producción de los sistemas de deposición y grabado en torno al 5-7%, según estimaciones de la propia industria. Esta bajada de precios llegará a las fábricas europeas de semiconductores (Infineon, STMicroelectronics) y, por extensión, a los componentes electrónicos que importa España.
- Inversión en países de la UE: la decisión de Applied Materials refuerza la tendencia de que el Sudeste Asiático compita con Europa del Este y Alemania como destino de nuevas plantas de equipos de chips. El atractivo de los incentivos europeos (European Chips Act) deberá redoblarse para no perder inversiones frente a la EDB de Singapur.
- Inflación tecnológica: un canal de suministro de equipos más diversificado y con costes laborales estables en dólares de Singapur presiona a la baja la inflación de los bienes tecnológicos en la eurozona. Para el BCE, este es un factor desinflacionista modesto pero consistente a medio plazo.
En definitiva, que Applied Materials contrate un 25% más de ingenieros en el Sudeste Asiático no es una noticia de una sola compañía: es la confirmación de que la geografía del talento de los semiconductores está cambiando, y Europa debe decidir si quiere ser un mero comprador o un polo activo en ese nuevo mapa.





