Inveready ha dado un paso estratégico con el lanzamiento de su tercer vehículo de deuda estructurada. La gestora capitaneada por Josep María Echarri acaba de registrar el Inveready Structured Finance III, un fondo que aspira a levantar 150 millones de euros para financiar operaciones de fusión y adquisición de pequeñas y medianas empresas con un marcado componente innovador. El fondo, ya autorizado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, nace con un objetivo que supera en 50 millones al de su predecesor, el Inveready Structured Finance II, y tras el éxito del primer fondo lanzado en 2018, que alcanzó un retorno de dos veces el capital invertido sobre 35 millones comprometidos.
El nuevo vehículo se centrará en empresas que o bien ya cotizan en mercados alternativos —singularmente el BME Growth, el antiguo MAB— o bien tienen la madurez suficiente para dar el salto bursátil a corto o medio plazo. La tesis de inversión es clara: aportar recursos flexibles, principalmente a través de bonos convertibles o préstamos estructurales, para que estas compañías aborden expansiones internacionales, abran nuevos segmentos de clientes o ejecuten adquisiciones de competidores. Al menos el 75% de la inversión se articulará mediante deuda convertible, un instrumento que en las dos añadas anteriores demostró su eficacia para alinear los intereses del inversor y del emprendedor.
Estructura del fondo: bonos convertibles para crecer
El Inveready Structured Finance III se apoya en una estrategia probada. La gestora prevé construir una cartera de entre 12 y 20 compañías, con tickets que oscilarán entre los 5 y los 15 millones de euros por operación. Del total del fondo, alrededor del 70% irá destinado a inversiones iniciales —la primera entrada en cada empresa—, mientras que el 30% restante se reserva para rondas de seguimiento o ‘follow-on’ que sirvan para financiar adquisiciones desde las propias participadas.
El foco sectorial es amplio pero nítido: tecnologías de la información (TIC), energías renovables, dispositivos médicos, servicios de consumo, telecomunicaciones y cualquier segmento industrial que exhiba una diferenciación clara de producto o proceso. El requisito común es que la innovación, digital o de procesos, constituya la columna vertebral de la ventaja competitiva. Desde Inveready se busca empresas que ya hayan superado la fase de arranque y estén en etapas de crecimiento y madurez, con facturaciones idealmente superiores a diez millones de euros y cerca del punto de rentabilidad.
BME Growth como catalizador de la inversión
El vehículo pone la mirada en el ecosistema de las cotizadas del mercado alternativo español, donde un buen número de firmas con esas características carecen de acceso a financiación a medida para crecer de forma inorgánica. Echarri y su equipo conocen bien ese terreno: Inveready ya cuenta con una dilatada trayectoria invirtiendo en compañías que luego han dado el salto al BME Growth o al Continuo. El lanzamiento de este tercer fondo refuerza una apuesta por el tejido productivo de pequeñas y medianas empresas que, en muchos casos, encuentran en la deuda convertible un puente hacia el capital sin ceder control de golpe.
El fondo canalizará, al menos, dos terceras partes del capital comprometido hacia empresas con sede u operativa mayoritaria en España, pero también mirará a otros mercados europeos —Francia, Italia, Portugal y el Benelux— que comparten un perfil de empresa innovadora similar. La combinación de foco local y apertura paneuropea da al fondo una escala que puede resultar atractiva para inversores institucionales que buscan exposición al ‘lower mid-market’ con un enfoque de deuda estructurada.

Análisis Merca2: financiación a medida para un ecosistema que madura
La apuesta de Inveready llega en un momento de transformación del mercado de capital riesgo español. El apetito por vehículos que combinen deuda y ‘equity’ para impulsar adquisiciones se ha disparado en los últimos dos años, como atestiguan los movimientos de otros actores como Arcano o la reciente alianza de la propia Inveready con Terram para lanzar un fondo de deuda de 200 millones. El Structured Finance III, sin embargo, se distingue por su nicho: financiar la operativa de M&A de empresas que ya cotizan en BME Growth o están a punto de hacerlo.
A mi juicio, el verdadero valor del fondo está en la capilaridad que puede alcanzar en las pequeñas cotizadas españolas. El BME Growth alberga compañías con valoraciones que oscilan entre 10 y 100 millones, donde una inyección de 5 a 15 millones mediante deuda convertible puede alterar completamente el ritmo de crecimiento. Además, la experiencia acumulada por la gestora —desde 2008 ha levantado cerca de 2.000 millones de euros en activos alternativos bajo gestión— otorga al vehículo una credibilidad que reduce el riesgo de ejecución.
Ahora bien, el éxito del fondo no está exento de condicionantes. Dependerá, en gran medida, de que las empresas seleccionadas logren materializar las sinergias de las adquisiciones y, al mismo tiempo, mantengan la senda de rentabilidad que les permita asumir el coste de la deuda convertible. En un entorno de tipos de interés que, aunque a la baja, aún castiga el endeudamiento de las pymes, la estructura de los bonos será decisiva para que la financiación no se convierta en una carga. La próxima ventana de resultados semestrales de las cotizadas del Growth —prevista para después del verano— dará una pista sobre la salud real de ese segmento.
Inveready vuelve al mercado de deuda estructurada con un vehículo que cuadruplica el tamaño del primer fondo, respaldado por un historial de retornos que duplicaron el capital y un enfoque quirúrgico sobre el ecosistema del BME Growth.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La noticia no tiene un impacto directo en la cotización de un valor concreto, puesto que Inveready no cotiza en bolsa y el fondo está en fase de levantamiento de capital. No obstante, las pequeñas cotizadas del BME Growth apenas han reaccionado durante la sesión del 3 de junio, con el índice IBEX Growth Market 15 moviéndose plano en torno a los 1.550 puntos.
Clave técnica: El antecedente del primer fondo de la serie, lanzado en 2018 con 35 millones, logró un retorno de 2x sobre el capital invertido. Si el equipo de Inveready replica esa disciplina de entrada y salida con un tamaño cinco veces mayor, la gestora reforzará su posición como uno de los principales dinamizadores del mercado de ‘growth equity’ español.
Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa hoy en los 76 puntos básicos, un nivel que abarata la financiación mayorista de vehículos de deuda privada como este. La autorización de la CNMV, además, confirma que el regulador sigue viendo con buenos ojos los fondos de inversión libre enfocados a pymes innovadoras, un segmento clave para la diversificación productiva.




